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Biblioterapia: cuando las librerías se convierten en boticas

Cada patología tiene su historia y cada historia su autor o autores disponibles. Sólo hay que escoger el volúmen apropiado y seguir a pies juntillas la posología indicada.

Llibreria Calders
Detalle interior de la Llibreria Calders de Barcelona. Josep Lago / AFP

¿Es posible aplacar los nervios con una novela?, ¿aliviar la pena con un poemario?, ¿redimir corazones con un relato?, ¿templar el ánimo con un ensayo? Conviene no desestimar los beneficios que una adecuada farmacopea literaria puede tener para nuestro veleidoso espíritu. La historia de la literatura, con sus luces y sus sombras, deja tras de sí un mundo de posibles elixires, ungüentos y pócimas que, bien recetados, podrían restablecer los males que aquejan a nuestro lector/paciente.

Del poder sanador de los libros y las historias que contienen están convencidos en la Piccola Farmacia Letteraria, una reducida librería florentina que no sólo vende libros, también los receta. Es más, acompaña sus fondos con una suerte de prospecto en el que se detallan los principios activos del artefacto literario y sus correspondientes aplicaciones terapéuticas. Una botica plagada de historias que, bien implementadas, pueden servir de bálsamo para contrarrestar hipotéticas dolencias.

Ansiedades, frustraciones existenciales, soledades, abandonos injustos, meritorios, sensación de levedad, crisis de los cuarenta, adulterios, hipocondrías, tendencias suicidas, replanteamientos morales, dificultades sexoafectivas y hasta la estupidez (la congénita y la sobrevenida), pueden ser pertinentemente tratados con literatura. Cada patología tiene su historia y cada historia su autor o autores disponibles. Sólo hay que escoger el volúmen apropiado y seguir a pies juntillas la posología indicada.

La responsable del proyecto farmacoliterario, Elena Molini, ha tenido a bien agrupar cientos de categorías en torno a dos grandes ramajes, las emociones que suscita el libro y los temas que aborda. Además, la señora Molini le ha asociado a cada estado emocional un color determinado. Así, el sufriente podrá, de un simple vistazo, saber si aquello que tiene entre manos es la solución a sus males o si, por el contrario, debe meter sus narices en un estante diferente. Una suerte de diagnóstico previo que agilizará la adquisición del volumen deseado.

La de Molini no es la única botica abierta. Sus servicios proliferan de un tiempo a esta parte. Es el caso, por ejemplo, de Bibliosaúde, proyecto auspiciado por la Consejería de Sanidad de la Xunta de Galicia y que, a través de la web, suministra a sus dolientes la medicina apropiada. La recogida se puede efectuar en la red de bibliotecas públicas de la Xunta, así como en los propios hospitales que dispongan de un área destinada a la lectura. Libros que, como detalla el proyecto, "aumentan el conocimiento sobre los problemas de salud y la confianza en su manejo".

Durante el pasado confinamiento los libros se convirtieron para muchos en el salvoconducto ideal con fines evasivos. El objetivo era no desesperar, comprender lo que nos duele en un momento en el que los silencios pesaban más que nunca. Muchos son los que reconocen haber sucumbido a copiosas lecturas con tal de eludir ese horizonte sombrío, muchos se dejaron cautivar por El viejo y el mar, de Hemingway, Bartleby, el escribiente, de Melville, o El curioso incidente del perro a medianoche, de Haddon. Clásicos de ayer que conviven con voces emergentes y que, cada una a su manera, mitigan tormentos y angustias.

Booklife es otra de esas boticas a disposición del paciente. Un proyecto que ofrece talleres, charlas, guías de lectura y recomendaciones, para todo tipo de público, donde los libros ayudan a abordar, entender y analizar diferentes situaciones y conflictos de nuestra vida diaria. "La culpa, el perdón, la soledad, el anhelo, los celos, el miedo o el desamor, han estado y están presentes en algunas de las novelas y las historias más importantes de la literatura universal, libros que nos pueden acompañar estos y muchos otros procesos emocionales de la vida", detalla la web de estos prescriptores literarios.

Junto a la de Molini, otra botica foránea y, en este caso, virtual, es la de Lucy Horner. Se llama Tolstoy Therapy y va acompañada del sugerente subtítulo Feel better with books [Siéntete mejor con libros]. Horner ofrece una pequeña base de datos con referencias literarias enfocadas a preservar la salud mental en caso de necesidad. Títulos como La Odisea, de Homero, un canto a la perseverancia, El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, para los que no terminan de encontrarse, o El Principito, del aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, un libro para mirar e imaginar de otro modo la realidad.