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La UE apoya implantar de forma universal el cargador USB-C para móviles, tabletas y consolas

La Eurocámara aboga también por avanzar hacia soluciones únicas para los sistemas de carga inalámbrica para finales de 2026 y así evitar "una nueva fragmentación del mercado".

04/05/2022-Imagen de un cargador de tipo USB-C
Imagen de un cargador de tipo USB-C. Pixabay

El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles la propuesta de la Comisión Europea para que exista un único cargador universal en la Unión Europea, de tipo USB-C, para móviles, tabletas, cámaras digitales, auriculares, altavoces y videoconsolas. El pleno ha abogado también por explorar una estrategia que permita avanzar en la misma línea con los cargadores inalámbricos en los próximos años. 

"El objetivo del proyecto legislativo es evitar que los consumidores necesiten cargador y cables nuevos cada vez que adquieran un aparato electrónico. De este modo, podrán utilizar un único cargador para todos sus dispositivos de pequeño y mediano tamaño", ha señalado el Parlamento en un comunicado.

La iniciativa busca reducir las entre 11.000 y 13.000 toneladas de basura electrónica que generan los cargadores obsoletos

Comisión, Parlamento y Consejo de la UE podrán iniciar ahora la negociación final sobre la normativa, que pretenden finalizar con un acuerdo antes de que acabe el año 2022. Esta legislación dejaría fuera los ordenadores portátiles y también dispositivos pequeños como relojes inteligentes o dispositivos que miden la actividad física.

Además de facilitar la vida a los usuarios, la iniciativa busca también reducir las entre 11.000 y 13.000 toneladas de basura electrónica que generan los cargadores obsoletos. Los eurodiputados también quieren que en los nuevos dispositivos se incluya información y etiquetado claros sobre las opciones de carga, así como si el producto viene con cargador, con el objetivo de evitar confusiones y facilitar la elección.

Los europarlamentarios pretenden que la Comisión presente una estrategia para finales de 2026 sobre los sistemas de carga inalámbrica, de forma que cualquier dispositivo sea compatible con cualquier fabricante y evitar así "una nueva fragmentación del mercado". El objetivo es seguir reduciendo los residuos medioambientales, garantizar que las soluciones se adecúan a las necesidades de los consumidores y evitar que estos acaben dependiendo de un único proveedor.

Bruselas, que lleva desde 2009 impulsando esta medida y un acuerdo voluntario con los principales fabricantes de dispositivos móviles, redujo ese año de 30 a tres los cargadores existentes en el mercado, el USB 2.0 Micro B, el USB-C y el Lightning, exclusivo de Apple. El pacto, sin embargo, expiró en 2014 y desde entonces no se ha logrado el objetivo de tener un único cargador universal.