Dieta mediterránea y deporte al aire libre, un "must" para un verano saludable

Llega el verano y con él más tiempo de ocio y un poco el desajuste de horarios y de rutinas que nos es más fácil mantener durante el resto del año. No obstante, siempre debemos intentar al máximo el mantener una alimentación saludable, pero también el crear una rutina de actividad física. Sólo así podremos aprovechar al máximo esta época del año, y sobre todo invertir en nuestra propia salud.
Hay que combinar todo: se puede disfrutar de los amigos, de la comida, y de una actividad física que nos llene, no necesariamente de alta intensidad. Tanto la actividad física, como un patrón de dieta mediterránea, constituyen una parte fundamental de la salud digestiva.
Y son varios los argumentos, entre los que destaca la deshidratación, dado que la dieta mediterránea aporta una elevada cantidad de agua, de vitaminas y de minerales que ayudan a mantener una correcta hidratación, así como a la hora de reponer los electrolitos perdidos con el sudor, fundamentales para prevenir la deshidratación y reducir el riesgo de golpes de calor, tan típicos del verano.
Pero es que también debemos de comer de forma saludable, porque ligado a una actividad física regular, esto también ayuda a potenciar la función inmunológica, mejorando el metabolismo, evitando el sobrepeso, etc., entre otros muchos factores beneficiosos.
Qué alimentación seguir
Para poder combinar la vida social de una manera saludable, se recomienda dejar tiempo para actividades físicas al aire libre y comer inteligentemente. Yo siempre les digo a los pacientes que comer inteligentemente consiste en comer alimentos no excesivamente preparados cuando salimos de casa, como pescado o carne a la plancha, así como un poquito de marisco.
No abusemos de una comida excesivamente elaborada y grasienta, ni de azúcares refinados. Evitar los fritos y los rebozados. Y, por supuesto, hacer un uso del alcohol con mucha moderación porque es un gran inductor de patologías y de molestias digestivas.
Debemos igualmente recordar que la dieta mediterránea fundamentalmente se compone de un patrón alimenticio en el que predominan las frutas, las verduras, y las legumbres.
Aparte, la alimentación debe ser sobre todo a base de productos ricos en omega-3; sin embargo, el omega-3 debe proceder de los alimentos, y no debemos suplementarnos en omega-3, sino que debemos consumir alimentos ricos en él, como el pescado azul, el salmón, el aguacate, o las nueces.
Cuidado con los excesos
Así, hay que insistir en que se debe llevar todo con moderación, dado que los excesos alimentarios probablemente son una de las cosas que más afectan al aparato digestivo. No se debe abusar de azúcares refinados, de grasas saturadas, de alimentos fritos o rebozados. Además, combinar una dieta equilibrada con ejercicio regular no sólo mejora la condición física, sino que también reduce el riesgo de enfermedades crónicas, mejora el estado de ánimo y promueve un sueño reparador.
Hay que combinar todo, se puede disfrutar de los amigos, de la comida, y por supuesto de una actividad física que nos llene, que uno puede hacer ciclismo, otro nadar, otro caminar. Hay que dejar siempre un hueco a la actividad física y hacer aquello que nos guste, porque sólo así lograremos la adherencia necesaria para obtener estos frutos.
El realizar actividad física es actividad fundamental de nuestra futura salud y de nuestra salud actual. Pero como decimos, sin excesos. Siempre practicando un nivel de actividad física moderada. Sin pasarnos.
El verano constituye así la mejor época del año para poner en marcha nuestro contador de salud, y centrarnos en un cuidado integral de nosotros mismos. Si empezamos, o mantenemos, la práctica de ejercicio regular, adaptada por supuesto a las condiciones de calor del verano, también mejorará nuestro sueño nocturno y nuestro estado emocional. ¿A qué esperas para cuidarte este verano?
