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La UE pone precio a los ecosistemas

Expertos comunitarios quieren integrar el valor de la biodiversidad en los indicadores económicos internacionales para 2012. El 36% de las especies están amenazadas

MARTA DEL AMO

¿Cuál es el precio de un árbol? Si se le pregunta a una papelera, responderá que es el beneficio que se pueda obtener de él una vez se haya talado. Pero si ese árbol se arranca de su ecosistema, las funciones que desempeña como la mitigación del calentamiento o la absorción del CO2 desaparecerán. La UE quiere acabar con esta concepción que asocia la destrucción de la biodiversidad con el beneficio económico y, para ello, planea integrar en 2012 el beneficio de las funciones de los ecosistemas en los flujos económicos. Así lo expresaron responsables comunitarios durante la conferencia Meta y visión post-2010 en materia de biodiversidad, que reúne desde ayer a centenares de expertos de 48 Estados europeos y organismos internacionales (como la ONU, la OCDE o la Unesco) en Madrid.

El año 2010 fue declarado, hace una década, Año Internacional de la Biodiversidad, con el objetivo de protegerla y frenar su pérdida. Sin embargo, parece que diez años no han sido suficientes, ya que, a día de hoy, el 36% de las especies están amenazadas. La UE ha reconocido que el objetivo de frenar la pérdida de biodiversidad será imposible de alcanzar antes de que finalice 2010. Por ello, ha decidido transformar el año en el que se debería haber cumplido este objetivo en aquel que inicie la movilización.

"El valor de los ecosistemas debe incluirse en todas las agendas financieras", afirmó el director general de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, Karl Falkenberg. "El progreso no sólo debe medirse económicamente, sino también a nivel de biodiversidad", explicó. La economía de cada país debe incluir en su PIB el valor de sus ecosistemas, añadió. "Queremos que en 2012 haya indicadores económicos que reflejen este valor", dijo.

La biodiversidad no sólo provee al hombre de materias primas en forma de recursos, "también disminuye el impacto de catástrofes naturales, aporta aire limpio y promueve la polinización de las plantas", explicó la directora adjunta de Medio Ambiente de la OCDE, Helen Mountford. Son servicios que la naturaleza ofrece y que, si se sigue destruyendo, antes o después hará falta una inversión mayor para obtenerlos artificialmente.

"El valor de los ecosistemas debe incluirse en todas las agendas financieras"

Al igual que el informe Stern calculó las pérdidas económicas derivadas del cambio climático, el estudio internacional de La Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad (TEEB, de sus siglas en inglés) está inmerso en calcular el valor de los servicios de la naturaleza. "Sólo pensamos en los recursos y no en el capital natural, de la misma manera que sólo pensamos en la riqueza personal y no en la pública", denuncia el director del estudio TEEB, Pavan Sukhdev. "Cada año perdemos capital natural cuyo valor equivale a las pérdidas económicas de las peores crisis financieras", añade Sukhdev. Los expertos del TEEB están trabajando en el desarrollo de los indicadores de biodiversidad, que deberían estar listos para 2012. No se conoce aún, sin embargo, qué tipo de indicadores podrían estar incluidos.

Tras el fracaso de 2010 como año objetivo para frenar la pérdida de biodiversidad, la UE quiere fijar una nueva meta en 2020. En octubre se celebrará una cumbre internacional en Nagoya (Japón), en la que los países fijarán un objetivo común. La conferencia de Madrid servirá para sentar las bases de la posición que adoptará la UE en las negociaciones internacionales.

La semana pasada, la Comisión Europea publicó cuatro posibles objetivos para luchar contra la pérdida de biodiversidad. El objetivo número cuatro, el más ambicioso, ha sido el más apoyado. Los representantes de España, Alemania y Francia, entre otros, han manifestado su preferencia por el mayor nivel de compromiso. Esta opción consiste en frenar la pérdida de biodiversidad en el marco europeo y reforzar la contribución de la UE para prevenirla a escala mundial.

A pesar del apoyo de los gobiernos, esta iniciativa ha recibido múltiples críticas. "La restauración de los ecosistemas debería ser obligatoria", manifiesta el presidente del Foro de Hábitats Europeos, Zoltan Waliczky. "También se deben incluir subobjetivos como la creación de indicadores de seguimiento del estado de los ecosistemas", añade.

