Este artículo se publicó hace 12 años.
Chus Gutiérrez: "En España es muy difícil ahora rodar algo digno"

"En Cali todo el mundo baila. Bailan los niños, los viejos, los cojos, los ciegos... Y es muy bonito porque para bailar no tienes que ser alta, delgada, guapa... Ahora, eso sí, si no sabes bailar, no ligas". Es la primera declaración que hace la cineasta Chus Gutiérrez para explicar su nueva película, Ciudad Delirio, una comedia romántica, coproducción hispano-colombiana, en la que, además de la historia de amor, se muestra la realidad de las escuelas de salsa en la ciudad, el trabajo comunitario que se hace desde ellas y el prestigio de Delirio, un espectáculo de salsa y circo que funciona como embajador de la salsa en el mundo.
Con este trabajo, la cineasta -principal impulsora de la película colectiva Yo decido. El Tren de la Libertad, contra la reforma de la ley del aborto que pretende Gallardón- vuelve al cine seis años después de su anterior Retorno a Hansala. Julián Villagrán y Carolina Ramírez son los protagonistas de esta película, un proyecto nacido desde la producción, que le llegó a la directora como un encargo y con el que ha podido rodar en las condiciones que el filme necesitaba. "Porque en España yo no sé si puedo volver a rodar. Aquí es muy difícil ahora rodar algo digno".
Excepto un par de secuencias, ha rodado usted la película en Cali. Parece que ahora en Colombia están protegiendo mucho su cine, ¿es así?
En Colombia han hecho una muy inteligente política de desgravación fiscal, que es lo que nosotros llevamos pidiendo aquí mucho tiempo y no han hecho. Aquí no les interesa la cultura en general, ni el cine, ni el teatro, ni la literatura... Ni a estos ni a los de antes. Nadie ha hecho nada por aclarar un plan viable de financiación de la Cultura en el Estado. Y ahí seguimos.
La situación condiciona el tipo de producciones que se hacen en España...
"No se pueden rodar todo el rato historias de un personaje mirando por la ventana. No se puede rodar con cualquier cosa, con tres duros"Sí. Yo no sé si puedo volver a rodar aquí. El cine necesita dinero, necesita presupuesto. Cada película tiene unas necesidades dependiendo de la historia. No se pueden rodar todo el rato historias de un personaje mirando por la ventana. No se puede rodar con cualquier cosa, con tres duros. El cine no es eso. Aquí es muy difícil ahora rodar algo digno. Además, ahora todas las televisiones querrán producir solo comedias interlocales, por el éxito de Ocho apellidos vascos.
Aquí sí ha participado en la película colectiva Yo decido. El Tren de la Libertad. Se ha estrenado en toda España, en algunas ciudades del extranjero y ahora va al Festival de San Sebastián. ¿Cree que el Gobierno ha entendido que no gusta la reforma de la ley del aborto?
Creo que ellos están absolutamente sordos, pero que se han dado cuenta de que se han precipitado y de que la propuesta es infumable, ¡tan retrógrada! De todos modos, no confío nada en esta gente, porque esto no era necesario, esta reforma no era una demanda social. Creo que pensaron que aún no tenían todos los votos de la extrema derecha y entre eso y la Iglesia... Pensaban que con esta reforma iban a conquistar ese nicho, pero creo que se han dado cuenta de que a lo mejor ganando por un lado pierden más por otro.
Volviendo a Ciudad Delirio, ha sido un éxito rotundo en Colombia...
Pero Hollywood no perdona. El primer fin de semana en cines, Ciudad Delirio hizo la segunda mejor recaudación por copia, pero han sacado la película con las salas llenas para meter las producciones de EE.UU. que tenían mucho menos público. La invasión es peor en Latinoamérica incluso que aquí.
Más allá de los tópicos de la salsa, de Colombia... ¿qué realidad descubrió investigando para hacer la película?
Las escuelas de baile en los barrios funcionan como centros sociales, tienen un papel educadorHice mi primer viaje a Colombia en 2011 y fue muy importante porque entonces entendí todo de lo que hablaban. En Cali todo el mundo baila. La salsa es muy democrática. Me interesó mucho el mundo de las escuelas de baile, porque en los barrios funcionan como centros sociales, tienen un papel educador. Para muchos adolescentes son esenciales, porque les saca de las calles. Todo eso funciona muy bien. Uno de los primeros bailarines que conocí me contó que todos los chicos de su pandilla, cuando él tenía trece años, estaban muertos y que él se salvó por la salsa. También sirven para abrir camino profesional a la gente de clase baja .Y en eso ha jugado un papel esencial Delirio. Pero sobre todo las escuelas de salsa funcionan. El tema de las escuelas es muy bonito, pero es que allí, en Cali, realmente funciona la comunidad. Me he quedado con muchas ganas de hacer un documental sobre la salsa en Cali. En un mundo aparentemente tan pequeño ¡hay tanto talento!
Desconcierta un poco que usted firme una comedia romántica, ¿se lo pedía el cuerpo o al ser un encargo se ha amoldado?
No soy muy romántica, es verdad, pero sí me apetecía rodar el mundo de la salsa. A mí la cosa de los bailarines, los grupos de música, el baile... me encanta. Yo también tuve un grupo (Xoxones). Tampoco me parece que ésta sea una comedia romántica al uso. De hecho Julián Villagrán casi es el antigalán. Quería salirme de los tópicos y con él buscaba un personaje más sensible.
Es un tipo que se dedica a ganar dinero en España, pero que descubre que eso no le da la felicidad...
Todos a veces luchamos por cosas que creemos que deseamos. El dinero es un sueño como otro más, pero tiene un precio, exige ciertas cosas. Y hay momentos en la vida en que te preguntas si eso es lo que habías soñado o si te has equivocado. Nos pasa a todos. Todos tenemos la fantasía de cambiar de vida.
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