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Europa presiona para que Telefónica comparta su red de fibra

La interminable negociación de la CMT con los operadores por la gestión de la red de fibra óptica de Telefónica sufré un nuevo revés

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La Comisión Europea bloqueará hoy la decisión de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) de no obligar a Telefónica a dar acceso a sus competidores a su red de fibra óptica hasta el hogar. El regulador español eliminó esta exigencia a cambio de que la operadora abriera las canalizaciones por las que discurre esta red para que otras empresas puedan extender sus propias conexiones.

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El Ejecutivo comunitario enviará a la CMT una carta expresando sus "serias dudas" sobre esta decisión, según explicaron fuentes comunitarias. Esto supone que a partir de ahora se abre un periodo de dos meses de discusión entre Bruselas, la CMT y las partes afectadas. En el 80% de los casos estas discusiones desembocan o en la retirada de las medidas propuestas por parte del regulador nacional o en el veto de la Comisión, señalaron las fuentes consultadas.

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Precisamente, el presidente de Telefónica, César Alierta, se reunió ayer jueves en Bruselas con la comisaria responsable de Sociedad de la Información, Viviane Reding, una de las impulsoras de la decisión que se tomará el viernes junto con la responsable de Competencia, Neelie Kroes. Alierta no quiso hacer declaraciones sobre la cuestión y se limitó a señalar que el encuentro con Reding había ido "bien".

El Ejecutivo comunitario considera que la decisión de la CMT de no obligar a Telefónica a dar acceso a sus rivales a su red de fibra óptica constituye una especie de "vacaciones reguladoras" para el operador dominante. Y cree que el acceso a las zanjas es necesario pero no suficiente para garantizar que haya competencia en el sector.

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La Comisión Europea impuso el año pasado una multa de 151,875 millones de euros a Telefónica, la mayor de la historia a una operadora de telecomunicaciones, por abuso de posición dominante en el mercado de banda ancha entre los años 2001 y 2006, al considerar que cobraba a sus rivales precios excesivos por el alquiler de su infraestructura de red y les dejaba un margen de beneficios insuficiente para competir.

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