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Videoconferencias en alta definición

Una empresa abre en España las dos primeras salas de telepresencia

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Cuesta 600.000 euros, pero la diferencia se nota. La empresa Unitronics ha instalado las dos primeras salas de telepresencia de España. En una combinación de ilusión óptica y tecnología avanzada, el sistema permite la celebración de reuniones a distancia, aunque la mitad de los asistentes esté separada por 500 kilómetros.

Ese es, por ejemplo, el trecho entre las dos sedes de Unitronics, en Madrid y Barcelona. Al entrar en la sede madrileña, se observa una mesa semi ovalada cuyos extremos tocan la pared. De ésta, cuelgan tres enormes pantallas de alta definición y otras tantas cámaras. Las pantallas forman un mural en el que aparece el resto de la mesa, que está en la sede barcelonesa.

El consejero delegado de Unitronics, Manuel Nó, explica lo que buscaban con la telepresencia: “Queríamos recrear un entorno tridimensional lo más fielmente posible”. Esta empresa ya fue la primera en montar una videoconferencia en España. “Pero esto es diferente, con las videoconferencias tenemos comunicación, aunque reducida, por voz e imagen, pero se nos escapa la comunicación no verbal”, añade. A la telepresencia, no se le escapa ningún detalle. Su imagen en tiempo –y tamaño– real y sin retardo capta todos los gestos, las muestras de cansancio, el desinterés…

Trabajo a distancia
El sistema va más allá de una buena conexión entre dos salas de reuniones. Los dos recintos tienen una tabla táctil en cada mesa, en la que se pueden poner presentaciones, tareas o trabajos comunes que, mediante una cámara de alta definición situada en el techo, aparecen en un monitor de la otra sala. Esto permite el trabajo conjunto a distancia.

Las salas de telepresencia están pensadas para la gran empresa (cada sala cuesta unos 300.000 euros). La compañía tecnológica Cisco, creadora del sistema, ya ha instalado 161 en todo el mundo. En España, el BBVA estudia hacerse con dos, una para su sede madrileña y otra para México D.F, donde está la central de su filial Bancomer. Su intención primera es ahorrar a los altos ejecutivos de ambos bancos largas horas de vuelo sobre el Atlántico. “Pero una vez desplegadas, podrían ser usadas por personal de otros departamentos, no sólo altos ejecutivos”, comenta Nó.

Otro ámbito en el que se está usando la telepresencia es el político. Varios gobiernos regionales chinos lo han instalado. Los responsables en zonas lejanas rinden cuentas a sus superiores en Pekín con este sistema. Y se apuntan otros posibles escenarios: entrevistas de trabajo, actuaciones para concursos televisivos o empresas que tengan dispersión geográfica. Para este año, Unitronics planea que las salas de telepresencia de diferentes empresas puedan interconectarse.

Para ofrecer gran calidad en imagen de los asistentes y a tamaño real, las pantallas son grandes (65 pulgadas) y con una resolución de 1.920x1.080 puntos por pulgada.

El sonido es de alta definición y direccional. Cuando alguien habla, la voz parece provenir de su lugar de procedencia y no de unos altavoces.

El ancho de banda que necesita la telepresencia es alto, pero al alcance de cualquier empresa mediana. Frente al ancho de 1 megabit por segundo que necesita una buena videoconferencia, la telepresencia necesita 2 Mbts por pantalla. Todo el sistema funciona con 15 Mbts.

Dos ordenadores conectados a una tabla táctil y otras tantas cámaras de alta definición completan el sistema de la telepresencia.