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Gordon Brown predice una catástrofe climática

El premier alerta sobre las consecuencias si no hay acuerdo en Copenhague

IÑIGO SÁENZ DE UGARTE

Las posibilidades de éxito en la cumbre de Copenhague no deben de ser muy altas cuando Gordon Brown se vio obligado ayer a realizar un discurso dramático sobre la necesidad de llegar a un acuerdo internacional para detener el cambio climático.

El primer ministro británico advirtió de un futuro de catástrofes si la solución continúa dilatándose en el tiempo: inundaciones, sequías e incluso olas gigantes fueron algunos de los ejemplos utilizados en su discurso.

Brown dijo que no habrá una segunda oportunidad: "Una vez que se hayan producido los perjuicios por el crecimiento sin control de las emisiones, ningún acuerdo internacional en el futuro podrá reparar el daño producido".

Los ministros de 17 países responsables del 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero se reunieron ayer en Londres para trabajar por el acuerdo exigido por Brown, y volverán a hacerlo en Barcelona dentro dedos semanas.

EEUU acusa

El representante estadounidense en la cita confirmó los temores ante la falta de un acuerdo previsible. En la clásica forma de encarar el problema la culpa siempre es del otro, Todd Stern dijo que son países como China, India, Brasil y Suráfrica los que deben dar el paso decisivo.

El Gobierno británico no es tan pesimista. Como ejemplos positivos, citó la intención de India de establecer límites a las emisiones, pero sin que sean obligatorias, y la declaración de China de que reducirá las suyas de forma "notable" para 2020.

Estos vagos compromisos no son suficientes para Brown. "La extraordinaria ola de calor del verano de 2003 en Europa causó 35.000 muertos", dijo el primer ministro. "Con las tendencias actuales, ese suceso puede convertirse en habitual en Gran Bretaña dentro de muy pocas décadas".

El Reino Unido es uno de los países en que todas las fuerzas políticas han rechazado las tesis negacionistas sobre el cambio climático.

El líder conservador, David Cameron, se ha mostrado favorable a aplicar un impuesto a todas aquellas fuentes de energía que aumenten las emisiones de formasignificativa.

La organización Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) difundió ayer un informe para advertir que el tiempo se acaba. A partir de 2014, los límites probables del crecimiento industrial harán imposible que las economías de mercado puedan reducir sus emisiones al nivel necesario para que la temperatura global no ascienda dos grados.
El informe recomienda acabar con los subsidios a los combustibles fósiles y actuar en todos los campos existentes en las energías renovables, porque esperar a que algunos de ellos sean tecnológicamente viables en el futuro provocará un retraso irreversible.