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El dedo del 'yeti' resultó ser humano

El Colegio de Cirujanos de Londres y la BBC desvelan el origen de un misterioso dedo que James Stewart llevó a Inglaterra

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El Colegio de Cirujanos de Londres y un programa de la BBC han resuelto el misterio de un dedo de un supuesto yeti que se guardaba desde 1959 en el colegio profesional, y han concluido que el dedo en cuestión es humano y no tiene nada de abominable hombre de las nieves, ni de ningún tipo de primate, como también se había especulado. El dedo mide nueve centímetros de largo, dos de grosor, es peludo y acaba en un extremo con una enorme uña.

El director de las colecciones del Colegio de Cirujanos, Sam Alberti, explica que la institución recibe cada año unas mil solicitudes para algún tipo de investigación con sus muestras de anatomía. 'El año pasado cuenta una de estas solicitudes trataba de los objetos procedentes del remoto monasterio de Pangboche (Nepal)'. En la caja de piezas se había catalogado un 'dedo de yeti', y la institución envió el dedo a un laboratorio de Escocia, que fue quien confirmó su humanidad.

El actor escondió el miembro entre la lencería de su esposa

En 1958, el explorador Peter Byrne formó parte de una expedición financiada por el americano Tom Slick a las montañas del Himalaya, en Nepal, en busca del abominable hombre de las nieves, el conocido yeti, un gran bicho viviente entre humanos y primates. Byrne daba cuenta de su trabajo al anatomista inglés William Osman Hill (1901-1975).

Byrne, a sus 85 años, ha narrado a la BBC su experiencia: 'La expedición se alojaba en el templo de Pangboche, y allí los monjes nos dijeron que tenían la mano de un yeti. Era negra y tosca, más grande de la media de los humanos, y allí se quedó. Al regreso a Londres se lo conté a William Osman Hill y me hizo volver a buscarla. Si no podía hacerme con la mano, dijo, al menos con un dedo'. El científico y el explorador tramaron un plan mediante el cual pagarían una cantidad de dinero a los monjes del monasterio, cortarían un dedo de la mano del yeti y lo sustituirían por un dedo humano, llevándose discretamente el dedo del yeti a Inglaterra.

El humano al que robaron la mano era un anciano

La presencia del explorador en Calculta provocó sospechas y él no se atrevió a salir con el dedo, así que buscó maneras de sacar el dedo por un camino distinto. El mecenas de la expedición, Tom Slick, sabía que en Calcuta estaba de vacaciones el actor americano James Stewart y su esposa Gloria, amigos de Slick y amantes de la India. En el Gran Hotel de Calcuta, los Stewart aceptaron esconder el dedo del yeti entre la lencería de Gloria, con destino a Londres.

Aunque a ella no le hizo gracia colocar un dedo disecado entre su lencería fina, y viajó sin su maleta, el dedo llegó sin problemas entre la ropa interior de Gloria Stewart, pasó a manos del anatomista William Hill y este lo clasificó como 'dedo de yeti' con sus piezas procedentes del templo Pangboche, antes de incorporarlas a las colecciones del Colegio de Cirujanos.

Sam Alberti, director del museo del Colegio de Cirujanos, detalla que sólo un 5% de sus colecciones de objetos pueden estar expuestos. 'El 95% está almacenado; tenemos una colección de objetos para la investigación, y para la enseñanza y la formación de médicos y cirujanos del futuro', explica. La caja de William Hill quedó marginada hasta que un periodista de la BBC solicitó permiso para hurgar entre las muestras procedentes de Nepal.

En la década de 1990, la televisión de EEUU emitió un programa sobre la mano del yeti y un resto de cráneo atribuido también al abominable hombre de las nieves que se guardaban en el templo del Himalaya. Al cabo de un tiempo ambas piezas fueron robadas. 'A nosotros no nos han pedido que devolvamos el dedo pero, si lo hacen, consideraremos el caso', explica Alberti, quien añade que cada solicitud de retorno de muestras u objetos 'se estudia por separado, y si el solicitante tiene autoridad legítima sobre la propiedad y la pieza solicitada no tiene ningún interés para la investigación, se devuelve'.

Rob Ogden, el científico de la Sociedad Zoológica de Edimburgo (Escocia) que analizó el dedo del yeti, concluye que han encontrado ADN humano 'No ha sido una sorpresa', reconoce. Los estudios que han realizado al dedo momificado apuntan a que el humano a quien perteneció el dedo y, por extensión, la mano robada en la década de 1990, vivió hace mucho tiempo y era un anciano.