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Un volcán despertará en Gran Canaria dentro de 200 años

Los autores del primer mapa de riesgos de la isla vaticinan que "no producirá pérdidas humanas"

MANUEL ANSEDE

Hace unos 2.000 años, una nube ardiente que viajaba a 300 kilómetros por hora escaldó a los habitantes de la región en la que hoy se levanta Las Palmas de Gran Canaria. El estallido, que dejó un agujero de un kilómetro de diámetro y unos 200 metros de profundidad, la Caldera de Bandama, fue la última erupción volcánica de la isla. Pero pronto, en la parsimoniosa escala de tiempo geológico, dejará de serlo.

El próximo volcán que se despierte en Gran Canaria lo hará "en unos 200 o 300 años", en algún punto del noreste de la isla, según el geógrafo Alejandro Rodríguez, que acaba de terminar el primer mapa de peligrosidad volcánica de la isla. Su estudio, publicado en Journal of Quaternary Science, ha certificado la existencia de 24 erupciones en los últimos 11.000 años en el norte de la isla, cada vez más seguidas e intensas.

"Nuestros datos refutan que estos sucesos volcánicos hayan tenido una distribución aleatoria en el tiempo. Al contrario, sugieren que existe un patrón con periodos de inactividad de 1.900 años, aunque se han observado fases de reposo más largas", subraya el trabajo. Sin embargo, la próxima explosión no será tan violenta como la que sepultó los hogares de los guanches de Bandama gracias, paradójicamente, a la mala gestión de los recursos naturales de la isla.

Como explica Rodríguez, investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, una erupción volcánica explosiva requiere dos ingredientes: magma y agua. Pero la isla está seca. Décadas de sobreexplotación de los acuíferos para calmar la sed del turismo y la agricultura de regadío han deshidratado el corazón de la isla. La población ha construido, sin saberlo, un escudo contra los volcanes. "Es muy probable que la próxima erupción no sea explosiva, sino de tipo estromboliano, muy tranquila. No habría pérdidas humanas", vaticina el geógrafo.

Su estudio en el que también ha participado el director de la Estación Volcanológica de Canarias (CSIC), Juan Carlos Carracedo, y otros científicos españoles y franceses señala no obstante las zonas del noreste de la isla donde "potenciales futuras erupciones podrían suponer un riesgo sustancial para áreas densamente pobladas". Las Palmas de Gran Canaria, a 10 kilómetros de la Caldera de Bandama, tiene una población de unas 380.000 personas. Según el trabajo, las 24 erupciones volcánicas anteriores expulsaron unos 0,4 kilómetros cúbicos de magma, creando ríos de lava que en algunas ocasiones alcanzaron, precisamente, los 10 kilómetros de longitud.

Pese a la importancia del estudio, ninguna Administración pública se ha interesado hasta la fecha por el mapa de peligrosidad volcánica de Gran Canaria. Ni siquiera las aseguradoras, que han sido tenidas en cuenta por los autores a la hora de presentar el estudio. "No hemos presentado un mapa de riesgos con gran detalle para evitar las quejas de las compañías de seguros", explica Rodríguez, que ha pasado los últimos cuatro años recorriendo la isla para reconstruir su historial de catástrofes naturales. Su intención, asegura, es que "la población de Gran Canaria sepa que vive en una isla volcánica, porque mucha gente no es consciente".