El recorrido de tu maleta en los aeropuertos de Aena
Se deja en el mostrador de facturación de la aerolínea hasta que llega a la bodega del avión y, después, el proceso contrario: descarga del avión y llegada a la cinta de recogida de equipajes. Parece sencillo, pero es un largo camino. Por eso, en los aeropuertos de Aena de mayor tamaño, nuestras maletas son gestionadas por un sistema automatizado de control de equipaje (SATE).

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Cuando viajamos, una de nuestras principales preocupaciones es saber si nuestra maleta llegará al destino. Desprenderse de ellas en el punto de facturación o aguardarlas al finalizar el vuelo genera cierta inquietud.
Lo primero es depositar la maleta en la cinta del mostrador de facturación debidamente etiquetada. La etiqueta es un elemento muy importante en el equipaje, ya que contiene todos los datos del pasajero.
Esta etiqueta puede ser colocada por el personal de la compañía aérea que esté en el mostrador de facturación o bien por el propio viajero si ha decidido facturar en las máquinas habilitadas a tal efecto.
Una vez que la maleta pasa por la cinta de facturación, el equipaje ya queda en manos de la compañía aérea hasta su destino.
Viaje por el SATE
En los grandes aeropuertos de Aena, la maleta se dirigirá directamente a un sistema de transporte y clasificación de equipaje llamado SATE, Sistema Automatizado de Tratamiento de Equipaje.
El SATE permite la identificación, distribución, transporte, clasificación, inspección de seguridad y almacenamiento de los equipajes antes de ser cargados a la bodega del avión. Este sistema está basado en una tecnología de tratamiento de equipajes en bandejas individuales y de su seguimiento por medio de radiofrecuencia, lo que garantiza su clasificación en hora y su correcto embarque en las bodegas de las aeronaves.
El SATE facilita la inspección de seguridad del 100 % de todos los equipajes facturados o en conexión, para lo que cuenta con máquinas específicas de inspección dotadas con sistemas de rayos X que identifican posibles materiales peligrosos. Además, dispone de un sistema de códigos lectores que permite controlar e identificar los equipajes con una fiabilidad del 99,9 % y con la capacidad de conocer en todo momento dónde se encuentra cada maleta.
Por ejemplo, el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas cuenta con dos SATE, uno para la T4 y Satélite y otro para las terminales 123, con un total de 135 km de longitud (la distancia que cubre un viaje de ida y vuelta entre Madrid y Toledo), y 15.000 motores. Tras este recorrido, la maleta se deposita en un muelle asignado según su vuelo y el agente handling de la aerolínea se encarga de trasladarla al avión.
En los aeropuertos más pequeños este sistema no es necesario porque la distancia desde el mostrador de facturación a la zona donde se encuentran los operarios de la compañía aérea que recogen la maleta no es muy grande.
Trabajo en conjunto
El personal de la compañía aérea es el encargado de la carga y la descarga de los equipajes del avión y realiza una labor de gran importancia, ya que es el responsable de que el equipaje llegue correctamente a cada pasajero.
Una vez estacionado el avión, los operarios deben cargar las maletas en los carros y depositarlas en las correspondientes cintas para que, finamente, cada pasajero pueda recoger las suyas.
Cuando llegamos a la cinta para recoger nuestra maleta, debemos tener en cuenta que ha tenido que pasar por un camino complejo y largo hasta llegar a donde nosotros la estamos esperando.
Para ello, Aena y las compañías aéreas trabajan de manera conjunta para que todo funcione correctamente y que los pasajeros puedan tener un viaje confortable.


