5 datos que debes saber de sobre la enfermendad de Ménière

Dr. Jordi Coromina Isern
Otorrinolaringólogo del Centro Médico Teknon de Barcelona
El síndrome de Ménière no es una simple molestia pasajera. Su diagnóstico precoz y el seguimiento por un especialista pueden reducir su impacto y mejorar notablemente la calidad de vida de quienes lo padecen, que habitualmente suele verse mermada con el mismo.
Pese a que todo el mundo lo identifica con un mareo, es algo que va más allá. Se trata de un trastorno del oído interno, donde se encuentran dos estructuras clave: la cóclea, relacionada con la audición; y el vestíbulo, encargado de regular el equilibrio.
Cuando se acumula más líquido del necesario en esta zona aumenta la presión y se altera su funcionamiento, y como resultado se producen estos tres síntomas característicos:
· Pitidos o acúfenos permanentes.
· Pérdida de audición en un oído, que puede empeorar con el paso del tiempo hasta causar la sordera total.
· Crisis o episodios de vértigo, mareos que suelen ir acompañados de náuseas y de vómitos, y que suelen ser muy incapacitantes.
Eso sí, el vértigo no es permanente, sino que aparece en forma de crisis, aunque los acúfenos y la pérdida auditiva suelen ser persistentes. Aparte, es necesario aclarar aquí que los acúfenos o tinnitus no son lo mismo que el síndrome de Menière. Sí que el acúfeno o tinnitus puede ser un indicio del síndrome de Ménière, pero también puede deberse a malas posturas que afectan a las cervicales, o al estrés laboral o familiar. Por lo tanto, no necesariamente implica este problema del oído interno.
Afecta de forma diferente a cada persona
Además, otro punto que hay que tener en cuenta es que hoy todavía no se conocen las causas de esta enfermedad. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que no afecta a todas las personas por igual. De hecho, en algunos casos la pérdida auditiva es leve, mientras que en otros se agrava de forma progresiva. También hay personas que se adaptan mejor al pitido constante, y otras, en cambio, lo viven como una experiencia muy angustiante.
Por otro lado, una de las dudas más frecuentes en torno al mismo es si afecta a uno o a los dos oídos, siendo lo más habitual en sólo uno de ellos. Sobre su edad de presentación, este vértigo puede manifestarse entre los 20 y los 50 años. No obstante, puede aparecer a cualquier edad.
La importancia de detectarlo a tiempo
En primer lugar, siempre es importante detectar y diagnosticar las causas de los mareos o de los pitidos en el oído, ya que pueden estar causadas por otras enfermedades.
Así, además de valorar los síntomas en la consulta de Otorrinolaringología, para el síndrome de Menière se pueden indicar pruebas diagnósticas para confirmar si existe esta hipertensión en el oído interno; siendo las más habituales:
· Audiometría: permite detectar una posible pérdida auditiva.
· Pruebas vestibulares o de equilibrio: ayudan a analizar la función del sistema vestibular.
· Resonancia magnética: un equipo muy útil para descartar otras posibles enfermedades cuyos síntomas pueden ser similares a los del síndrome de Ménière.
Tratamientos hoy en día disponibles
En cuanto a su tratamiento, hay que tener en cuenta que no existe una cura definitiva para el síndrome de Menière, pero los tratamientos pueden controlar los síntomas y reducir las crisis de vértigo.
Actualmente, existen varias técnicas dirigidas a aliviar los síntomas y a minimizar su impacto en la vida diaria. Una de las más utilizadas es la inyección de gentamicina, que consiste en administrar este antibiótico a través del tímpano, hasta que observamos una mejoría en los episodios de vértigo. Sin embargo, no resulta efectiva para los acúfenos o para la pérdida de audición.
En los casos más graves, se puede recomendar la intervención quirúrgica para directamente destruir el oído interno afectado. ¿Cuándo debo acudir entonces al otorrino ante una sospecha? Ante episodios repetidos de vértigo, pitidos persistentes, o pérdida de audición progresiva. El síndrome de Menière no tiene cura definitiva pero sí se puede aliviar o controlar en el día a día.

