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Naturaleza El oso pardo, un depredador más implacable de lo que se creía

Durante tres años, un equipo de científicos estadounidenses ha seguido el día a día de varios ejemplares de osos pardos en Alaska gracias a las cámaras situadas en sus cuellos. Las imágenes grabadas revelan sus hábitos de comportamiento, de alimentación y de caza, y actualizan los datos obtenidos en estudios anteriores.

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Ejemplar de oso pardo. | Wikimedia

Aunque el oso pardo (Ursus arctos) es un animal omnívoro, también se sabe que es un gran depredador que en el caso de las poblaciones que habitan en Alaska (EE UU) cuenta con presas habituales como los caribús (Rangifer tarandas) y los alces (Alces alces). Sin embargo, hasta ahora, los métodos comunes de investigación y rastreo de este tipo de especies no ofrecen una información más amplia sobre los hábitos de alimentación y de caza de estos animales.

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Por esta razón, un grupo de científicos del departamento de Caza y Pesca de Alaska y de la Universidad de Alaska en Anchorage ha querido mostrar cómo es el día a día y las costumbres predatorias del oso pardo, gracias al uso de cámaras situadas en el cuello de los úrsidos.

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Los científicos incluso han podido comprobar que en ocasiones los osos pardos practican el canibalismo y se comen a otros osos
Los resultados del estudio, publicado recientemente en la revista Wildlife Society Bulletin, permiten actualizar los datos sobre la media de presas de estos grandes mamíferos y demuestran que el oso pardo puede ser un depredador mayor de lo que se creía.

Los investigadores colocaron collares con GPS y cámaras en el cuello de 17 osos de la cuenca del río Nechilna, en Alaska, durante la primavera de 2011, 2012 y 2013. Estas cámaras grababan cada día vídeos de diez segundos en intervalos que iban de cinco a quince minutos durante más de un mes.

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Los científicos incluso han podido comprobar que en ocasiones los osos pardos practican el canibalismo y se comen a otros osos

De esos 17 collares solo se pudo recoger información de unos siete. El resto o bien se cayeron, dejaron de funcionar o fueron masticados por algún cachorro al jugar con su madre. Sin embargo, de aquellos que funcionaron, se han podido recoger más de 100 horas de grabación, es decir 36.376 clips en total.

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Gracias a estos datos, los investigadores han reconstruido el día a día de estos osos desde su perspectiva. La mayor parte del tiempo lo pasan descansando (60,5%), viajando (21,3%), y solo un 6,3% del día lo dedican a alimentarse.

La dieta del oso pardo

Las grabaciones también muestran de qué se compone la dieta del oso pardo. Más de la mitad de sus presas son crías de alces y caribú mientras que la alimentación vegetal supone un 20% y los alces adultos un 12%. Los científicos incluso han podido comprobar que en ocasiones practican el canibalismo y se comen a otros osos. Los vídeos registraron cómo un macho de diez años cazó y se comió a una hembra de seis. Las liebres de nieve o los cisnes tampoco son ajenos a su menú.

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Pero los autores destacan sobre todo la importancia de este estudio porque actualiza los datos sobre la tasa de caza del oso pardo que, según un estudio de 1988, que usó la observación aérea, la situaba en 5,4 crías de alce al año. El trabajo actual revela que los osos cazan una media de 34,4 crías de caribú y alce durante más de 45 días y, en concreto, eleva la media de crías de alce en 13,3.

Determinar las tasas de caza de estos depredadores ayuda a la gestión de la vida salvaje en áreas protegidas

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Esta información es importante para la gestión y conservación de la vida salvaje en áreas protegidas. Si por ejemplo los datos muestran que los osos cazan muchas de estas crías, retirar de la zona a algunos depredadores puede ayudar a que crezca la población de alces y caribús. De la misma forma, si se pretende mejorar la población de los osos necesitarán que haya un número suficiente de presas para todos", explican los autores del estudio dirigido por Christopher Brockman.

Los autores destacan la utilidad de este método sobre otros como la observación aérea, no solo para estimar las tasas de caza de los osos, sino también para identificar la heterogeneidad de la dieta y el comportamiento de estos depredadores.

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Aún con todo, reconocen las carencias del estudio debido al bajo número de muestras al obtener los datos de solo siete ejemplares. Esto impide establecer una conclusión más amplia o comparar, por ejemplo, diferencias entre las cifras de caza por sexo o por edad de los osos.

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