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Argentina admite a Vargas Llosa

Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, da marcha atrás y acepta que el Nobel abra la feria del libro

ANA DELICADO

"Es como si Mario Vargas Llosa tuviera otra personalidad, como si cohabitaran en el mismo hombre dos individuos: este último es un militante agresivo de la derecha mundial, que hasta se reunirá en Argentina con organizaciones específicas de esa índole cuando venga a la Argentina". Estas palabras pertenecen al sociólogo Horacio González, director de la Biblioteca Nacional Argentina y uno de los siete intelectuales que solicitaron públicamente el pasado lunes que el escritor peruano no inaugurara la 37º edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Consciente del agrio debate que comenzaba a tomar forma tanto dentro como fuera del país, la presidenta argentina Cristina Fernández decidió intervenir para mantener intacta "la vocación de libre expresión de ideas políticas en la Feria del Libro".

La presidenta Cristina Fernández reclama un evento libre de política

"Yo recibí una llamada de la presidenta Cristina Fernández, a quien le parecía pertinente el debate, pero me invitó a que, con una nueva carta, relativizara o dejara sin efecto la primera", explicó González a Público. "Su propuesta me pareció adecuada, porque la discusión era enredada, una madeja muy complicada. Al considerarnos en este debate público una suerte de herejes, de blasfemos, la presidenta indicó que sería adecuado retirar esa carta y reafirmarlo que es la voluntad de todos: la libre discusión y el resguardo de la palabra pública".

El director de la Biblioteca Nacional no se arrepiente de su primer escrito, que dio origen a toda la controversia. "Me cuento entre los lectores que desde hace tiempo valoran y aprecian a Vargas Llosa, pero cuestiono su posición política", afirmó el sociólogo. "Pero sus críticas, si bien tienen cierto gracejo, trasuntan malhumor, carecen de profundidad: todos los procesos de cambio son populismo, cualquier intervención estatal es populismo. Para él, el populismo es una suerte de gracia demoniaca".

En una carta pública dirigida al presidente de la Fundación El Libro, institución encargada de organizar la Feria Internacional del Libro, el director de la Biblioteca Nacional dio ayer marcha atrás y aceptó que el escritor peruano inaugure el evento el próximo 21 de abril con una charla magistral, y admite que no se habría generado esta polémica si el Nobel "no fuera un sujeto operatorio de una derecha activa".

El escritor peruano definió la situación creada como "absurda"

"Si tuviéramos en cuenta la gran pregunta que realiza Vargas Llosa en Conversaciones en la Catedral, cuándo el Perú se jodió, y preguntáramos lo mismo de Argentina, cuándo la Argentina se jodió, la respuesta es: cuando comenzaron a actuar en las pasadas décadas todos los amigos actuales de Vargas Llosa", precisa González.

El mismo Vargas Llosa, ya al tanto del altercado creado por la pertinencia de su visita, definía como "absurda" la situación, según manifestó ayer su mujer, Patricia Llosa. El escritor, muy criticado en el país por su ideología conservadora, llegó a decir hace casi un año que no era posible "que Argentina, con lo que representa desde el punto de vista cultural, elija un presidente de esos niveles de incultura y de pobreza intelectual", en referencia a Cristina Fernández.

"Esto demuestra que Vargas Llosa tiene un tinte de desprecio por el debate. Nadie lo ha tratado mal", añade el director de la Bilioteca Nacional. "Somos los primeros que lo leemos con entusiasmo, pero haría bien en aceptar, como gran monarca de las letras mundiales, un debate de este tipo", dice, y apuesta por que sea el mismo Vargas Llosa el que incluya este debate en su disertación de la Feria del Libro. "Le vendría bien a él, y también a nosotros. Sería un momento civilizador de gran importancia para la cultura argentina".