El cuidado de la piel del bebé desde el embarazo

Cada gesto cuenta cuando se trata de cuidar la piel de tu bebé, desde lo que te aplicas durante el embarazo, hasta el primer contacto piel con piel. La piel no es sólo una barrera, es el órgano más grande del organismo, y además es su primer contacto con el mundo y un reflejo de su salud. Cuidarla desde el inicio es clave para asegurar su bienestar en el largo plazo.
Así, la piel de tu bebé comienza a formarse desde el embarazo y muchos de los primeros cuidados dependen de lo que hagas durante la gestación. De hecho, lo que te aplicas en la piel durante el embarazo tiene un impacto directo en tu bebé.
Muchos productos cosméticos contienen sustancias químicas que pueden atravesar la barrera placentaria, por lo que es fundamental optar por productos naturales y libres de tóxicos. De esta manera estarás cuidando a tu bebé y antes de su nacimiento.
Piel, sistema nervioso y hormonas: un trío inseparable
En concreto, desde las primeras semanas de embarazo, la piel del feto se desarrolla con un objetivo claro: proteger, regular la temperatura, y establecer una conexión con el entorno. La piel del bebé no sólo actúa como una barrera, sino que también juega un papel vital en su bienestar general. No olvides que la piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, y el de tu bebé no es la excepción.
Lo fascinante de la piel del bebé es que comparte su origen con el sistema nervioso. Ambos provienen de la misma capa embrionaria: el ectodermo. Además, parte de la hipófisis, la glándula que regula nuestras hormonas, también se origina en esta capa. Desde antes de nacer, la piel, el sistema nervioso, y el sistema hormonal trabajan juntos para garantizar el correcto desarrollo de tu bebé.
La relevancia del lanugo y de la vérnix
Alrededor de la semana 12-13 de gestación aparece el lanugo, un vello muy fino que cubre por completo al bebé. Se trata de un vello con una misión fundamental: ayudar a regular la temperatura, y a proteger la piel delicada del bebé. Este ‘abrigo natural’ es esencial para que el bebé se sienta cómodo dentro del útero.
Y entre las semanas 18-20 de embarazo se forma la vérnix cavernosa, una sustancia blanca y grasosa que recubre la piel del bebé; vendría a ser la “primera crema hidratante” del bebé. En concreto, esta "crema ultra protectora" evita que la piel se deshidrate dentro del líquido amniótico, sirviendo como una barrera adicional que protege la piel del bebé hasta el momento del nacimiento.
El microbioma de la piel: su primera defensa invisible
Ya al nacer, la piel del bebé se coloniza con millones de microorganismos beneficiosos que forman lo que se conoce como el microbioma cutáneo, un ecosistema natural que desempeña un papel vital en el desarrollo del sistema inmunológico del bebé, ayudando a crear una barrera protectora contra las bacterias dañinas.
Precisamente, el contacto piel con piel con la madre favorece la transferencia de su microbioma al bebé, fortaleciendo esta protección natural desde el primer minuto de vida. Asimismo, el parto vaginal también contribuye a poblar la piel del bebé con bacterias beneficiosas de la flora materna. Evitar el uso de productos antibacterianos o agresivos ayudará a mantener este equilibrio delicado, protegiendo la salud del bebé.
El tacto y el piel con piel: los primeros vínculos
Desde la semana 7 de gestación, el tacto es uno de los primeros sentidos que se desarrolla en tu bebé. A partir de la semana 20, el bebé puede sentir a través de su piel, estableciendo una conexión directa con el mundo exterior, especialmente con su madre. Este sentido es el primer paso hacia el vínculo emocional que se establecerá entre ambos.
Pero sin duda, el contacto piel con piel inmediato entre la mamá y el bebé es un gesto esencial, no sólo a nivel emocional, sino también desde el plano biológico; este primer abrazo es mucho más que un gesto cariñoso: es una necesidad biológica que contribuye al bienestar de tu bebé.
Así, se considera un contacto que tiene múltiples beneficios:
• Regula la temperatura corporal del bebé.
• Favorece la adaptación al entorno extrauterino.
• Fortalece el vínculo madre-hijo y reduce el estrés.
• Estimula la lactancia materna.
Cuida de la piel de tu bebé correctamente
Con todo ello, y una vez que tu bebé ha nacido, su piel sigue siendo sensible y requiere de una serie de cuidados especiales, entre las que figuran:
• No retires la vérnix inmediatamente: Déjala absorberse para aprovechar todas sus propiedades protectoras.
• Evita productos con químicos agresivos o perfumes artificiales: Opta por cosméticos naturales y específicos para pieles sensibles.
• Realiza baños cortos y con agua templada: Esto ayudará a mantener su barrera cutánea intacta.
