Miodesopsias, esas molestas moscas volantes

Dr. Gabriel Londoño
Jefe del servicio de Oftalmología del Hospital Universitari Sagrat
-Actualizado a
El ojo es el órgano humano que detecta la luz. La luz entra por la pupila, atraviesa el cristalino y se proyecta en la retina donde se transforma en impulsos eléctricos que llegan al cerebro a través del nervio óptico. El espacio que hay entre la retina y el cristalino está lleno de una sustancia gelatinosa y transparente llamada humor vítreo. El humor vítreo mantiene la forma esférica del globo ocular y está compuesto, casi en su totalidad (el 99%) de agua, el resto son pequeñas cantidades de cloro, sodio, glucosa, potasio, colágeno, ácido hialurónico y proteínas.
Durante la infancia y la juventud, el vítreo es principalmente gel de colágeno, pero a lo largo de la vida y de manera constante, la proporción de gel va disminuyendo y aumentando la de líquido. Esto significa que el vítreo “encoje” según vamos cumpliendo años, como le pasa a un tarro de gelatina, que se deshidrata cuando pasa el tiempo. También la mezcla del colágeno con las proteínas, como la clara de huevo, se vuelve “fibrosa” con el tiempo. Estas “fibras” o motas, se quedan flotando por el humor vítreo y proyectan una sombra en la retina que solemos ver por el rabillo del ojo. Estas motas se conocen como miodesopsias o moscas volantes. Si también vemos un destello, es porque el vítreo se ha “despegado” de la retina. Los destellos también pueden aparecer después de un golpe en la cabeza que ha “agitado” el gel vítreo del ojo, lo que se conoce normalmente como “ver las estrellas”.
El Servicio de Oftalmología del Hospital Universitari Sagrat Cor, OMIQ, explica que las moscas volantes o cuerpos flotantes “son unas manchas pequeñas, negras en forma de hilos, líneas o telarañas que se desplazan por el campo visual. Aparecen cuando miramos algo plano como una pared lisa o el cielo azul y no se corresponden con objetos reales. Suele ser una consecuencia de la deshidratación natural del vítreo”. Algunas veces, el gel de colágeno del humor vítreo puede separarse de la retina, esto suele ocurrir a medida que envejecemos y ocasiona la aparición de nuevos cuerpos flotantes, “aunque constituyen una gran parte de las consultas en oftalmología, en la mayoría de los casos no se trata de una patología grave y no existe riesgo inminente, además suelen disminuir o desaparecer gradualmente”, puntualizan los especialistas.
Estas moscas volantes son más habituales en personas que se han sometido a una operación de cataratas o a una limpieza de la capsula posterior con laser o padecen inflamación en el interior del ojo. También aquellos que tienen problemas de visión de lejos, es decir con miopía, suelen padecer miodesopsia. Aunque en la mayoría de los casos, notar moscas volantes y destellos de vez en cuando, no es motivo de preocupación, sí se debe acudir al oftalmólogo cuando estas manchas se convierten en una lluvia de motas acompañadas de destellos de luz pues podría ser un aviso de una patología más grave.
Si de pronto aparecen nuevas manchas, se pierde visión periférica, se ven más moscas volantes y destellos más fuertes y luminosos de lo habitual, se debe acudir al médico sin demora pues pueden ser señales de un desgarro o desprendimiento de retina, (la parte posterior del ojo se separa de la retina) y debe ser tratado con urgencia, ya que esta patología requiere intervención quirúrgica.
No existe un tratamiento contra las miodesopsias, pero si alguna recomendación para aprender a convivir con las moscas volantes. Lo más importante es no perseguir con la mirada las manchas ni intentar enfocarlas, no son moscas reales, y cuando aparecen en la pantalla del ordenador, ignorarlas y seguir con el trabajo que se estaba haciendo. En pocas palabras, aprender a vivir con esas moscas volantes tan molestas e incómodas.
