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La clave está en el cielo

Las IV Jornadas Astronómicas de Almería plantean interrogantes sobre la posibilidad de vida más allá de la Tierra

ANA TORREGROSA

Puede que para aquellos seguidores más devotos de Bob Dylan sea suficiente con asumir que la respuesta está en el viento. Pero, aún concediéndole al verso su belleza, son muchos los que siguen buscando esa respuesta más allá, en el cielo. Y es que es ahí donde, además de las inspiraciones poéticas que forjan el imaginario colectivo, ciencia y filosofía se funden.

De todo esto se está hablando en las IV Jornadas Astronómicas de Almería, que organiza la empresa K2000, con el patrocinio de la Fundación Unicaja y del Ayuntamiento y la Universidad almeriense. Las jornadas tienen entre sus ponentes a John Mather, el astrofísico de la NASA que recibió en 2006 el Premio Nobel de Física cuando era el director científico del satélite COBE con el que midió el espectro de la Gran Explosión (Big Bang) y con el que descubrió los puntos calientes y fríos dentro de esa radiación.

John Mather -un tipo cercano que, como el resto de ponentes de las jornadas, demuestra que ciencia y espíritu divulgativo no están reñidos- se encuentra ahora inmerso en otro gran proyecto del que se están dando algunas pistas en estas jornadas. Se trata de la construcción del JWST (James Webb Space Telescope), que estará en órbita en 2013.

Este nuevo telescopio espacial permitirá mirar aún más atrás en el tiempo de lo que permite actualmente el Hubble y tratará de buscar vida más allá de la Tierra. Y es que el JWST se construye con el objetivo, entre otros, de encontrar planetas similares a la Tierra en los que pueda existir indicios de vida. El nobel John Mather es un ferviente convencido de ellos: "Existe vida inteligente en otros puntos del Universo, aunque no se haya descubierto aún", asegura.

Vida inteligente

Este está siendo, precisamente, uno de los debates más interesantes de estas jornadas. ¿Existe vida más allá de la Tierra? El astronauta Michael López-Alegría -otro de los ponentes de estas jornadas- no lo tiene tan claro. Pero todos, astrofísicos o astronautas, mantienen la curiosidad y, por tanto, el empuje de la vocación científica e investigadora.

Las Jornadas Astronómicas de Almería han contado también con la participación de John Beckman, profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Astrofísica de Canarias; Francisco Prada, director del Instituto de Astrofísica de Andalucía o Joao Alves, director del Observatorio de Calar Alto, uno de los más importantes en Europa. Precisamente ese observatorio, ubicado en el punto más alto de la sierra de la localidad almeriense de Gérgal, es una de las referencias de estas jornadas.

Hasta allí han peregrinado este fin de semana un centenar de aficionados a la astronomía. Era una de las actividades paralelas a las conferencias de las jornadas, y los participantes supieron aprovecharla. Pudieron acceder al interior del telescopio más grande con el que cuenta este observatorio hispano-alemán, que funciona desde 1979. Un telescopio con un espejo de 15 toneladas de peso, que se mantiene en las necesarias condiciones de frío (120 grados bajo cero) gracias al nitrógeno líquido que obtiene en una planta propia de producción en las instalaciones del observatorio.

Los seguidores de estas jornadas pudieron saber también que en Calar Alto, a pesar de la cada vez mayor amenaza de la contaminación lumínica, el 70% de los días del año reúnen las condiciones necesarias para escudriñar el espacio. O que con el mayor de los telescopios de Calar Alto se puede apuntar al canto izquierdo o al derecho de una moneda de dos euros situada a 40 kilómetros.

Avances de la tecnología que, no obstante, siguen manteniendo el enigma de las preguntas sin responder. Puede que por eso, dentro de otra de las actividades de estas jornadas, cientos de personas se hayan citado este fin de semana en una playa de Almería alrededor de varios telescopios, para observar el cielo. La noche era hermosa y el cielo, propicio. Las preguntas eran las de siempre; quizá los interrogantes que nos plantea la ciencia pueden tener su respuesta en el cielo.

Los invernaderos, vistos desde el espacio

¿Qué se ve desde ahí arriba? "Los invernaderos de Almería". Clara y contundente. Es la respuesta de un astronauta que ha estado cuatro veces en el espacio. Michael López Alegría -el primer español que surcó el espacio y uno de los astronautas de la NASA que más horas de paseos espaciales acumula- sabe que otros compañeros suyos, como Pedro Duque -el segundo astronauta español, que a su vez participó en las III Jornadas Astronómicas de Almería-, dicen haber distinguido la muralla china y los invernaderos almerienses desde el espacio.

Él, sin embargo, asegura que nunca ha visto la muralla. "Los invernaderos sí se ven con mucha claridad. Y es algo curioso, realmente", afirma mientras muestra, precisamente en Almería, una imagen tomada desde sus expediciones en el espacio, que respalda la veracidad del testimonio.