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"España será tan atractiva como Europa en 15 años"

Sanidad le encargó impulsar la investigación biomédica y ella defiende la necesidad de crear una carrera científica que atraiga a los jóvenes

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Cuando el ministro de Sanidad y Consumo –ahora en funciones–, Bernat Soria, escogió a la profesora de investigación del CSIC Flora de Pablo (Salamanca, 1952) para dirigir el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), en septiembre de 2007, dejó claro con su elección qué buscaba. De Pablo asegura que espera “morir siendo investigadora” y confirma que la misión principal que le encomendó Soria fue impulsar el papel del organismo como brazo del Ministerio para la investigación biomédica. El ISCIII hace ciencia de manera directa, a través de centros propios y fundaciones (como el CNIO y el CNIC), además de fomentar y financiar investigación externa. De Pablo cuenta este año para todo ello con 417 millones de euros de presupuesto, un 50% más que en 2007. Pero esto, con ser determinante, no es la solución definitiva. Esta especialista en biología celular y molecular del desarrollo conoce de sobra que la ciencia en España crece a medida que suelta lastre de burocracia. Por eso su primer logro ha sido reunir en una sola convocatoria (antes eran una docena) todas las ayudas para investigación del Instituto para 2008 (salió en el BOE, el 15 de marzo). Su reto es ahora culminar la conversión del Instituto en Agencia, como requisito para “que de verdad se modernice”.

La I+D+I nacional duplicó su presupuesto público en la pasada legislatura y en la actual se prevé que afronte cambios estructurales importantes. Pero a la comunidad investigadora aún no le han llegado estos esfuerzos. Usted ha trabajado 11 años en EEUU, ¿cuándo ofrecerá España unas condiciones de trabajo similares?

Las condiciones, el reconocimiento y la financiación que hay en EEUU o Japón, creo que yo no lo veré en España. El salario, el reconocimiento y la capacidad de ejecutar proyectos de alto nivel de la media europea, con un poco de suerte, sí lo veré. Aunque se logre el objetivo de aumentar la inversión en I+D+I del 1,2% del PIB actual al 2% en 2010 –la media europea es ahora del 1,9%–, la realidad es que los salarios medios de investigación en los principales países europeos son varios miles de euros mayores que en España. Además hay un gap [o brecha] importante entre hombres y mujeres. Confío en que en los próximos 15 años trabajar en España sea tan atractivo para los mejores investigadores de cualquier país como lo es hoy en Alemania, Inglaterra, Francia o los países nórdicos.

Llegó al cargo poco antes de que se anunciara el ‘Plan Nacional de I+D+I 2008-2011’, que presta una atención especial a la investigación biomédica...

Sí, en el Plan hay cinco áreas estratégicas y dos son claramente de importancia sanitaria: Salud y Biotecnología. A mí me encanta que la biomedicina esté tan representada, hay otras áreas de investigación que indudablemente son buenas, pero no podemos ser igual de buenos en todo.

¿Qué retos pendientes destacaría entre los que afrontará el Plan?

Una asignatura pendiente es motivar a la gente joven respecto a que ser científico vale la pena como forma de vivir, crear, relacionarse con el entorno internacional; convencerles de que es una profesión estimulante y de futuro. Todo esto aún no está lo suficientemente consolidado. La carrera científica empieza a estar más clara, pero aún necesitamos una mayor inversión en recursos humanos; que la gente no sienta que hay un abismo que le puede tragar en la transición entre una etapa y otra de su vida. Esto afecta sobre todo a la gente en la treintena, cuando empiezan a darse cuenta de que llevan 10 años licenciados y aún no saben qué va a pasar con su futuro. Deberíamos garantizar que aquellos que están en el mejor 25% de su área no tengan ninguna duda de que van a tener un trabajo en el Sistema Nacional de Salud. A lo mejor no en la ciudad que quieren, a lo mejor no en el instituto que quieren, pero quizá, con un poco de fomento de la movilidad, consigamos estimular a la gente joven para que vuelva a creer que vale la pena ser investigador e investigadora.

