Estas son las 3 pautas fundamentales para cuidar de tus ojos este verano

Con la llegada del verano se incrementan los problemas oculares en muchos españoles, tanto en los niños, como en los adultos. Pasamos más tiempo al aire libre, estamos más expuestos al sol, y además en una época en la que los rayos solares son más fuertes. Aparte, nos divertimos en la piscina, y nos relacionamos con muchas personas.
Lo que no hay que olvidar en este contexto es que la exposición solar puede aumentar nuestro riesgo de padecer cataratas o incluso cáncer en los ojos, y que el agua de las piscinas puede favorecer la transmisión de determinadas enfermedades oculares.
Por ello, el oftalmólogo del Hospital Quirónsalud Cáceres, Alberto Vicente López Masegosa, enumera las que, a su juicio, representan las 3 principales pautas para proteger a nuestros ojos este verano: usar gafas de sol, emplear gafas de nadar, y no compartir las toallas con otros cuando nos secamos al salir de la piscina.
¿Por qué? En primer lugar, el doctor López Masegosa explica que los rayos solares pueden provocar daño prácticamente en todas las capas oculares. A nivel de conjuntiva dice que pueden generar sequedad ocular y aparición de pterigium y de pinguéculas, que son crecimientos anormales benignos de la conjuntiva.
Mientras, indica que en la córnea pueden provocar queratopatías superficiales, es decir, alteraciones de la superficie corneal provocadas por la sequedad de las mismas; a la vez que pueden favorecer la aparición de cataratas, ya que los rayos solares atraviesan al cristalino y van provocando la aparición de estas.
Según prosigue el experto de Quirónsalud, a nivel de la retina los rayos solares inciden en la mácula provocando un daño fotoquímico que puede favorecer, junto con otros muchos factores como la alimentación, edad o predisposición, la aparición de Degeneración Macular Asociada a la Edad o DMAE, “un proceso de envejecimiento de la mácula que provoca un deterioro importante de la visión”.
Además, desde la Academia Americana de Oftalmología (AAO por sus siglas en inglés) llaman la atención sobre el hecho de que, a pesar que todos empleamos fotoprotección solar para la piel, solemos olvidarnos de nuestros ojos, cuando también deberíamos protegerlos.
“El verano significa pasar más tiempo al aire libre, y los estudios han demostrado que la exposición a la luz solar puede aumentar el riesgo de desarrollar cataratas y tumefacciones en el ojo, incluyendo cáncer. El mismo riesgo aplica a la utilización de camas de bronceado, por lo que también debemos asegurarnos de proteger los ojos de la luz UV en espacios interiores. La luz solar que se refleja en la arena y el agua puede causar fotoqueratitis, la misma condición que causa la ceguera de nieve. Tomen nota quienes visitan la playa o piscinas al aire libre”, subraya la entidad científica.
Por ello, el doctor López Masegosa ve imprescindible utilizar gafas de sol, que estén homologadas, con el fin de protegernos de las radiaciones ultravioletas, de disminuir la probabilidad de deslumbramiento, así como de amortiguar la luminosidad solar.
LAS CONJUNTIVITIS DEL VERANO
En este punto, el oftalmólogo de Quirónsalud Cáceres llama la atención sobre las conjuntivitis irritativas, ya sean víricas o bacterianas ya que, según asegura, estas patologías se encuentran detrás de muchos de estos problemas oculares durante la época estival.
En concreto, cita que entre sus síntomas se encontrarían: "ojos rojos, escozor, quemazón, hipersensibilidad a la luz, sensación de cuerpo extraño y lagrimeo".
En el caso de las conjuntivitis irritativas explica que suelen estar provocadas por un exceso de cloración, y por la presencia de otras sustancias químicas en el agua, así como por el sol. “En el caso de las conjuntivitis víricas y bacterianas pueden deberse a unos niveles de cloro incorrectos”, apostilla.
Para evitarlas, López Masegosa recomienda extremar las precauciones higiénicas, especialmente en los usuarios de lentes de contacto, en las personas alérgicas, o en aquellos que padezcan ojo seco y los niños, que pasan más tiempo en el agua y bucean con los ojos abiertos.
A la hora de aliviar los síntomas de larga exposición al cloro, además, este experto aconseja limpiar los ojos con suero fisiológico, aplicar gotas humectantes para los ojos (esto ayuda a restaurar la producción normal de lágrimas), además de evitar frotarse los ojos al salir de la piscina.
“Para prevenir la irritación y los contagios en el ojo lo mejor es utilizar gafas para nadar y bucear, además de evitar el contacto directo de los ojos con el agua. A estas medidas hay que añadir el no compartir toallas con el fin de reducir el contagio de infecciones”, según detalla.
Eso sí, este oftalmólogo de Quirónsalud Cáceres recuerda que todos estos consejos específicos a nivel ocular se suman a las recomendaciones generales de utilizar protección solar diariamente, de evitar exposiciones prolongadas y en horarios de máxima incidencia del sol, así como de beber abundante agua para prevenir la deshidratación, los golpes de calor y otras enfermedades graves relacionadas con el calor.
En última instancia, el doctor Masegosa sostiene que el Hospital Quirónsalud Cáceres cuenta con una unidad de Oftalmología en la que poder tratar los problemas oculares, así como una nueva unidad de ojo seco, que ofrece tratamientos individualizados para evitar trastornos en la calidad de vida diaria con la última tecnología, como es el Láser IPL.
Subraya también que los centros sanitarios son hoy instalaciones seguras frente al contagio de COVID-19, al haber diseñado circuitos y espacios de atención libres del virus, por lo que los pacientes no deben tener miedo a la hora de acudir a una de sus citas con el especialista o a la hora de acudir frente a un problema de salud.
