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Carla, en la vieja corte

La modelo acompaña a Nicolás Sarkozy en su visita de Estado a Reino Unido, donde la pareja permanecerá dos días

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Es sensacional. Medio planeta meneándosela con la foto del desnudo de la Bruni que Christie’s sacará a subasta en breve y, mientras tanto, ella, abotonada hasta el cuello, saludando a la Reina de Inglaterra como primera dama de Francia, mientras el duque de Edimburgo la mira con ojos golositos. Hacía años que el Reino Unido no nos daba estas alegrías y ¡oh, Dios mío, cómo se va a poner la prensa inglesa!

Carla se ha vestido de Jackie O. para la ocasión y está estupenda. Lástima que Sarkozy no esté a la altura y nunca mejor dicho. Pero es que Sarko, aunque el medio planeta mencionado le envidie en estos momentos, es el dejado. La Ciganer le dejó plantado y se marchó con otro que le parecía más interesante.Sarko, como buen bajito con temperamento, sacó pecho (y alguna otra cosa, quizás) y se ligó a la más guapa, la más alta, la más moderna y la más de todo. Yo, en el fondo, creo que Nicolás y Cécile todavía se quieren, pero que sus egos no se soportan. Y que, para nuestro regocijo, este pim pam pum de quítate tú (de las portadas) que me pongo yo no es más que el típico juego adolescente de “tú dale celos y ya verás”.

Accesorios para la musa

Carla Bruni tiene por delante un difícil papel que, con su inteligencia, sabrá interpretar a la perfección. No hay más que verla en su desembarco en Inglaterra. Esas manos enguantadas en cuero negro, que resisten el intento de aproximación de los deditos de Sarko durante la ceremonia oficial de recepción. Ese bolso maravilloso. Ese gorrito. Seguramente quiere a Sarko, puesto que, rica y famosa como era, no tenía necesidad de luz y taquígrafos para triunfar. Sarko debe tener algo irresistible para la musa, ¿qué será, será? No me lo quiero ni imaginar.

Y no me resta más que expresar mi más profunda admiración. Por los bajitos de este mundo, esos seres esforzados que nos maravillan con sus logros. Por Cécile, que va a vivir la vida padre con el millonetis americano sin tener que aguantar protocolos. Por Jackie, que a día de hoy parece que sólo existió para ser emulada, un día, por una tal Carla Bruni. Y, sobre todo, por esa gran profesional del ramo que es Isabel II, ante la cual yo hoy inclino mi cabeza como ella hizo ante el féretro de Lady Di. Nota: Daría mi uña del dedo meñique por estar esta tarde en un pub local de cualquier población del Reino Unido y el resto de las uñas por atisbar el ambiente en uno de esos clubes masculinos exclusivos de Londres a los que acuden los lores. No sé, para saber qué opina la gente.