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El 'cracker' del Pentágono será enviado a EEUU

Los tribunales rechazan la última apelación contra su extradición

ÍÑIGO SÁENZ DE UGARTE

No hay piedad con Gary McKinnon. Los tribunales han rechazado la última apelación contra su extradición a EEUU para responder por un delito que le puede suponer una condena de hasta 60 años en una prisión de máxima seguridad. McKinnon, de 43 años, es un cracker británico que se infiltró en los ordenadores del Pentágono y la NASA a la búsqueda de información sobre la existencia de ovnis. Las autoridades norteamericanas sostienen que causó cuantiosos daños en esas redes, y que la reparación costó 700.000 dólares.

El Gobierno británico concedió su extradición hace tres años. Desde entonces ha rechazado todas las reclamaciones de la familia de McKinnon, incluida la última referida a su salud. El cracker sufre el síndrome de Asperger. Sus partidarios creen que un entorno tan hostil como una prisión de EEUU podría empujarle al suicidio.

La campaña a favor de McKinnon ha obtenido el apoyo de un centenar de parlamentarios británicos y de varias personalidades del mundo de la cultura. Denuncian que el caso es una venganza de EEUU contra una persona que dejó en ridículo a sus sistemas de seguridad por una razón extravagante. Considerarle una amenaza a la seguridad es, para ellos, un ejemplo de la paranoia que se extendió entre las autoridades de EEUU después de 2001.

Sus abogados, que aún confían en una última apelación de dudoso éxito ante la Cámara de los Lores, han insistido en que si McKinnon cometió un delito debería haber sido juzgado en el Reino Unido. Los Gobiernos de Blair y Brown han preferido plegarse a Washington.