Qué es la perimenopausia, cuáles son sus síntomas, y cómo afrontar esta etapa antes de la menopausia

Dra. Jessica Martín Orlando y Dr. Rodrigo Orozco
Coordinadora de la Unidad de Menopausia del Hospital Quirónsalud Málaga y jefe del Servicio de Ginecología de Quirónsalud Málaga.
La perimenopausia es una etapa de transición hacia la menopausia que todavía sigue siendo una gran desconocida para muchas mujeres, a pesar de que puede afectar a millones durante la mitad de su vida, puede prolongarse durante años, y condicionar de forma importante su calidad de vida. En concreto, comienza entre los 45 y los 49 años, y dura alrededor de un año, aunque puede prolongarse más.
Y no hay que olvidar un dato. Precisamente, los expertos insisten en la relevancia de estar informadas, en la detección temprana, y en la importancia del acompañamiento clínico para abordar esta etapa, que puede condicionar casi la mitad de la vida de una mujer, dado que, teniendo en cuenta que la esperanza de vida alcanza los 86 años y la perimenopausia comienza alrededor de los 45, las mujeres pueden estar el 46% de su vida entre perimenopausia y menopausia.
En concreto, la perimenopausia es una etapa fisiológica en la vida de la mujer que coincide con una progresiva disminución en la producción de estrógenos por parte de los ovarios. Se considera que termina esta etapa y empieza la menopausia cuando la mujer está un año completo sin ningún tipo de menstruación, aunque se debe buscar atención médica sin esperar a que ésta desaparezca.
Es fundamental mantener un estilo de vida saludable
Tener un estilo de vida saludable ayuda a afrontar mejor esta etapa y sus síntomas. Se debe apostar por una nutrición sana, como nuestra dieta mediterránea; pero también por practicar ejercicio, combinando ejercicio aérobico con el de fuerza; y huir de hábitos tóxicos, como el alcohol y el tabaco, dado que disminuyen la probabilidad de sufrir estos síntomas o reducen sus efectos.
Asimismo, prepararnos física y mentalmente durante esta etapa también nos ayudará a afrontar mejor la menopausia. La educación sanitaria y la divulgación en salud son importantísimas. Hay que saber qué es normal y qué no, romper estigmas y, ante la duda, consultar siempre al especialista.
Por tanto, es un período tanto prolongado como crítico, que requiere una adecuada evaluación de los síntomas y de los cambios emocionales que padece la mujer. Tenemos que detectar esa afectación de la calidad de vida que sufren nuestras pacientes y no demorar la atención. No debemos esperar a que falte la regla para iniciar un tratamiento. Y no sólo pensar en mejorar sus síntomas actuales, sino también protegerlas frente a aquellos que vendrán a largo plazo.
Principales síntomas para identificarla
Entre los síntomas que nos ayudarán a identificarla, el más habitual es el cambio en el ciclo menstrual, ya que las mujeres pueden experimentar que tienen más sangrados o que, por el contrario, se van alargando los ciclos menstruales y la regla les viene cada dos, tres, o cuatro meses.
También pueden aparecer síntomas vasomotores, los conocidos como ‘sofocos’. Son el mayor exponente de esa deprivación del nivel de estrógenos. Si generan algún tipo de merma en la calidad de vida de la mujer siempre hay que tratarlos, no hay que normalizar estos síntomas.
Otro de los síntomas más frecuentes es el síndrome de atrofia genitourinaria de la menopausia, que es una disminución en la hidratación y en la lubricación, tanto de la vulva como de la vagina, que produce malestar en el día a día, aunque también pueden aparecer infecciones urinarias y vaginales y, con las relaciones sexuales, habitualmente aparece dolor.
Otros signos relacionados con la perimenopausia también son la alteración en el patrón del sueño: el insomnio, con despertares nocturnos o precoces; así como sobrepeso y la obesidad.
Los síntomas se agravan con la menopausia
Pero no queda ahí todo porque los signos y síntomas se agravan con la menopausia, donde hasta un 75% de las mujeres presentan sofocos, y cerca de un 90% estarán afectadas por el síndrome genitourinario, que incluye incomodidad y sequedad vaginal, dolor en las relaciones sexuales, disminución del deseo sexual, prolapso genital, e incontinencia de orina.
A su vez, se encontraría la tan conocida consecuencia en el metabolismo óseo a largo plazo, con un 40% de mujeres diagnosticadas de osteoporosis en la llegada a la menopausia. Con menos frecuencia encontramos ansiedad, insomnio, e irritabilidad hasta en el 20%, y con episodios de depresión en un 12%. Y un aspecto también de especial importancia es que todas estas situaciones son susceptibles de tratamiento y de seguimiento.
Por eso, no hay que olvidar que, sobre todo a partir de los 45 años, cambios en el ciclo menstrual, sofocos, alteraciones del sueño, sequedad vaginal, dolor en las relaciones sexuales, o cambios en el peso son algunos de los síntomas que pueden aparecer durante este periodo, en el que los niveles de estrógenos comienzan a disminuir progresivamente. Reconocer estas señales, informarse, y consultar con un especialista permite abordar los síntomas desde sus primeras manifestaciones, y prepararse mejor para la llegada de la menopausia, ya que en muchos casos comparten síntomas similares.

