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Años de investigación y viajes por todo el planeta: así trabajan los científicos del IPCC

De entre los 721 científicos que componen el organismo más importante contra el cambio climático, más de una decena son españoles. Un trabajo totalmente gratis, que supone años de investigación y un punto de inflexión en la carrera de muchos profesionales. 

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Sede de la Organización Meteorológica Mundial en Ginebra. La OMM alberga el IPCC.

Los científicos del IPCC, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, están en el ecuador de su trabajo. En octubre de 2021 está previsto que salga el siguiente informe; el sexto desde que este Panel de expertos, el más importante que a nivel mundial en el estudio calentamiento global, se crease en 1988. Los profesionales trabajan a destajo para que haya consenso porque esa es una de las máximas del organismo: el consenso.

Y conseguirlo supone un proceso minucioso en cada capítulo del informe. El último se publicó en 2014 y es la herramienta científica más válida para saber qué efectos tiene exactamente el cambio climático y cómo mitigarlo. Los borradores pasan meticulosos procesos. Los científicos se dividen los capítulos y deben leer todo lo que haya escrito durante todos estos años sobre el tema en concreto. Luego, se envía un primer borrador que revisa un grupo de científicos interno. "Ahora en diciembre haremos una nueva versión en la que tendremos en cuenta todos los comentarios hechos", explica Alejandro Caparrós, científico del instituto de políticas y bienes públicos del CSIC y miembro del IPCC. "Entonces pasará otra revisión más amplia [una externa con un grupo de más de 100 científicos]. Al final todos los comentarios que hagan deben quedar integrados en el texto, contestados o si no, se debe explicar por qué no se ha incluido".

Es un trabajo de años. Comenzó en 2018 y a lo largo de este tiempo, tienen muchas reuniones de seguimiento a distancia y cuatro presenciales, en las que cada grupo (son tres en total) se reúne con el resto de los miembros en distintas ciudades de todo el mundo. "Las reuniones presenciales son muy importantes porque, aunque todo el mundo sabe que tiene mucho impacto que viajen tantos científicos a la vez, en esos cuatro encuentros es donde realmente se avanza", explica Elena Ojea, investigadora de la Universidad de Vigo. Ella, es una de las 17 españolas que trabajan en el IPCC y una de las 11 elegidas por España. Su grupo, el II, ya se ha reunido en Sudáfrica y en Nepal, y en los próximos meses tendrán un tercer encuentro en Portugal.

El idioma es un imprescindible para este trabajo: "El inglés es el idioma de la ciencia. El IPCC sabe que puede crear inequidades en la gente de distinto origen y en este sentido tiene muchas dinámicas y apoyos para que la comunicación sea inclusiva. Se da formación para que haya turno de palabra y todo el mundo pueda participar por igual", relata Ojea.

Laura Ramajo y Elena Ojea, científicas del IPCC, en la Cumbre del Clima de Madrid.

Los viajes, en el caso de España, corren a cargo de la Oficina de Cambio Climático, que depende del Ministerio de Transición Ecológica; pero Naciones Unidas sufraga los gastos a los países que denomina en vías de desarrollo. Es el caso de Chile, por ejemplo, de desde donde Laura Ramajo, científica del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), fue escogida para formar parte del Panel. El proceso de elección es largo. Cada país nomina a centenares de científico y, en total, se presentan más de 3.000 al IPCC. Luego este organismo hace una selección, utilizando, además de criterios profesionales, criterios de equidad tanto en raza como en género.

Una vez dentro, científicas como Ramajo y Ojea tienen la oportunidad de conocerse en estas reuniones y ahora se proponen colaborar juntas en un proyecto en Chile. "En el IPCC trabajamos sobre cambio climático, pero somos antropólogos, sociólogos, economistas, etc, así que tienes la oportunidad de trabajar en todas las disciplinas", cuenta Ojea.

La científica española Luisa F. Cabeza.

En cada capítulo trajan entre 10 y 15 profesionales, divididos en estos tres grupos. El grupo I evalúa los aspectos más científicos del cambio climático; el II, la vulnerabilidad de los sistemas socioeconómicos y naturales y las consecuencias; y el III se encarga de estudiar las opciones para limitar las emisiones y la mitigación y adaptación de las sociedades. "El trabajo que hay que hacer es inhumano. Tratar de escribir un capítulo de un libro, mirar el número de artículos publicados sobre ese tema, resumirlo todo… sabiendo que no puedes hacer suposiciones", explica Luisa Cabeza, ingeniera de la Universidad de Lleida. "Hay países como Alemania en donde a los científicos les ponen a un estudiante post-doctorado para que les ayude".

Conocer y aprender de otros científicos es una de las razones que lleva a muchos profesionales a postularse. "Supone mucho orgullo, mucho prestigio y muchos contactos", cuenta Cabeza. Otra, es simplemente "amor al arte", porque este trabajo de años es totalmente gratuito. "La sensación de que estás contribuyendo a algo tan importante para todos los Gobiernos del mundo. Saber que estoy contribuyendo en la transición ecológica de España. Es una experiencia muy valiosa", explica Sergio Enrique Faria, investigador del Centro Vasco para el cambio climático.

Europa lidera la lucha contra el cambio climático

En general, los científicos coinciden en que es la Unión Europea la más comprometida con el cambio climático. Dicen que lidera todo este proceso, pero también hay consenso en que no se está haciendo lo suficiente. Aunque no es solo un problema de los Estados. "El problema no es de los gobiernos, sino de la sociedad en sí. Nosotros estamos en una sociedad absolutamente consumista. ¿La economía tiene que crecer cada año un 4%? No lo sé, no soy economista pero desde el punto de vista de sostenibilidad medioambiental yo creo que no", explica Sergio Vicente Serrano, investigador del Instituto Pirenaico de Ecología CSIC.

El científico Sergio Vicente Serrano, investigador del Instituto Pirenaico de ecología y miembro del IPCC.

Algunos profesionales, como Cabeza, creen que se está errando en el mensaje: "La gente no entiende un grado o dos menos o más. El mensaje que hay que dar es que tenemos fenómenos cada vez más extremos, que cada vez tendremos más sequías, más tormentas y más lluvias, que los polos se están derritiendo.. Hay que hacer campañas muy muy agresivas, con un idioma que la gente entienda".

Los Gobiernos simplemente hacen lo que la gente vota, opina Faria: "Muchas veces encuentro gente que dice que la culpa es de los gobiernos por no regular. Nosotros tenemos nuestro poder como electores de demostrar a los gobiernos lo que queremos. A través no solo de lo que decimos en manifestaciones. sino también en nuestro propio comportamiento". Según el científico debemos cambiar la manera de consumir para que las empresas empiecen a cambiar el mercado. "Al cambiar sus narrativas, van a cambiar los lobbys y, entonces, los políticos podrán hacer lo que los votantes piden. Es una dinámica completa", dice. El cambio individual no modifica nada, pero Faria dice, que es la semilla para el cambio social que es lo único que se traducirá en el cambio político.