Angelina Jolie busca la voz de 'Maria Callas'
El cineasta Pablo Larraín firma una película-obituario sobre los últimos días de la soprano. La película, estrenada en el Festival de Venecia, revela la lucha, angustiada y obsesiva, de la cantante por recuperar su voz.

Madrid-
Ferruccio y Bruna, el mayordomo y la camarera de Maria Callas, contemplan su cuerpo sin vida. La diva yace en el suelo del gran salón de su casa de París. Esperan la recogida del cadáver. Lo siguiente son los días previos a este desenlace, en los años setenta, cuando la soprano que muchos consideran aún hoy la mejor de todos los tiempos, luchaba obsesionada y desesperada por recuperar la voz. Es la película-obituario que Pablo Larraín dedica a La Divina y con la que cierra su trilogía de iconos femeninos del siglo XX (Jackie y Spencer).
Una claqueta y este momento casi estático de estos personajes –Ferruccio Mezzadri y Bruna Lupoli, que acompañaron a la Callas durante muchos años– advierten al espectador de la naturaleza de la película que van a ver. Es un biopic, sí, pero no es un ejercicio convencional ni cronológico, ni siquiera es un relato que explore los hechos, es un recorrido por las emociones, por la amargura de una artista que no puede dar lo máximo de sí, por la férrea decisión de mantenerse diosa en un mundo de mortales.

Realidad y mundo onírico
Angelina Jolie, que se ha quedado fuera de la carrera por el Oscar por este trabajo, estudió canto durante meses, y en la película se escucha su voz al lado de la de la soprano. Y ésta es una de las decisiones con las que Larraín imprime su sello en la película. En Maria Callas conviven no solo esas dos voces, también la realidad y el mundo onírico de la cantante, adicta esos últimos días de vida a los sedantes y a los hipnóticos.
De hecho, como antes hizo en Jackie, donde la acción avanzaba con la entrevista que Teddy White hizo a Jackie Kennedy para la revista Life, aquí el cineasta recurre a otra entrevista, la que hace un joven llamado Mandrax, nombre comercial de la metacualona, a la Callas. "Esta es la parte de la película en la que se espera que cantes, María. Así que canta, carajo. Se espera que La Callas cante. Sin excusas, sin la enfermedad imaginada por una diva, no como Roma, no como Covent Garden, no como Nueva York. ¡Canta, carajo!" dice el periodista a la cantante.
La presión social y mediática
"Cantaré cuando esté lista para cantar", es la respuesta de Maria Callas, que contesta así a la presión social y mediática que sufrió siempre, pero de forma especial esos últimos días de vida, cuando ella misma vivía angustiada por la pérdida de voz. "No existe vida fuera del escenario", sentencia, mientras se va hundiendo en un pozo oscuro de desesperación ante esta evidencia.
Kodi Smit-McPhee da vida a este periodista imaginario, aunque los intérpretes que más acompañan a Jolie son Pierfrancesco Favino y Alba Rohrwacher, en los papeles del mayordomo y la camarera. Con ellos, el actor turno Haluk Bilinger encarna a Aristóteles Onassis, el gran amor en la vida de La Callas, según esta película. "Creo que sí, que fue el amor de su vida, pero creo también que de alguna manera era una relación tóxica", dice Larraín.
Una mirada al pasado
Maria Callas, en la que el cineasta mezcla color con blanco y negro, aprovecha un trabajo extraordinario de sonido e intercala los mencionados momentos oníricos, echa también la vista atrás, a algunos episodios destacados del pasado de la artista. Y entre ellos, la película se detiene en la relación de la cantante con su madre, una mujer estricta y exigente, y con su hermana, interpretada por Valeria Godino, y al momento en que, acosadas por unos soldados de las SS, salvó a Maria Callas ofreciéndose ella como víctima.
Instantes con Onassis, con su marido, el industrial Giovanni Battista Meneghini, un encuentro con John F. Kennedy –"Se ve guapa" / "Gracias, usted se ve cansado"- y, por supuesto, fragmentos de actuaciones legendarias de la diva discurren por la película, avanzando hacia el final, el 16 de septiembre de 1977, cuando murió de un paro cardiaco fulminante con 53 años.
"Estaba enamorado"
Escrita por Steven Knight, que ya participó en la anterior Jackie, la película es elegante, con momentos hermosos y valiosos recursos narrativos. Es otra demostración del talento indiscutible de Larraín, que esta vez ha apostado por un camino más intelectual que emocional, manteniendo casi en el mismo tono toda la película, lo que, desafortunadamente, no ayuda ni a Angelina Jolie ni a la atmósfera general de la historia, muy a menudo fría y sin vida.
Tal vez sea todo consecuencia de su manera de pensar, o de sentir, en esta artista, a la que, de alguna manera, se niega a despojar de su alma privilegiada de diva. "Me encantaba desde una edad temprana. Simplemente estaba enamorado y flotando después de ver algunas de sus óperas. Crecí con la presencia de esta cantante de un nivel superior, alguien con una voz angelical".


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