Menos dependencia de los pesticidas y más rentabilidad: el modelo agrícola que puede salvar pequeñas explotaciones
Es la principal conclusión del proyecto Regeneracat, coordinado por el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF), que apunta que la agricultura regenerativa puede producir alimentos más saludables, en la misma cantidad y con un coste similar o inferior.

Barcelona-
La agricultura regenerativa se consolida como una alternativa real al modelo convencional en un contexto marcado por la emergencia climática, la degradación de los suelos y la crisis de rentabilidad de muchas explotaciones agrícolas. Un proyecto coordinado por el CREAF (Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals) constata que puede producir alimentos más saludables, en la misma cantidad y con un coste similar o inferior al modelo actual.
Los resultados preliminares del proyecto, llamado Regeneracat, se han basado en la comparación entre fincas regenerativas y convencionales ya existentes. Han participado cuatro explotaciones catalanas: Verdcamp Fruits (huerta), Familia Torres (viñas), Pomona Fruits (frutales) y Planeses (ganadería bovina de pasto). Tres de estas fincas ya contaban con certificación ecológica y han decidido ir más allá con el modelo regenerativo.
Las fincas que forman parte del proyecto aplican diversas estrategias como no labrar, utilizar fertilizantes naturales, mantener una cubierta vegetal verde o seca todo el año, instalar hoteles para insectos o colocar bandas florales entre hortalizas. También apuestan por fertilizar la tierra con abono procedente de heces de ovejas, vacas y asnos.
"Una manera diferente de producir alimentos"
Javier Retana, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador del CREAF y coordinador del proyecto, explica en declaraciones a Públic que la agricultura regenerativa no es solo una técnica concreta, sino "una manera diferente de producir alimentos".
A diferencia del modelo convencional, que a menudo acaba generando suelos inertes y dependientes de fertilizantes y pesticidas, el modelo regenerativo apuesta por minimizar las perturbaciones -como el labrado intensivo- y mantener el suelo cubierto el máximo tiempo posible. Comparte principios con la agricultura ecológica, como la reducción de insumos químicos, pero va un paso más allá en el objetivo de regenerar activamente los ecosistemas agrícolas.
Uno de los aspectos clave de la agricultura regenerativa que destaca Retana es la capacidad de almacenar carbono en el suelo: "Si el carbono queda fijado bajo tierra en forma de materia orgánica, deja de acumularse en la atmósfera, contribuyendo así a mitigar el cambio climático". Para el investigador, este potencial convierte la agricultura regenerativa en una pieza clave dentro de la respuesta climática global.
Retana también subraya que la dependencia de fertilizantes, pesticidas y combustibles encarece cada vez más la producción convencional y reduce los márgenes de las pequeñas y medianas explotaciones. En cambio, las fincas regenerativas pueden reducir costes y mantener la producción. El principal obstáculo es la transición inicial, que puede durar dos años y requerir de apoyo institucional, clave para que los agricultores puedan asumir el cambio sin poner en riesgo su economía. Una vez superada, asegura, el modelo es muy rentable.
Esta viabilidad económica hace más sencillo el relevo generacional en el campo. Retana pone de ejemplo una finca que gestionan en la Garrotxa varios jóvenes agricultores, que muestran interés por este modelo. "El hecho de no tener que afrontar grandes gastos iniciales en productos químicos y maquinaria intensiva hace que el campesinado regenerativo sea percibido como una opción realista y con futuro", detalla.
Los resultados finales de Regeneracat constatan que, una vez superada la fase de transición, el modelo puede producir la misma cantidad de alimentos que la agricultura convencional, con un coste similar o inferior. También se ha detectado una capacidad de retención de agua un 9% superior en suelos regenerativos, lo que permite absorber más agua en episodios de inundación y mantener reservas en periodos de sequía.
El estudio, pues, destruye el tópico de que la agricultura regenerativa no puede alimentar a toda la población. Los datos recogidos indican que la producción se mantiene a niveles similares -o incluso superiores- a los del modelo convencional. "No se puede decir que no funciona, y los resultados lo demuestran", asegura Retana.

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