Alana S. Portero y la transmisoginia como síntoma del totalitarismo
Aníbal Malvar conversa con sus cigarras particulares para que le canten qué podemos leer en este verano de canícula y siesta.

-Actualizado a
Alana S. Portero (Madrid, 1978) es novelista, dramaturga, poeta y activista trans. Licenciada en Historia por la Autónoma de Madrid (especializada en Medieval, un detalle nada baladí para comprender su obra). Su novela La mala costumbre ha sido traducida a 17 idiomas, reseñada con entusiasmo por The Washington Post, y mereció el premio Dulce Chacón 2024. La autora la define como "una carta de amor a Madrid, una ciudad fea pero con gancho".
¿Por qué hay feministas, tradicionales y más jóvenes, que os ven como una amenaza? ¿A quién le puede amenazar la libertad sexual de otra persona? Algunas se refieren despectivamente a vosotras como "esos tíos".
Como dice Susy Shock, la artista argentina, las mujeres trans estamos dispuestas a enfrentarnos a la familia, la sociedad, los estados y sus fuerzas represoras en nombre de nuestra verdad, de nuestro deseo. Muchas mujeres trans pierden la vida por ello. Poner ese espejo delante del mundo lleva un coste terrible. Somos, de alguna manera, un recordatorio constante, vivo y vibrante de que la dinámica rectora de las vidas que nos rodean es la cobardía. Por otro lado, no hay ninguna razón por la cual el desplazamiento ideológico hacia la derecha que está sufriendo el mundo no afecte al feminismo. Somos tan vulnerables a la manipulación como cualquiera y podemos caer perfectamente en eso que llamaba Kundera "el enamoramiento de la idea del totalitarismo". La transmisoginia es una de las manifestaciones del totalitarismo.
Eres escritora. El mundo trans también está marginado en el universo de la literatura macho. Y, si se aborda, es generalmente a base de tópicos y ridiculizaciones.
Los tópicos y ridiculizaciones son las herramientas de los malos escritores. Lo peor de las novelas y otras creaciones que incluyen personajes trans usando esos recursos es que son malas. Cuando se escribe desde ese lugar, se está lanzando una bengala en la noche que dice: "Aquí hay un ignorante y un vago". Lo mismo dice de quien se conforma y disfruta una obra así. Esa es la misma lógica que intento aplicar al éxito de La mala costumbre, aparte de ser hija de su tiempo y, por supuesto, haber sido publicada en un contexto de interés hacia uno de los temas de la novela: lo trans. Quiero pensar que es una buena novela, escrita con mucho cuidado y mucho amor a la literatura.
En tu caso, lo sorprendente es que una novela como La mala costumbre se haya convertido en un fenómeno editorial. O sea, mucha gente ha querido comprenderte, leerte.
Toda historia contada con las herramientas de la buena literatura es interesante. Por otro lado, hay cuestiones que rodean al personaje principal que han ayudado a despertar interés: la aproximación de clase, la época y contar aquel Madrid me han acercado a lectoras y lectores que quizá eran reticentes porque pensaban que era una "novela trans", si es que tal denominación existe.
¿Te has acercado alguna vez a la política o, lo que sería más importante, se ha acercado alguna vez la política a ti?
Desde que me levanto hasta que me acuesto. Mi familia es una familia de izquierdas y de clase obrera. Pan, trabajo, libertad, el apoyo mutuo y la lucha por unos servicios públicos de calidad y universales son tan parte de mi educación como los ríos de España y sus cordilleras. Ser, además, mujer, trans, queer y no monógama me ha proporcionado una experiencia en la que la lucha por esos pilares políticos que acabo de mencionar se matiza, se completa y se universaliza de un modo absolutamente radical. También, es importante decirlo, me pone delante de un montón de contradicciones personales porque me obliga a integrar cuestiones que tienen que ver con el pensamiento colonial, con la racialización, la discapacidad y, en general, con vidas cuyos problemas están directamente relacionados con mi comodidad.
La cigarra Portero recomienda
Exposición de Néstor Martín-Fernández de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 1887-1938), Museo Reina Sofía, hasta el 8 de septiembre: Para quien esté en Madrid. Una maravilla y la constatación de cómo el fascismo nos robó a varias generaciones conocer a un artista fundamental.
Saffo novella, de Dolce Rima [soprano Julieta Viñas; tiorbista Paula Brieba; sobre obras de Barbara Strozzi, cantatrice y compositora del S. XVII]: Una formación musical compuesta por dos mujeres que interpretan música renacentista y barroca. Todo lo que hacen, pero especialmente este disco, es de una belleza conmovedora.
Peregrinos de la belleza, de María Belmonte (Ed. Acantilado, 2015). Un ensayo literario sobre la fascinación que el Mediterráneo ha ejercido sobre intelectuales y artistas a lo largo de la historia. Es un texto que nos recuerda por qué amamos el conocimiento y un canto a la belleza.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.