Para poder conseguir mejorar la salud de la biodiversidad es necesario conocer su estado y su evolución. "Hasta que no encontremos la métrica de los ecosistemas, no podremos actuar sobre ellos", declara el jefe científico de la Unión Internacional para la Consercación de la Naturaleza, Jeff McNeely. La ciencia debe ponerse al servicio de la biodiversidad para encontrar la forma de cuantificar su estado y su valor. "Es necesario que se cree un panel internacional para estudiar la biodiversidad, de la misma forma que se hace con el cambio climático", manifiesta el director Falkenberg. Los países también propondrán una lista de emplazamientos que completen la Red Natura 2000, entre los que se encuentran Sierra Nevada, Ordesa o Doñana.

El cambio climático ha sido acusado de desviar la atención de la biodiversidad. "Pero no se trata de escoger entre ambos; si queremos adaptarnos al cambio climático, tenemos que salvar la biodiversidad", explica McNeely. A lo largo del año, los líderes mundiales se irán reuniendo para definir la estrategia a seguir para evitar un nuevo fracaso en la protección de la biodiversidad antes de la cumbre de octubre en Nagoya.

GORDON SHEPHERD, Director de Política Internacional de WWF

Esta conferencia prueba que las iniciativas de los ministerios de medio ambiente y las organizaciones conservacionistas en favor de la biodiversidad han sido buenas, pero no suficientes. El número de especies ha disminuido un 30% entre 1975 y 2005, al tiempo que ha aumentado la huella humana: actualmente necesitamos un 25% más del planeta para soportar nuestro consumo. La causa está en la sobreexplotación de los recursos, el aumento de la agricultura, la sobrepresca, la construcción de carreteras y la minería, entre otras. Y hoy nos jugamos el desarrollo de políticas que, durante los próximos años, actúen contra estos problemas. Esta lucha no sólo recae en los responsables de medio ambiente, sino también en los de pesca, urbanismo y negocios. Todos ellos deben incluir la biodiversidad en sus agendas, y entender que no sólo la tenemos que proteger porque la estemos dañando, sino porque dependemos de ella. El mensaje que debe salir de esta reunión es el reconocimiento del valor de la biodiversidad.Es necesario poner más énfasis en los objetivos de restauración de ecosistemas. También debemos hacer más por la biodiversidad fuera de las fronteras de la UE. Europa ha explotado la biodiversidad extranjera no sólo en la época colonial, sino también en la actualidad, en forma de importaciones. Debemos responsabilizarnos por ello, acabar con el comercio ilegal y con la producción insostenible.  Muchas cosas van bien económicamente a costa de destruir la biodiversidad. Debemos reconocer los valores de los ecosistemas per se. Si los ciudadanos reconocen ese valor, estarán dispuestos a pagar para protegerlo. Por ello, tenemos que ser muy ambiciosos con los objetivos de 2020 y realizar mediciones de la evolución de la biodiversidad para que, si las cosas van mal, podamos cambiar el rumbo de nuestras acciones.

KARL FALKENBERG, Director de Medio Ambiente de la CE

¿Por qué la UE ha tardado tanto en frenar la pérdida de biodiversidad?

No es que hayamos tardado, teníamos un objetivo a cumplir para finales de 2010, fijado por la UE y por consenso internacional. Estamos obteniendo la información relevante y, de momento, refleja que no alcanzaremos este objetivo. Tenemos que esperar a ver qué ocurre para decidir cuáles van a ser nuestras siguientes metas. Por ello, ahora es un buen momento para preparar la posición que Europa defenderá en Nagoya (Japón) para los próximos diez años.

¿Seremos capaces de salvar la biodiversidad?

Tenemos que ir paso a paso. Actualmente seguimos perdiendo biodiversidad debido a la actividad económica del hombre. No somos respetuosos con el medio ambiente, ni en nuestra forma de producir ni de consumir. Todos tenemos que ser más conscientes de la influencia que tiene nuestra actividad, ya que lo que hagamos al planeta nos será devuelto. Debemos tener en cuenta que la biodiversidad es vida y la existencia en este planeta sólo será posible con ecosistemas saludables. Tenemos que encontrar el balance entre actividad económica y medio ambiente.

¿Se va a lograr la creación de herramientas económicas que han planteado?

Estoy seguro de que lo conseguiremos. Tenemos muchas regulaciones europeas, sólo hay que asegurarse de que rellenamos todos los huecos. El suelo es el gran olvidado en la legislación ambiental europea. Toda la regulación que desarrollemos debe enfocarse hacia los objetivos de biodiversidad que estamos debatiendo hoy.