¿En qué modelo de carrera científica piensa?

Llevamos casi 10 años de retraso en la edad a la que un investigador puede tener grupo propio en el Sistema Nacional de Salud. Es muy obvio que hay que dar más cancha a la gente más joven y procurarles un ambiente en el que tengan al menos garantizados los próximos cinco años de contrato. Cualquier persona motivada, inteligente, con un salario digno, si tiene garantizados los siguientes cinco años y sabe que si su evaluación posterior es positiva no se va a quedar en la calle, trabaja con más ganas. Nosotros hemos abierto además una oficina para detectar investigadores biomédicos en el extranjero que quieran volver.

A igualdad de excelencia, ¿deben tener prioridad los científicos de nacionalidad española sobre los extranjeros para incorporarse?

Son dos fases distintas de un mismo proceso. Me gustaría ver que los mejores investigadores españoles y extranjeros vengan a España en las mismas condiciones que en otros países, pero es mas fácil que en principio se animen a venir los que son de origen español, o bien lo sea su cónyuge, los que han conocido el país por un Erasmus u otro tipo de estancia, porque a España todavía le falta el marchamo internacional de calidad en I+D+I que tienen otros países. Esto debe permear primero en Europa y luego en otros países, hasta que se sepa en cualquier universidad de cualquier país que en España hay unos cuantos muy buenos centros.

¿Se dejará de hablar alguna vez de la fuga de cerebros?

Espero que consigamos que nunca más se hable de ello. Pero creo que ya en este momento el término está casi obsoleto. Más que de fuga de lo que se puede hablar hoy es de que hay algunos investigadores que decidieron marcharse cuando la I+D+I no era prioritaria y ahora están intentando –y muchos consiguiendo– volver.

Usted ha encabezado numerosas luchas en favor de la igualdad de género en la ciencia. ¿Qué urge hacer al respecto?

Lo primero es que en las universidades y organismos públicos haya datos al respecto y se conozcan; hasta hace sólo 10 años nadie se preguntaba por esto. Pero sobre todo es imprescindible fomentar que las mujeres aspiren a llegar al máximo desde la educación infantil, erradicar el estereotipo de que sus carreras son de segundo nivel. Aún hoy muchas adolescentes y jóvenes emparejadas dan prioridad a las carreras de sus parejas varones.

¿Qué le duele más al respecto?

Es inaceptable, por ejemplo, que en España a finales de la década de 1980 más de la mitad de los universitarios en biomedicina eran mujeres y hoy sólo haya un 12% de catedráticas en esta disciplina. La Administración debe garantizar el cumplimiento estricto de la ley de igualdad, pero la responsabilidad es de toda la sociedad. No es sólo cuestión de tiempo, requiere voluntad política, cambio cultural y que todas las familias eduquen en la igualdad a los niños y las niñas desde muy pequeños. Y deben eliminarse todas esas pequeñas microdiscriminaciones en los pasos intermedios que, unidas a lo largo de una carrera de 20 años, hacen que las mujeres no lleguen a los puestos altos.

Otro reto pendiente es hacer que la I+D resulte atractiva al sector productivo. En esto la biomedicina tiene ventaja...

Sí, porque ya existe un número significativo de empresas biotecnológicas que hacen I+D. Pero una prioridad del actual ministro es negociar con la industria condiciones de cooperación que faciliten una mayor inversión. Las farmacéuticas, sobre todo las multinacionales, hoy venden más a la Administración de lo que invierten en I+D+I.

¿Qué desarrollo prevé para la Ley de investigación biomédica?

Espero que al amparo de la ley continúen los proyectos que implican investigación con preembriones o células madre de origen humano. Me parece fascinante que se puedan reprogramar células adultas u obtener células madre adultas a partir de otros tejidos. Aún estamos lejos de encontrar una curación para muchas enfermedades, como el párkinson, el alzhéimer o la esclerosis múltiple; una tarea importantísima en esta legislatura será el desarrollo de esta ley.