Por qué antes de tratar el dolor de garganta de un niño hay que descubrir su origen

El dolor de garganta habitualmente tiene su origen en la infección por microorganismos, y el tratamiento dependerá del tipo de microorganismo que sea. Eso sí, y una cosa que hay que tener clara es que por que un niño tenga “placas” en la garganta no siempre se va a necesitar antibiótico.
De hecho, en las infecciones virales, el uso de analgésicos antiinflamatorios, como el ibuprofeno, puede ser suficiente; ahora bien, siempre debe estar prescrito por un médico para adecuarlo a la edad y al peso del niño.
En el caso de las anginas de origen bacteriano, se requiere acudir al pediatra para confirmar la presencia de una bacteria, el estreptococo, mediante test faríngeo, y pautar así el tratamiento antibiótico adecuado.
En ambas, el dolor de garganta es el síntoma principal, pudiendo provocar dificultad para tragar, así como una menor ingesta de alimentos, fiebre, ganglios del cuello inflamados, dolor de cabeza o de tripa en ocasiones, así como sensación de cansancio.
Y es que, en estas fechas del año, y con la bajada de las temperaturas aumenta la proliferación de infecciones de garganta en los niños, principalmente de la faringitis y de la amigdalitis y, aunque ambas tienen en común el dolor de garganta, es fundamental distinguirlas para su correcto tratamiento.
Principales infecciones de garganta de los meses fríos
Concretamente, la faringitis es de origen vírico y, aunque puede causar inflamación en la zona de la garganta, no siempre afecta directamente a las amígdalas.
Mientras, la amigdalitis es una infección de origen bacteriano, causada por el estreptococo, y entre sus síntomas destacan:
• Fiebre alta
• Inflamación de las glándulas del cuello
• Presencia de pus en las amígdalas o anginas
En cuanto a la extracción de amígdalas, una práctica común en niños con infecciones recurrentes, sólo se recomienda en casos de amigdalitis de repetición (más de siete episodios en un año, o más de tres al año durante tres años consecutivos), o bien cuando existen complicaciones como una obstrucción del paso del aire.
Prevención de las infecciones de garganta en los niños
No obstante, a veces es muy difícil el prevenir las infecciones de garganta en los niños, dado que son muy contagiosas y se transmiten a través del aire o por contacto con manos contaminadas.
No obstante, sí existen algunas breves pautas para reducir el riesgo de contagio, entre las que se encontrarían:
1. Evitar el contacto con personas enfermas.
2. Cumplir con el calendario de vacunación.
3. Fomentar hábitos saludables como una alimentación equilibrada y actividades al aire libre.
4. Acudir al pediatra para administrar los tratamientos adecuados.
5. Actuar de manera eficaz ante las infecciones de garganta, brindando el mejor cuidado a los más pequeños durante los meses más fríos del año.
