El gran error de mi vida
Gisela Baños: "El gran error de mi vida es no haber cometido más errores antes"
Aníbal Malvar habla con Gisela Baños sobre ciencia y tecnología.

Entre ser friki y ser nerd, la física teórica Gisela Baños escoge las dos cosas. No en vano es compañera de profesión de Sheldon Cooper, el excéntrico y encantador genio de la serie Big Bang. Colaboradora del programa de divulgación científica Cruce de cables (RNE), allí explaya su frikismo y su nerdismo descubriendo que las intuiciones casi mágicas de la ciencia-ficción (cine, literatura, cómic…) a veces pronostican ciencia, que el arte y el laboratorio no son departamentos estancos, que con un interferómetro también se puede escribir una bella metáfora. También es escritora asidua del Cuaderno de Cultura Científica, nacido hace 15 años a la sombra de la Universidad de Euskadi. En 2024 publicó con Shackleton Books El sueño de la inteligencia artificial.
La primera pregunta es obligada: ¿te consideras un poco friki?
Bueno, un poco no, estratosféricamente friki. De hecho, si entras en mi casa, tengo una habitación entera que es una biblioteca, no solo de novelas, sino de ensayos, diccionarios de ciencia ficción e historias de la ciencia. Es todo como muy loco. Ahora se llama friki al especialista, pero yo me considero más nerd; siempre me ha gustado la ciencia, los inventos, la ingeniería y las matemáticas. Antes era algo como extraño o incluso mal visto, pero hoy ya es algo muy mainstream. Incluso mola.
Creamos robots para ser nuestros sirvientes, pero parece que nos estamos convirtiendo en siervos de nuestra propia creación. ¿Somos esclavos de la tecnología?
Somos un poco esclavos de la tecnología, y no solo de los robots. Si el ser humano ha llegado hasta aquí es porque ha desarrollado tecnología, desde el fuego hasta la rueda. El problema es que cuanto más avanza, más nos condiciona. Una vez me hicieron una pregunta curiosa en una charla sobre IA. Me preguntaron si no nos daba miedo regalar nuestra creatividad a las máquinas, porque la creatividad siempre ha sido lo que nos hace humanos y es lo más auténtico de nosotros. Y lo que a mí se me viene a la cabeza es: ¿la memoria no se la hemos dado ya a las máquinas desde la escritura?
Claro, la imprenta es tecnología.
El papel también es tecnología. Tener un soporte donde poder guardar información, por muy rudimentario que sea, es tecnología. Por un lado, te encuentras con que la tecnología bien utilizada amplifica tus capacidades, te permite ir más allá, pero también pierdes cosas. Entonces, ahí tenemos que decidir nosotros. O seguimos desarrollando tecnología y dándole una parte de lo que somos, o no. Con la IA, con los robots, con todo eso.
Hablemos de bulos, ya que estamos en un periódico y nos dedicamos a soltar bulos, ¿se deja engañar más fácilmente la gente por una máquina que por un ser humano? Lo digo por la cantidad de bulos que corren a través de bots en las redes sociales, por ejemplo.
La gente se deja engañar por aquello que quiere oír, independientemente de si el mensaje viene de una máquina o de un humano. Existe un sesgo: cuando escuchamos lo que estamos esperando, tendemos a creérnoslo porque nos gusta oírlo.
¿A qué científico admirable detestas?
Hay dos que no soporto, no puedo ni verlos y, además, me parece que la historia ha sido muy injusta con ellos: los ha ensalzado cuando no debería haberlo hecho. Uno de ellos, no sé si entra en la categoría de científico, es Thomas Edison. Me parece una de las personas más detestables que han pasado por este mundo. Y el otro es Albert Einstein.
Pero si su lengua es la portada de un disco de los Rolling Stones. ¿Cómo se atreve a detestarlo una friki?
Era una persona que, en muchos sentidos, dejaba mucho que desear. Sobre todo en su trato a Mileva Maric. Habrá que ver qué parte de sus investigaciones se las debemos a ella. Hace no mucho salieron unas cartas que dan al traste con esa imagen como de qué majo, cómo mola. No le vamos a quitar el mérito por la teoría de la relatividad y por lo que ha aportado a la ciencia, pero no me gustaría tomarme un café con él.
¿Sugieres que su mujer, Mileva, era el verdadero cerebro?
No podemos decirlo categóricamente porque no hay pruebas, pero se deduce que su aportación fue mayor de lo que se ha dicho, al menos en la relatividad especial. Además, Einstein le hacía firmar contratos donde ella aceptaba ser maltratada por él. A lo mejor Albert Einstein tenía un ego un poquito más grande de lo recomendable.
¿Qué hallazgo científico desearías que no se hubiera alcanzado nunca?
Realmente, ninguno, porque la ciencia no es buena ni mala hasta que se aplica. Es necesario conocer el lado oscuro de la ciencia para conocer el luminoso. Por ejemplo, hay que saber cómo funciona una explosión atómica precisamente para que no se produzca. Lo mismo con la inteligencia artificial: ¿vamos a crear herramientas o vamos a crear sustitutos? Aquí es donde las humanidades deben intervenir. El científico presenta los hechos, pero la sociedad debe decidir si crea reactores nucleares o bombas atómicas. El conocimiento es poder y hay que conocer su cara y su cruz.
Desde mi ignorancia, a veces me da la impresión de que en el mundo de los divulgadores científicos tiene que haber más de un farsante, ¿no? ¿Hay negacionistas y terraplanistas entre nuestros científicos o divulgadores?
