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Un pez engaña a la hembra para eyacular en su boca

Se trata de un truco para lograr la fertilización de los huevos, que la hembra guarda celosamente dentro de su boca

JAVIER YANES

Las estrategias sexuales inventadas por la naturaleza no conocen límites. Las especies más insospechadas han desarrollado técnicas de cortejo tan ingeniosas y eficaces que muchos humanos las desearían a veces para sí.

Los peces cíclidos haplocrominos, muy abundantes en los lagos africanos, se caracterizan por haber ideado un truco para lograr la fertilización de los huevos, que la hembra guarda celosamente dentro de su boca. Los machos de este grupo exhiben unas marcas amarillas en la aleta anal cuyo aspecto recuerda al de los huevos. Cuando la hembra descubre las marcas anales del macho, su instinto maternal le empuja a acercarse, para recoger esos falsos huevos en su boca, momento que aprovecha el macho para disparar el esperma hacia la cavidad bucal de la hembra y lograr así la fecundación.

Trampa recurrente 

Aunque la supuesta memoria de tres segundos en los peces no es más que un mito, en este caso la hembra cae en la trampa una y otra vez. Un equipo de científicos de la Universidad Konstanz (Alemania) ha estudiado 19 especies de cíclidos para identificar el origen genético de este astuto mecanismo.

Los resultados, publicados en BMC Biology, muestran que las manchas corresponden a grupos de células que contienen un pigmento amarillo asociado a la expresión de un gen llamado csf1ra. La selección positiva de este recurso genético, dicen los autores, ha sido crucial en el éxito evolutivo de estos peces.