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Izpisúa encuentra un nuevo filón en las células madre

El hallazgo permitiría que un sólo cordón umbilical almacenado en un banco público curara a miles de pacientes compatibles

NUÑO DOMÍNGUEZ

Un grupo de investigadores españoles ha encontrado la manera de explotar un filón casi inagotable de células madre que podría dar un giro social a futuras terapias. Al contrario que la mayoría de métodos actuales, basados en reprogramar células de individuos adultos, este nuevo logro usa otras mucho más jóvenes que se encuentran en la sangre del cordón umbilical de recién nacidos.

Los investigadores, liderados por Juan Carlos Izpisúa, director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, han reprogramado por primera vez esas células para devolverlas a su estado primigenio en el que pueden engendrar cualquier tejido. El trabajo demuestra que las células madre de la sangre del cordón umbilical generan células madre inducidas (iPS, en inglés) de calidad. Lo hacen más rápido que otras adultas y son potencialmente más

De resultar viable, la técnica daría un giro al individualismo que predomina en medicina regenerativa. En lugar de crear células madre específicas para una persona a partir de sus tejidos, un sólo cordón umbilical almacenado en un banco público podría curar a miles de pacientes compatibles. Para ello se aprovecharía la reserva de 400.000 muestras ya existentes en bancos públicos de todo el mundo. España es el tercer país que más tiene.

Los primeros ensayos clínicos podrían llegar en dos años

El proceso aún no es del todo eficiente y hay que demostrar que estas células pueden regenerar tejidos sin provocar cáncer. Si todo sale bien, los primeros ensayos en personas podrían comenzar en dos años, explica Izpisúa.

El investigador ha usado una técnica similar a la que usó el japonés Shinya Yamanaka para crear las primeras iPS en 2006. Se basaba en introducir cuatro genes que rebobinan una célula adulta a su estado troncal. El problema es que los cuatro genes pueden provocar cáncer. Izpisúa sólo ha usado dos y no ha necesitado el par más peligroso, señala. Esto tal vez se deba a que las células madre de la sangre del cordón umbilical están a medio camino entre una célula madre y una célula adulta, es decir, el rebobinado es más

Una vez reprogramadas, las células de Izpisúa han demostrado ser tan buenas como las adultas, cuando no mejores, pues se transforman en la mitad de tiempo. Al igual que las adultas, generan los tres tejidos fundacionales del organismo e incluso se diferencian en células del corazón y del cerebro.

Las células de cordón están 'sanas e impolutas' y no tienen mutaciones asociadas a la edad que podrían hacerlas inviables, destaca Izpisúa. También provocan menos rechazo en los pacientes, como demuestran los actuales trasplantes para tratar enfermedades de la sangre.

Hay que demostrar que las células pueden curar sin causar cáncer

Los detalles del trabajo aparecen hoy en Cell Stem Cell junto a otro estudio de un equipo alemán que también ha conseguido reprogramar células de cordón.

'Es una vía de investigación que tiene una potencialidad tremenda', comenta Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes. 'Es un eslabón más de una cadena que permitirá el tratamiento de muchas enfermedades que no tienen curación', destaca. Primero se tratarían dolencias de la sangre como la leucemia, y más adelante, se podrían curar otros tejidos, comenta Izpisúa.

El estudio ha usado células congeladas como las que existen en los bancos públicos. España es el país de la Unión Europea que más muestras tiene y el tercero en el mundo, después de Estados Unidos y Taiwán. Si las promesas curativas de estas nuevas iPS se confirma, España estaría en una posición privilegiada para crear nuevos bancos públicos con material compatible para la mayoría de la población. 'Nos daría el liderazgo clínico y científico que ya tenemos en trasplantes', opina el investigador.

Pero la técnica aún no es eficiente al 100%. Queda un largo camino hasta conseguir domar a las iPS para que generen justo el tejido que se desea. 'Soy optimista, pero nos falta tiempo', concluye Izpisúa.