¿Qué ocurre cuando el bebé viene de nalgas?

Durante el tercer trimestre, a partir de las semanas 33-34, el bebé comienza a acomodarse en la pelvis de la madre. En la inmensa mayoría de los embarazos, la parte que se acomoda (o se va “encajando”) es la cabeza fetal. Pero no siempre es así, en algunas ocasiones se queda “sentado”, es decir, la parte que se encaja en la pelvis son las nalgas o los miembros inferiores fetales, lo que hace más difícil su salida del útero materno. Esto es lo que se conoce como una posición de nalgas y ocurre en el 3-4% de las gestaciones. Existen diferentes variedades del parto de nalgas. Llamamos nalgas completas cuando el bebé apoya la nalga en la pelvis y tiene las rodillas flexionadas. Si las piernas del bebé están completamente estiradas hacia arriba con los pies cerca de la cabeza, lo denominamos posición de nalgas puras. La posición podálica ocurre cuando el bebé presenta primero los pies.
En cualquiera de las posiciones de nalgas que se encuentre el bebé, cuando llega la hora del parto, el peligro está en que lo primero que se da a luz son las nalgas con las caderas fetales, posteriormente saldrá el cuerpo fetal y, por último, la cabeza, que es la parte más grande del feto. Cuando el parto se desarrolla de esta manera, el riesgo que corremos es que la cabeza fetal no pueda salir por la pelvis materna y se quede atascada (lo que conocemos como “distocia de cabeza última”) pudiendo provocar lesiones graves en el recién nacido. Aunque el parto de nalgas es posible y se puede llevar a cabo con total normalidad, lo ideal es que el parto se produzca con el feto colocado en cefálica (presentando la cabeza). En nuestro medio por lo general, y así, lo muestran los datos, se practica una cesárea programada en las embarazadas cuyos bebés vienen de nalgas.Riesgos de la cesárea
Aunque la cesárea es un procedimiento quirúrgico seguro y la tasa de complicaciones serias es muy baja, hay que tener en cuenta que es una cirugía mayor abdominal que conlleva más riesgos y complicaciones que un parto vaginal.
En el parto por cesárea, la recuperación de la madre es más lenta y molesta. Asimismo, una cesárea puede condicionar la vía del parto en posteriores embarazos ya que aumenta levemente el riesgo de que se deba realizar otra cesárea en futuras gestaciones aunque se intente el parto vaginal. Por eso es importante recalcar que la cesárea debe reservarse para aquellos casos que sea necesaria y esté claramente indicada, como indican todas las sociedades científicas.
Sin embargo existe un procedimiento sencillo, no quirúrgico, que permite colocar al bebé en la posición correcta e intentar así un parto vaginal, este método se llama versión cefálica externa (VCE).
¿Qué es la versión cefálica externa?
La versión cefálica externa es un procedimiento por el cual intentamos cambiar la posición del feto de cualquiera que no sea cefálica a una posición cefálica. Lo hacemos a través del abdomen materno, empujando la nalga y la cabeza fetal con las manos hasta dejar la cabeza de bebé en la pelvis materna. De esta manera convertimos la posición de nalgas en posición de cabeza.
En aproximadamente el 60-65% por ciento de los casos, con esta maniobra se consigue cambiar la posición del bebé, y así intentar un parto vaginal posteriormente, disminuyendo así la tasa de cesáreas cuando el feto está de nalgas.
Generalmente llevamos a cabo este procedimiento en la semana 36-37 de embarazo si la mujer así lo desea tras explicarle detalladamente el procedimiento y las opciones alternativas.
La versión cefálica externa tiene una tasa muy baja de complicaciones y un gran beneficio clínico tanto para la madre como para el niño.
Riesgos de la versión cefálica externa
Los riesgos de esta técnica son bajos. La tasa de complicaciones está en torno al 5 o 6 por ciento y la gran mayoría de ellas suelen ser leves, como ligero sangrado vaginal, rotura de la bolsa amniótica o descensos transitorios de la frecuencia cardíaca fetal. La dificultad principal que se suele presentar es la de que no podamos modificar la posición del bebé. Además, este procedimiento se hace bajo control ecográfico para vigilar la frecuencia cardíaca fetal durante el mismo y el progreso en la modificación de la posición del feto. Por lo general se suele hacer en quirófano o en una habitación dilatación-paritorio ya que ante cualquier señal que indique una pérdida del bienestar fetal se realiza una cesárea urgente en el momento.
Posteriormente, si la versión cefálica externa ha tenido éxito, se seguirán los controles rutinarios hasta que se desencadene el parto de manera espontánea como cualquier otro embarazo.
Para finalizar, recordar los controles rutinarios durante el embarazo y que cualquier duda o consulta se puede realizar al especialista de este blog.
