Barcelona: cultura y memoria sobre raíles
De las rutas lúdicas del modernismo y la aventura familiar al silencio solemne de Portbou, Renfe conecta las dos almas de Cataluña.

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Barcelona va más allá de sus imágenes más icónicas. La capital catalana es punto de partida de una red de experiencias que combinan ocio, cultura y reflexión histórica. Bajo el lema "Barcelona és molt més", Renfe propone descubrir el territorio desde una perspectiva amplia, donde el viaje es tan importante como el destino.
Modernismo para saborear el territorio
El tren acerca al viajero a rutas que fusionan patrimonio y gastronomía. El itinerario Modernismo Gourmet es una invitación a viajar al corazón creativo y gastronómico del Maresme. Con salida y llegada en la Estació de França de Barcelona, este tren turístico propone una jornada completa para descubrir Canet de Mar y Mataró, dos municipios clave del modernismo catalán.
El recorrido combina la visita a edificios emblemáticos con experiencias sensoriales ligadas al territorio: desde la degustación de productos locales tan representativos como la fresa o las galletas modernistas, hasta actividades exclusivas como la visita a un taller de vidrieras, donde el viajero puede conocer de primera mano las técnicas artesanales que definieron una época.
El itinerario se completa con visitas guiadas y teatralizadas, como la de Can Rocosa, que introduce personajes históricos y anécdotas del modernismo de forma cercana y divulgativa. Una propuesta que va más allá del turismo convencional y convierte el trayecto en tren en un viaje por la arquitectura, la memoria artística y los sabores de la Cataluña modernista.
Ruta de los Exploradores: arqueología, castillos y piratas para toda la familia
Renfe invita a las familias a dejarse llevar por la imaginación con su "Tren de los Exploradores", una ruta diseñada para convertir cada parada en una aventura educativa. La jornada arranca en Gavà, donde los viajeros realizan una visita guiada al Parque Arqueológico Mines de Gavà. Aquí, los niños y adultos pueden descubrir cómo vivían las comunidades humanas hace más de 6.000 años y participar en talleres como el de joyería prehistórica, elaborando sus propios recuerdos.
La ruta continúa con un recorrido por los mercados de Gavà, donde un taller gastronómico permite degustar y conocer productos locales, fusionando sabores con aprendizaje cultural. También se visita el Museo de Gavà y su entorno urbano, ofreciendo contexto histórico y social.
Por la tarde, el tren guía a las familias hasta Castelldefels, un enclave costero con historia propia. Un paseo en trenecito hasta el Castillo de Castelldefels, fortaleza medieval con leyendas de piratas, sienta las bases para la última parada de la jornada: Piratia. Esta experiencia inmersiva interactiva sumerge a los participantes en el mundo de la piratería, apelando a todos los sentidos y cerrando el día con una representación teatral que mezcla historia, aventura y espectáculo.
Con un precio muy accesible y actividades diseñadas para entusiasmar desde los más pequeños hasta los adultos, esta ruta pone de manifiesto cómo el tren puede ser una plataforma para aprender jugando, descubrir narrativas históricas y disfrutar en familia.
Tren de la Memòria Democràtica: un viaje para recordar
Pero Cataluña también es memoria. Mientras que una de las propuestas se dirige al juego y la exploración, el "Tren de la Memòria Democràtica" lleva a los viajeros a una experiencia de memoria histórica y reflexión profunda.
Este tren especial sale desde la estación de França de Barcelona temprano por la mañana y, tras paradas en Girona y Figueres, llega a Portbou, en la Costa Brava, en un trayecto cargado de significado histórico. Portbou fue un punto estratégico y trágico durante los movimientos migratorios del último siglo: lugar de tránsito para miles de republicanos al final de la Guerra Civil española en 1939 y, más tarde, paso fronterizo para quienes huían del nazismo.
La visita propone primero una visita teatralizada por la localidad, que contextualiza la vida y los acontecimientos de la zona durante el conflicto. Tras un tiempo libre para almorzar y pasear, el itinerario continúa hacia dos hitos fundamentales: el Memorial Democràtic en el Coll dels Belitres, que honra a los miles de exiliados que cruzaron la frontera en 1939, y el Memorial Passatges, obra del artista Dani Karavan frente al mar, dedicada a la memoria del filósofo alemán Walter Benjamin y de todos los que se vieron forzados a huir para salvar sus vidas.
Benjamin es un símbolo de la complejidad del exilio europeo en el contexto de la Segunda Guerra Mundial: tras cruzar la frontera desde Francia en septiembre de 1940, incapaz de proseguir hacia Portugal y desde allí a Estados Unidos, falleció en Portbou en circunstancias trágicas —un episodio que el memorial invita a recordar como parte de la historia compartida de Europa. El viaje de vuelta hacia Barcelona al atardecer da al pasajero tiempo para procesar lo visto y vivido, transformando ese día en tren en un acto de memoria colectiva y de conexión con un pasado que sigue moldeando el presente.
Renfe, un hilo que conecta territorios
Desde la diversión y la cultura hasta la memoria democrática, Renfe articula una forma de viajar que une experiencias aparentemente opuestas, pero profundamente complementarias. Porque recorrer Cataluña en tren es descubrir que cada destino tiene muchas capas, y que todas merecen ser visitadas.
Renfe demuestra con estas tres rutas que viajar no es solo moverse de un lugar a otro: puede ser una aventura para toda la familia o bien una oportunidad para detenerse y recordar. Ya sea desenterrando joyas prehistóricas y jugando a piratas, o siguiendo las huellas del exilio y la libertad, el tren se convierte en el hilo conductor que une las diferentes facetas de la cultura y la memoria de Cataluña.


