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Los pescadores vencen en la guerra del sushi

Medio centenar de países acuerdan en París seguir pescando atún rojo al mismo ritmo, pese al declive de la especie

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Tras 10 días de batalla diplomática en París, los pescadores se impusieron una vez más a las organizaciones ecologistas. Los 48 países de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) han dado permiso a sus flotas para pescar el año que viene 12.900 toneladas de atún rojo, oficialmente en peligro de extinción. Las ONG reclamaban el fin de la pesca industrial, pequeñas cuotas para la pesca artesanal y la creación de santuarios en las zonas de desove de esta especie, esquilmada en el Atlántico y el Mediterráneo con destino a Japón, donde es ingrediente fundamental del sushi y el sashimi. Una mayoría de los países derribó todas estas peticiones.

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La cuota para 2011 supone un descenso de un 4% respecto a las 13.500 toneladas de 2010. Para Rémi Parmentier, un asesor del Pew Environment Group presente en la pelea de París, "la Unión Europea ha intentado salvar la cara, no salvar el atún rojo". España lidera el mercado que lleva el sushi a los platos de los japoneses. La flota española, unos 200 barcos, y las cuatro almadrabas de Cádiz pescaron en 2010 una de cada cinco toneladas de atún rojo capturadas en el mundo. Unos 2.300 españoles viven de este sector, según la patronal Cepesca. Fuentes de la industria calculan que mueve unos 40 millones de euros en nuestro país.

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Según el secretario general de Cepesca, Javier Garat, los pescadores echaron el resto en las negociaciones de París. Los españoles amenazaron con no salir a faenar si se recortaba la cuota. "Para ir a pescar 6.000 toneladas es mejor cerrar la pesquería", explica Garat. Antes de la reunión de París, la Comisión Europea propuso un permiso para capturar sólo 6.000 toneladas en una reunión a puerta cerrada en Bruselas. España y Francia se amotinaron y la UE, que hablaba por los 27 en París, llegó a la guerra del sushi dividida.

La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, aseguró el 10 de noviembre en el Congreso que España apoyaba el plan de recuperación del atún rojo puesto en marcha por el ICCAT, el mismo organismo que, según subrayan los ecologistas, gestionó la especie hasta llevarla al borde de la extinción. El comité científico del ICCAT recomendaba continuar con la misma cuota de 2010, muy alejada de las casi 35.000 toneladas que se permitieron pescar en 2007. Sin embargo, el propio ICCAT ha admitido en su último informe que durante una década los países pesqueros burlaron los mecanismos de control y crearon un fructífero mercado negro.

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"La UE quería salvar la cara, no al atún rojo", critica un ecologista

A los mercados de Japón llegaba más atún rojo del que, en teoría, se había pescado en el Atlántico y el Mediterráneo. El informe científico del ICCAT revela que entre 1995 y 2007 las capturas reales alcanzaron las 60.000 toneladas en el Mediterráneo y el Atlántico Oriental, duplicando en ocasiones los límites legales. Un trabajo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación desveló, pocos días antes de la cumbre de París, que los barcos piratas crearon un mercado negro de 4.000 millones de dólares en aquel periodo alrededor del atún rojo.

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El viernes, el presidente del ICCAT, Fabio Hazin, reconoció la nefasta labor de su organismo en aquellos años. "Espero, y creo, que las etapas oscuras del ICCAT sean cosa del pasado. Hasta 2008, los miembros no escucharon a la ciencia, era una desgracia", lamentó.

Sin embargo, las ONG ecologistas siguen sin fiarse del organismo que llevó al atún rojo al colapso. "Ni siquiera ellos mismos se fían de sus mecanismos de control", critica Parmentier, un veterano del ecologismo que ayudó a fundar Greenpeace. Según el ICCAT, el mercado negro ha ido desapareciendo desde 2008, aunque admite que hay que mirar con "precaución" sus datos.

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El sector moverá este año unos 40 millones de euros en España

La derrota en París es el segundo KO que sufren los ecologistas este año. En marzo, Mónaco propuso en la cumbre de especies amenazadas de Qatar la prohibición del comercio internacional con atún rojo. Sin embargo, delegados de 140 países tumbaron la propuesta a la primera de cambio, en una votación secreta solicitada por Libia, e hicieron lo mismo con las iniciativas para aumentar la protección de otras 40 especies marinas, como los corales preciosos y el tiburón martillo, amenazados por la sobreexplotación.

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La propuesta de la comisaria europea de Pesca, la griega Maria Damanaki, era limitar la actividad de los buques cerqueros, unas instalaciones industriales flotantes capaces de capturar, en sólo un mes, unas 130 toneladas de atún rojo por barco. Bruselas quería menos pesca industrial, acusada por las ONG de fraude, y la continuación de los métodos artesanales, pero Francia y España dieron una patada en la mesa.

Francia tiene que ‘devolver’ 1.500 toneladas pescadas ilegalmente

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En nuestro país hay seis barcos cerqueros, responsables de la captura de unas 800 toneladas en 2010. Juan Serrano, director general de la empresa propietaria de cuatro de esos barcos industriales, el Grupo Balfegó, niega las acusaciones desde París. "No se puede criminalizar a todos los pescadores. En España se cumple la ley a rajatabla. Nosotros también somos ecologistas, queremos que haya peces más que nadie", razona. A su juicio, "si existe fraude, es en otros países". Francia, por ejemplo, tendrá que devolver al mar 1.500 toneladas de atún sobrepescadas en 2007, recortando su cuota para 2011 y 2012.

Para Serrano, la cita de París ha servido para mostrar que "EEUU no ha implementado ni una sola de las medidas que seguimos en el Mediterráneo". La UE obliga a los atuneros a atracar sólo en determinados puertos, en los que les espera un inspector. Y un observador vigila la pesca a bordo del buque. "En EEUU, hasta los barcos deportivos pueden pescar atún rojo y descargarlo en el puerto que quieran. Nadie sabe cuántos barcos están pescando en el Atlántico Occidental", denuncia.

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El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino calificó ayer de “positivas” las medidas adoptadas en la reunión de París. En un comunicado, el departamento de Rosa Aguilar aseguró que estos resultados “ofrecen garantías suficientes para el mantenimiento o recuperación de las especies gestionadas por ICCAT, entre ellas el atún rojo, así como para su gestión pesquera sostenible a largo plazo”. El último informe científico del ICCAT calcula que, en los últimos 50 años, la especie ha sufrido un declive del 43%. Su plan de recuperación, respaldado por el ministerio, cree que hay un 60% de posibilidades de que en 2022 sea posible pescar 60.000 toneladas. El ICCAT es el mismo organismo que gestionó la pesca del atún rojo hasta su inclusión en la Lista Roja de especies amenazadas de extinción de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. “Felicito al maravilloso equipo que ha traído a París el ministerio, encabezado por el director general de Pesca, Alejandro Polanco, que ha luchado por lo que hemos alcanzado”, declara el portavoz del Grupo Balfegó, Juan Serrano.

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