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‘Boom vision’: el cine después de Matrix

Adiós al ‘tiempo bala’: ‘Max Payne’ y ‘The Spirit’ marcan el rumbo del nuevo cine de acción

RUBÉN ROMERO

En 1999, Matrix (Hermanos Wachowski) cambió para siempre la forma de las películas de acción al aplicar el llamado ‘tiempo bala’, que dotaba de un efecto dramático a las secuencias de acción mediante la ralentización extrema de sucesos muy rápidos (como el disparo de una bala).

Siete años más tarde, si hacemos caso a los gurús de Hollywood, estamos a las puertas de una nueva revolución merced a la aplicación de la cámara llamada Phantom HD. Curiosamente, Max Payne, el videojuego, fue uno de los primeros en aplicar la tecnología del ‘tiempo bala’ a la videoconsola.

Y es este fin de semana, con su adaptación fílmica, cuando podemos constatar por primera vez las posibilidades de esta nueva cámara. El concepto es sencillo: si el ‘tiempo bala’ precisa cien cámaras dispuestas alrededor de la escena para dar esa sensación de giro en 360º, la Phantom logra lo mismo con una sola que, además, graba 1.000 frames por segundo, de manera que una décima de segundo se convierte en un minuto de película convencional.

Ante Max Payne, el espectador tiene la sensación de estar viendo una hiper-slow-motion, y de asistir a algo nunca visto, especialmente en la escena en la que Payne (Mark Wahlberg) dispara de espaldas. Everett Burrell es el responsable de efectos especiales de Max Payne. "Ya no hablamos de ‘tiempo bala’. Hemos pasado a llamarlo boom vision. Hacemos girar la cámara a una velocidad increíble alrededor de un eje". Pero no todo es acción.

En su reciente presentación de la que se anuncia como la película de las navidades, The Spirit, el director Frank Miller mostró a los periodistas una escena que tenía lugar bajo el agua… o eso aparentaba. "Está rodada en un plató, en seco. Con The Phantom podemos conseguir ese tipo de efectos. El pelo de las mujeres flota de una manera maravillosa, pero ellas deben moverse muy rápido para que parezca que lo hacen muy despacio. Además, también ahorras dinero: filmamos el papel de Lorelei (Jaime King) en un día y parece que hubiera pasado con nosotros dos semanas".

La pregunta, como siempre, ante el más que probable abuso de la Phantom en las próximas producciones, es obvia: ¿No se antepone la presencia de efectos especiales a la narración? "En Hollywood se usan demasiado los efectos especiales. Los directores se han vuelto perezosos y abusan de ellos para contar la historia, no para mejorarla", afirma Burrell. Miller es más teórico: "La Phantom es sólo una aplicación más de la tecnología digital, que está cambiando la forma en que creemos, interpretamos y pensamos, del mismo modo en que lo hizo la imprenta de Gutenberg. Lo cual no quiere decir que todo lo que nos aporte sea necesariamente bueno".