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India se suma a la carrera hacia la Luna

En la madrugada del miércoles lanzará la sonda ‘Chandrayaan’, antesala para una misión tripulada

JAVIER YANES

Todo está listo para el lanzamiento del Chandrayaan-1, la sonda que añadirá a India al club de los países con presencia en el satélite natural de la Tierra. El director adjunto del Centro Espacial de Satish Dhawan, M. Y. S. Prasad, informó hoy de que la cuenta atrás ha comenzado y de que todo va “perfectamente, según lo planeado”.

El lanzamiento tendrá lugar a las 2:50 de la madrugada del miércoles (hora peninsular española) desde el centro Dhawan, en Sriharikota, a 80 kilómetros de Chennai, en la costa suroriental del país.

Con un coste de 80 millones de dólares, Chandrayaan-1 orbitará a 100 kilómetros de la Luna durante dos años, tomando imágenes para elaborar mapas geológicos y topográficos. Dispone además de un segundo módulo que descenderá a la superficie. En total, está equipada con 11 instrumentos procedentes de India, EEUU y Europa.

La sonda se elevará a bordo de una versión modificada del cohete indio Polar Satellite Launch Vehicle (PSLV), que ha lanzado 29 satélites en 15 años.

La misión es un paso de gigante en el programa de la Organización India de Investigación Espacial (ISRO), que busca recortar distancias con las principales potencias espaciales del continente asiático, Japón y China. Ambos cuentan ya con satélites orbitando la Luna desde el pasado año, el chino Chang’e-1 y el japonés Selene (Kaguya), la segunda sonda lunar nipona.

Además, el lanzamiento del Shenzou-7 a la órbita terrestre el mes pasado convirtió a China en el tercer país, después de EEUU y de la extinta URSS, en completar un paseo espacial organizado por una sola nación.

Ciencia y negocio

Pero como en el caso de sus competidores en el espacio, los fines de India trascienden el ámbito puramente científico. Este país envió su primer satélite a la órbita en 1980, inicialmente para mejorar sus comunicaciones, pero los objetivos comerciales se han expandido en los últimos años con el lanzamiento de varios satélites para clientes extranjeros.

El último PSLV hasta hoy, que despegó en abril, cargaba en su interior 10 aparatos pertenecientes a seis países distintos. India quiere ampliar su cuota de mercado en el creciente negocio espacial, para lo cual prepara una constelación de siete satélites de comunicaciones que se desplegará en los próximos años hasta 2012.

Al contrario que China, que se muestra ambigua con sus planes de enviar un hombre a la Luna, India no tiene dudas. Según el ex director de ISRO, G. K. Menon, “el siguiente paso será una misión tripulada a la Luna, cuyas pruebas ya han comenzado”.

Japón también ha declarado intenciones de pisar el suelo lunar en 2020, el mismo año en que China planea disponer de su propia estación espacial.

 

El auge de los programas espaciales asiáticos ha alertado a algunos expertos de las potencias occidentales, temerosos de que las misiones civiles escondan usos militares. Más allá de los satélites de vigilancia, ningún país declara planes explícitos de desplegar armas en el espacio.

En mayo de este año, Japón aprobó una moción que ponía fin a la prohibición, en vigor desde 1969, del uso del espacio por parte de este país para fines militares.

Los programas chinos son especialmente opacos. Solo algunos de los objetivos del ‘Shenzou-7’, la misión del primer paseo espacial chino, fueron revelados. El pasado año, China condujo una operación secreta de defensa espacial, el primer derribo de un satélite en casi dos décadas.