Si los hay, yo no lo sé. Desde luego no me he encontrado con ningún compañero que diga que en el fondo es terraplanista. También es verdad que tampoco cualquiera que tenga un nombre está diciendo la verdad. Lo que sí me encuentro, y me parece más preocupante, es que cuando la comunicación científica deja de ser un fin y se convierte en un medio, las líneas se desdibujan, el mensaje se tergiversa, se cruzan límites que a lo mejor no se deberían cruzar. Si lo que intentas no es difundir conocimiento, sino ganar dinero o tener visibilidad, estás manipulando ese saber.
Pienso, por ejemplo, en científicos que aparecen en estas teles ratoneras de la ultraderecha, que niegan el cambio climático. Y yo no sé si serán científicos de verdad o no, pero les subtitulan rótulos como si lo fueran.
Cuando sale un personaje de estos, directamente hago lo único que creo que puedo hacer, que es ignorarlo. Para mí no existen. No voy a dar credibilidad a algo que no la tiene. Ni me voy a meter a discutirlo. Habrá que ver el currículum que tenga porque, ¿estás defendiendo esto realmente?; ¿el método científico te está dando los datos y tú los estás negando?; ¿qué hay detrás de tu mensaje?
He conocido también a muchos científicos a lo largo de los años y a mí me da la impresión de que cada vez saben menos de literatura, historia, arte, cine. ¿Se puede ser buen científico siendo un burro en humanidades?
También se puede ser muy culto en humanidades y ser un burro en ciencia. Pasa en todos los ámbitos. Desde el momento en que el conocimiento se vuelve inabarcable para una sola persona. Al principio de la historia, los científicos eran pluridisciplinares. No eran solo científicos, eran también filósofos y sabían latín. A medida que el conocimiento ha sido inabarcable, la hiperespecialización nos está matando, nos está destruyendo, está haciendo que nos perdamos muchas cosas. Yo soy muy defensora de los aprendices de todo y maestros de nada, porque ahora todo el mundo cuenta con los medios para ser maestro en algo, pero estos aprendices de todo y esta gente que encuentra las conexiones entre una cosa y otra, eso sí que creo que se ha perdido. Los científicos a veces desprecian las humanidades, cuando ahora son más necesarias que nunca. Pero es que también me ha pasado lo mismo con gente de humanidades. No se considera inculto a quien no sabe la segunda ley de la termodinámica.
Vamos al cine. Yo odio Solaris, de Tarkovski. Cuando la vi, me fascinó tanto y me aterró tanto que nunca quise volver a verla. ¿Qué gran película de ciencia ficción odias tú por una razón parecida? Una que consideres obra maestra, pero que te haya alterado profundamente.
Alterado no, pero hay una película a la que tengo una manía tremenda, que es Primer (2004, dirigida por Shane Carruth, matemático). Normalmente te la venden como una peli independiente que ha ganado mucha fama por algún motivo que yo no comparto. Mucha gente dice: "Esto es increíble, la tienes que entender". No sé si por intentar darse importancia. Pero yo digo: mira, yo a esta película no le veo la gracia, no le veo la genialidad. La he visto mil veces y sigo sin entenderla. Es una película muy de culto que no termino yo de entender. No me creo que nadie la esté entendiendo.
La mitología es otra de tus pasiones. ¿Qué diferencia hay entre los superhéroes del cine actual y los héroes mitológicos?
El cine de superhéroes no lo considero ciencia ficción. Es más fantaciencia. Tienen todo ese barniz científico y supuestamente hay alguna motivación científica detrás de los superpoderes, ya sea genética o cualquier cosa, pero no creo que vaya más allá. Los superpoderes no están explicados de manera verosímil. Para mí los superhéroes son fantaciencia, fantasía revestida de ciencia. En términos de verosimilitud, no veo diferencia entre un superhéroe y un héroe mitológico. Soy completamente consciente de que mucha gente me lo discutirá, pero intento delimitar muy bien lo que es ciencia ficción y lo que no. Existe una serie de fantasías que tienen ese aspecto de ciencia ficción, pero que no son ciencia ficción tal y como normalmente se ha entendido.
Y vamos a terminar: ¿cuál ha sido el mayor error de tu vida?
El mayor error de mi vida ha sido no permitirme cometer más errores. Me hubiera gustado cometer muchísimos más errores. En el momento en el que yo empecé a cometer errores de verdad, a no tener miedo de meter la pata en todo, es cuando mi vida ha empezado a mejorar. Cuantos más errores cometes, más vas a aprender, más vas a tener que recordar, más experiencia te vas a llevar contigo, más posibilidades tienes también de que te vaya bien. En los últimos tiempos me he vuelto una defensora extrema de cometer errores.
¿Me estás diciendo, más o menos, que antes de ser una friki eras una buena chica?
Friki he sido siempre. Yo crecí escuchando que eso que tú haces de la ciencia ficción no vale para nada, que hagas cosas útiles. Y tú cavilas: a lo mejor tienen razón. No la tenían. De hecho, en el momento que me he dejado llevar por ese amor a la ciencia ficción, a la ciencia, y me metí a estudiar física contra viento y marea, es cuando he dicho: he cometido el gran error de intentar dedicarme a esto y ni tan mal. Tendría que haber cometido este error muchísimo antes.
¿Y cuál fue ese primer error que te abrió las puertas a los maravillosos grandes errores?
En mi caso creo que fue un "estoy harta". No fue una decisión. Fue un poco una gotita que colmó el vaso y ya dije: pues mira, ya me da igual si sale bien o si sale mal, voy a hacer lo que quiera. Luego a esto se unió una enfermedad crónica que me diagnosticaron y, cuando te diagnostican cosas así, tu visión de la vida cambia mucho y te das cuenta de que es ahora o nunca. Nada arrepentida: me encanta equivocarme.



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