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Francia ya tiene su propio escándalo del clima

400 climatólogos piden al Gobierno que cierre la boca al escéptico Claude Allègre

ANDRÉS PÉREZ

Francia ya tiene su propio climagate, el escándalo vivido en Reino Unido tras las supuestas manipulaciones de datos sobre el clima realizadas por científicos de la Universidad de East Anglia. Un grupo de 410 climatólogos y científicos del campo del clima publicaron la pasada semana una carta abierta a la ministra de Investigación, Valérie Pécresse, para pedirle que se pronuncie acerca de la virulenta carga que, contra ellos y contra las tesis sobre el origen industrial del cambio climático, ha lanzado una gran personalidad francesa. Se trata del ex ministro Claude Allègre, un reputado geoquímico que califica de "mafiosos" y "totalitarios" los informes de Naciones Unidas sobre el clima.

En la misiva, los científicos del clima franceses denuncian las "acusaciones mentirosas" contenidas, a su juicio, en un libro publicado este año por Claude Allègre y titulado La impostura climática. Ese volumen es la culminación de una larga serie de posicionamientos de Allègre, un hombre que además de catedrático de Geoquímica es ex ministro, titular del premio Crafoord considerado un Nobel de Geología y Medalla de oro del CNRS francés, equivalente al Consejo Superior deInvestigaciones Científicas de España.

El ex ministro tacha de "mafiosos" los informes del IPCC de Naciones Unidas

Allègre afirma desde hace años que la Tierra ha vivido durante milenios episodios de calentamiento climático mucho más graves que el actual, niega que el de ahora tenga un origen derivado de las emisiones de CO2 procedentes de las actividades humanas y asegura que la "moda" de la lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero tiene un único objetivo: garantizarfondos para la investigación climatológica.

No obstante, reconoce que el aumento de CO2 es perjudicial, pero por una razón diferente al calentamiento: estima que el riesgo es el incremento de la acidez de los océanos derivado de la subida del dióxido de carbono en la atmósfera.

La impostura climática, su último libro, ha vendido 120.000 ejemplares

Si bien los argumentos de Allègre podrían ser analizados en el marco del esquema clásico de los debates científicos, el problema es que él está intentando conducirlos de cara a la galería y en los grandes medios de comunicación. Sin duda, el hombre anda falto del protagonismo que tuvo cuando fue ministro de Educación e Investigación, entre 1997 y 2000, en el Gobierno del socialista Lionel Jospin.

Y en ese intento de ganar protagonismo mediático, denuncia repetidamente el "despilfarro" y las "entelequias" de los climatólogos, e incluso se agarró al ya célebre error de teclado de los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU sobre los glaciares del Himalaya, para asegurar que existe una "mafia" del clima. El último informe del IPCC sostenía que estas lenguas de hielo desaparecerían en 2035, en lugar de en 2350 como predecían los científicos.

En la carta hecha pública el jueves, los 410 científicos, de reputación igual o superior a la de Allègre, destacan que existe un problema. Dicen que ellos se someten a la disciplina científica, que exige analizar un descubrimiento con la comunidad de sabios antes de publicarlo. Y que también se someten a la obligación de rectificar a posteriori, cuando se demuestra que hay un error, como fue el caso de los glaciares del Himalaya y el IPCC.

Por el contrario, denuncian que Allègre publica panfletos sin esta revisión por sus iguales, como La impostura climática. Además, el ex ministro utiliza su notoriedad personal para hacer que triunfen esas publicaciones que ponen en duda la integridad de sus colegas. El último libro de Allègre alcanza récords de ventas más de 120.000 ejemplares para un libro supuestamente científico.

"Como esas acusaciones escapan al marco deontológico y científico en el que nosotros queremos seguir", subrayan los 410 investigadores dirigiéndose a la ministra, "estimamos que exigen una reacción por su parte, y la expresión pública de su confianza sobre la integridad y la seriedad de nuestro trabajo". La ministra seguía sin expresar su posición al cierre de esta edición.