Tips para vigilar la diarrea y la gastroenteritis infantiles en vacaciones

Dra. Raquel Fernández Martínez
Especialista en Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud Bizkaia
La deshidratación es uno de los problemas más graves que puede ocasionar la diarrea en la infancia. Esto puede ocurrir cuando las deposiciones son demasiado abundantes, líquidas, y frecuentes. Precisamente, en verano, la diarrea y la gastroenteritis son enfermedades muy comunes y a veces, junto con nuestro equipaje, nos llevamos sin quererlo una de estas infecciones tan molestas en muchas ocasiones, y contagiosas, por qué no decirlo.
De hecho, sus síntomas suelen aparecer en el momento más inoportuno, como las vacaciones, y es por ello por lo que en muchas ocasiones tratamos de aliviarlos lo antes posible. A veces, incluso, podemos caer en el error de recurrir al uso de bebidas isotónicas y a otros falsos remedios caseros de los que debemos huir para lograr una óptima recuperación.
En concreto, la causa más frecuente de diarrea y de gastroenteritis en la infancia son las infecciones víricas, aunque en ocasiones también tienen lugar estos fenómenos producidos por bacterias o parásitos, o bien por otras causas.
Principales síntomas
En concreto, hablamos de diarrea cuando las deposiciones son blandas o líquidas, así como más abundantes y frecuentes de lo habitual. Otros síntomas habituales son dolor en el abdomen, la fiebre, o los vómitos. Aunque su duración puede variar, lo normal es que no se prolongue más que unos pocos días.
En cualquier caso, hay que prestar especial atención a los niños, que pueden presentar esta enfermedad durante las vacaciones, y sobre todo pueden correr el riesgo de deshidratarse fruto de esta infección.
Pautas a seguir
Con ello, es importante rehidratarlos y recuperar los líquidos y electrolitos que se pierden a través de las heces. Pero no se deben utilizar refrescos, zumos, bebidas isotónicas, o sueros de preparación casera como la limonada alcalina, ya que no son adecuados para la diarrea.
En líneas generales, lo más adecuado para tratar la diarrea es dar líquidos al menor de forma frecuente, sobre todo después de las deposiciones diarreicas. En casos leves, se puede tomar agua con frecuencia, que beba lo que quiera. Y, en casos más intensos, con deposiciones líquidas abundantes, se recomiendan las soluciones de rehidratación oral, lo que conocemos como suero oral de farmacia.
En cuanto a tomar antibióticos o medicamentos para frenar la diarrea, están desaconsejados. En caso de fiebre se pueden tomar antitérmicos. Y, siempre con la supervisión de un especialista, valorar asociar probióticos, ya que algunos acortan la diarrea.
Además, en caso de diarrea no hace falta seguir dietas especiales, limitar demasiado la alimentación o permanecer en ayunas. La recomendación es que el menor coma y siga una nutrición adecuada. No obstante, es lógico que pierda el apetito. Por esta razón, podemos ofrecerle la alimentación que vaya tolerando, siempre sin forzar, evitando comidas grasas, o con mucho azúcar.
Otra recomendación es que, si el menor vomita con facilidad, se puede empezar con suero oral en pequeñas cantidades cada 5 minutos, aumentando poco a poco la cantidad a medida que lo vaya tolerando. Cuando ya no vomite, podemos comenzar a ofrecerle algo de comida, mientras continuamos con el aporte de líquidos.
Cuándo consultar
Así, es esencial observar a los niños que están pasando por esta enfermedad y si notamos que están decaídos, que tienen mucha sed, que orinan menos, la boca seca, lloran sin lágrimas, o tienen los ojos hundidos, es señal de que están deshidratados.
Siempre, ante estos síntomas, lo más recomendable es consultarlos con el especialista. Igualmente, es recomendable acudir a Pediatría si notamos malestar general, que están demasiado sedientos, o que vomitan de forma repetida sin llegar a tolerar alimentos, o apenas ingerir líquidos.
