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Gimnasia para el pulgar

Creado hace casi 60 años, la idea del mando a distancia era muy simple: eliminar la publicidad

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El ciudadano español tienen a su disposición cuatro mandos a distancia de media, según un estudio sobre los usos y costumbres realizado para Philips por la consultora TNS NIPO en varios países europeos y publicado la pasada semana. El porcentaje de españoles con cuatro o más mandos en su casa es del 69%, un porcentaje superior al de Francia y Dinamarca (62%), Alemania (59%) o Italia (57%). 

Desde su creación en 1950, este apéndice electrónico no ha parado de encontrar nuevos dispositivos a los que unirse. Concebido como complemento del televisor, se incorporó también al vídeo y a su sucesor, el DVD; equipos de música, sistemas de cine en casa, antenas parabólicas, decodificador TDT, e incluso ordenadores portátiles son otros de los sistemas que lo utilizan. Su presencia se ha hecho tan insustituible que los fabricantes de muebles diseñan lugares específicos donde guardarlos y tiene unos 40 botones de los cuales el 60% no se utiliza nunca o casi nunca.

Cuando fue concebido hace más de medio siglo, este aparato tenía una finalidad mucho más simple: eliminar la publicidad. La idea fue de Eugene McDonald, presidente de la empresa estadounidense Zenith Radio Corp., que pensó que un televisor que pudiera, si no hacer desaparecer los anuncios, al menos dejarlos sin sonido, tendría un gran atractivo para los consumidores. Con esa idea en mente, presentó en 1950 el lazy bones (perezoso), el primer mando a distancia de la historia. Tenía un diseño bastante distinto al de los futuristas modelos actuales. Se trataba de un pequeño motor conectado a los mandos del televisor que permitía subir y bajar el volumen, cambiar de canal y encenderlo. Pero tenía un problema: estaba conectado al mismo mediante un cable, lo que causaba incomodidades y no pocos tropiezos.

Hasta mediados de la década no aparecería el primer modelo con ondas de ultrasonido para transmitir las órdenes. Su inventor fue el ingeniero de Zenith Robert Alder, considerado el padre del mando a distancia.

Más de treinta años de espera
Si los norteamericanos pudieron controlar su televisor sin moverse del sofá desde los años 50, a España tardó un poco más en llegar. Hasta 1983 no empezaron a anunciarse en prensa los primeros televisores que lo incorporaban de serie, pero en esos años todavía su finalidad no estaba muy clara: a fin de cuentas, había sólo dos canales de televisión. La llegada del vídeo lo hizo necesario para solucionar tareas como rebobinar o programar una grabación. Y fue la llegada de los canales autonómicos, primero, y de los privados después, lo que acabó de disparar su uso.

Desde entonces, el mando ha cambiado no sólo la manera de ver televisión, sino también de hacerla. Las cadenas han tenido que buscar nuevas fórmulas para retener a unos espectadores que, de repente, podían escapar de los anuncios, eliminando su volumen o cambiando de canal, cosa que hacían según un estudio realizado por Servimedia en 1992, 36 veces al día de término medio. El patrocinio de programas, los minibloques de publicidad o el product placement han sido algunas de estas estrategias. Pero el mando también ha influido en otras áreas, desde el lenguaje, con la incorporación de anglicismos como el zapping (y su versión española, zapeo), a una posible influencia en la creciente obesidad occidental, ya que facilita pasarse las horas frente a la tele sin necesidad de levantarse.

Y queda una cuestión de importancia, que según el estudio de TNS NIPO importa especialmente al espectador español: la importancia de ser el miembro de la familia que controla el mando, lo que equivale a tener el poder sobre qué canal se ven y a qué volumen. Un 72% de los encuestados en España considera vital hacerse con el mando, frente a un 46% de daneses y un 33% de suecos.

* Los primeros mandos a distancia no fueron pensados para la televisión, sino para abrir los garajes de las casas norteamericanas.

* Uno de los primeros prototipos de mando sólo servía para eliminar el volumen; probablemente sea el único mando con un solo botón que jamás se haya fabricado.

* La palabra zapear para adaptar al español el término zapping fue propuesta por la Real Academia Española pero no es de nueva creación. Antes se usaba como sinónimo de espantar o ahuyentar.

* El mando que menos se utiliza es el del equipo de música.

* En su libro Quién manda en el mando, Ricardo Vaca nombra variantes del zapping: el zipping (avanzar rápidamente los anuncios), el flipping (cambiar de canal cuando el programa deja de interesar) y el grazing (cambiar de canal para ver varios programas a la vez).