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Ingredientes para crear un Universo

La NASA ha determinado la composición del cosmos en sus años jóvenes

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La NASA ha hecho públicos los datos recogidos durante cinco años por la sonda WMAP (siglas en inglés de Sonda de Anisotropía de Microondas Wilkinson), un satélite que circula en una órbita lejana y cuya misión es estudiar el origen del Universo, escuchando el eco de aquellos primeros momentos. Las conclusiones, según la agencia espacial, muestran un “tesoro descubierto”.

La luz de los albores del cosmos viaja aún por el espacio, pero la pérdida de energía la ha convertido en radiación de microondas, como una vieja foto cuyos colores se han desgastado con el tiempo. Para estudiar este débil ruido de fondo, la NASA lanzó en 2001 la sonda WMAP, que debía situarse en un punto conocido como lagrangiano 2, un lugar a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, cuatro veces la distancia entre el planeta y la Luna. Allí, una especie de sombrilla protege a la WMAP de las ondas de la Tierra, la Luna y el Sol, para que su sensible instrumento pueda detectar la radiación cósmica de fondo, que ofrece una imagen de cómo era el Universo hace 13.700 millones de años, cuando su edad era sólo de 380.000 años.

Cinco años de datos de la WMAP han sido analizados por un equipo de investigación integrado, además de la NASA, por expertos de otras 11 instituciones y universidades de EEUU, Canadá y Reino Unido. Los resultados se publicarán en siete estudios en la revista Astrophysical Journal.

Entre los aspectos más importantes del trabajo, destaca la determinación de la composición del Universo en sus años jóvenes, que ha variado radicalmente hasta llegar al momento actual. En sus primeros momentos, el cosmos era una masa de materia oscura en un “mar de neutrinos”, partículas subatómicas que cruzan el espacio casi a la velocidad de luz. Hoy su número es mucho menor, pero millones de ellas atraviesan el cuerpo de una persona cada segundo. Según el investigador Eiichiro Komatsu, de la Universidad de Texas, “un bloque de plomo del tamaño del Sistema Solar no detendría un neutrino”. Con el paso de los eones y la expansión, la energía oscura se convirtió en el ingrediente principal de la sopa cósmica.

 

Datos recogidos por la sonda WMAP han permitido desentrañar los secretos de la primera trillonésima de segundo en la existencia del Universo, un instante de crecimiento explosivo, llamado ‘inflación’, en el que se crearon las arrugas en el tejido del espacio. Unos 400 millones de años después de aquello, el resplandor de la primera generación de estrellas creaba una ‘niebla cósmica’ que distorsionó las microondas, “del mismo modo que la niebla dispersa la luz de los faros de un coche”, según la NASA. El proceso duró 500 millones de años. La luz de aquellas estrellas ponía fin a la ‘Edad Oscura’ del Universo y dejaba una huella patente en la radiación de microondas que hoy estudia la WMAP.
Los científicos han recibido todos estos datos con enorme expectación, ya que gracias al trabajo de la WMAP se verán reforzadas algunas hipótesis formuladas hace años, mientras que otras quedarán definitivamente descartadas.