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Detectada una nueva tribu aislada en la Amazonia brasileña

Las autoridades prohíben contactar con estas comunidades para evitar contagios

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Son alrededor de 200 individuos, forman parte de la comunidad lingüística llamada pano y habitan en el Valle del Javari, una región amazónica al norte de Brasil, cerca de la frontera con Perú. La Fundación Nacional del Indio (Funai), un órgano del Gobierno brasileño, acaba de confirmar la existencia de una tribu indígena que, según creen los investigadores, no ha mantenido contacto alguno con la civilización, principalmente porque sus integrantes viven en una zona de alta densidad selvática. Los investigadores creen que estos grupos tienen la misma forma de vida que hace mil años. Viven en grandes chozas con el techo de paja y cultivan productos como maíz, plátano y cacahuetes.

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Las autoridades brasileñas quieren que la tribu continúe aislada para evitar amenazas para los indígenas como el contagio de enfermedades infecciosas. Por eso el Gobierno prohíbe que se entre en contacto con estas tribus. En 1996, los investigadores contactaron con la tribu de los koburos; a partir de entonces, la Funai resolvió no volver a acercarse a esos grupos y conformarse con estudiarlos a distancia y desde el aire. En el caso de esta nueva tribu, la Funai llevaba meses investigándola, pues tenía noción de la existencia de este grupo por los relatos recogidos en otras comunidades. Sin embargo, se desconocía su ubicación; esta se detectó a partir de imágenes de satélite y se confirmó cuando, al sobrevolar la zona, se observaron cuatro malocas, esto es, grandes chozas colectivas.

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La Funai estima que unas 70 tribus permanecen aisladas en la selva, sin contacto alguno con la civilización. De ellas, habría sido localizada una treintena, 14 de ellas en el valle de Javari, que posee un tamaño similar al de Portugal y alberga la mayor concentración de grupos indígenas aislados del mundo, según ha asegurado Fabricio Amorim, responsable de la Funai. Unas 2.000 personas formarían parte de esas comunidades. Estas estimaciones han sido elaboradas a partir de un centenar de indicios de ocupación, como chozas y plantaciones, que se han hallado en los últimos cinco años.

En Brasil, según datos de la Funai, viven en aldeas medio millón de indígenas, que pertenecen a 225 etnias diferentes y hablan 180 lenguas. La ley protege sus derechos: la Constitución de 1988 establece que el territorio que pertenece ancestralmente a los pueblos originarios debe volver a ellos; por el momento, alrededor del 12% del territorio brasileño ha sido demarcado como reserva indígena. Así se intenta garantizar la supervivencia de comunidades que se enfrentan a amenazas como la explotación maderera legal, el narcotráfico, la pesca a gran escala y la prospección petrolífera y mineral.

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