Barcelona ha perdido el 40% de sus cines desde 2010
Actualmente hay 21 en la ciudad, principalmente, multisalas, una tendencia que los expertos atribuyen sobre todo a cambios sociales, culturales y tecnológicos. Con todo, se muestran convencidos que el cine no desaparecerá.

Barcelona--Actualizado a
En los últimos años ha habido fuertes cambios en el audiovisual, marcados sobre todo por la irrupción de unas plataformas que prácticamente monopolizan el consumo en este ámbito. Una de las consecuencias de esto ha sido la reducción de espectadores y de cines por todas partes. Según el Anuario Estadístico de la Ciudad de Barcelona, entre 2010 y 2022 ha pasado de haber 33 a 21 cines en la ciudad, un 40% menos.
Otra cifra que se ha desplomado es la del número de espectadores, que tan solo entre antes y después de la pandemia ha pasado de seis millones a 3,5 (entre 2019 y 2022). Si bien es cierto que las cifras se han recuperado durante 2023 y 2024, no han llegado al nivel previo a la covid. Por otro lado, el grueso de cierres de cines fue antes de la pandemia, y los que han resistido más han sido los multisala. Si en 2010 había una media de 5,8 salas por cada cine, ahora se sitúa en 7,3, y hay un total de 154 salas.
El grueso de cierres fue antes de la pandemia, y los que han resistido más han sido los multisala
Hablamos con Eva Fontanals, presidenta de la asociación Productors Audiovisuals de Catalunya (PAC) y productora de Arpa Films, y Ludovico Longhi, profesor de historia del cine en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Ambos constatan una tendencia que no se revertirá porque refleja cambios sociales, culturales y tecnológicos, pero que no hará que desaparezca ni el cine ni tampoco aquellas salas que ofrezcan un producto que va más allá de lo que podemos ver en casa. "Hay una fuerte crisis, pero no del cine, sino de las salas. Las salas pequeñas no son rentables, y parte de los propietarios han decidido vender", resume Longhi.
"Cuando apareció la televisión se pensó que la radio desaparecería, pero no fue así. Ninguna forma de entretenimiento nueva ha matado a la antigua, son formas diferentes y a pesar del cambio, los cines no desaparecerán", se suma Fontanals. Longhi añade que los cines han sobrevivido a varios cambios en la historia, y que su declive ya empezó con la aparición de la televisión: "Si pensamos en cómo eran las salas en la época del cine mudo, eran enormes, como catedrales... La evolución a la baja empieza a principios de los años 30".
La clave de la supervivencia, una "oferta especial"
Los cambios de hábitos en el consumo audiovisual son clave para explicar esta tendencia. "Hay muchísima oferta cinematográfica, pero gran parte se mira en casa o en otros lugares que no son los cines", reconoce Longhi, que califica de "propuesta ganadora" a las plataformas. Esto, que ha provocado que las salas pequeñas no sean tan rentables, no ha afectado tanto los multicines. "Aparecieron ya hace muchos años con el objetivo de abaratar costes ante la pérdida de afluencia", recuerda el profesor.
Fontanals: "Los cines tienen que convertir los pases en acontecimientos"
La productora coincide en que los multisalas se mantienen sobre todo por la proyección de los conocidos como "blockbusters", grandes producciones muy taquilleras. Longhi apunta que los cines se mantendrán, "quizás como escaparate", y habrá "sales templo", como la Filmoteca, "más museo que entretenimiento".
Además, ambos expertos coinciden en que la clave de la supervivencia de los cines es la especialización. Algunos ejemplos de salas que ya lo aplican serían el cine Phenomena o el Girona. "Tienen que ofrecer una oferta especial, hacer una programación que vaya a buscar gente que es fan de ciertos temas, convertir los pases en acontecimientos", sostiene Fontanals.
Más allá de las plataformas, el declive del ritual de ir al cine también se explica por la multitud de formas de entretenimiento que hay actualmente, incluyendo la televisión tradicional, a la carta, las redes... "Mucha gente joven está consumiendo muchas horas de pantallas pequeñas con esto, y es una tendencia que no se puede revertir", apunta Fontanals.
Un fenómeno que ha provocado cambios en las películas
Todo ello va ligado a cambios en la industria y la producción audiovisual, porque el sector se ha adaptado a estos nuevos hábitos de consumo y se financian sobre todo textos que después se adecúen a diferentes tipos de pantallas, no solo al cine. "El tipo de visionado condiciona el tipo de texto que compran con más facilidad las distribuidoras, las productoras, las plataformas", afirma Longhi. Por ejemplo, se producen más textos que mantengan atrapado al espectador, con múltiples clímax o golpes de efecto.
Se financian textos que se puedan adecuar a los diferentes tipos de pantalla
Fontanals también reconoce que las producciones se han adaptado al consumo actual. "Las productoras trabajan para vender producciones en la televisión y en los cines, y hasta que no se las compran no la pueden empezar a producir, de forma que evidentemente, se ajustan".
Además, esta productora también ha constatado cómo se ha virado hacia una diferencia de gusto en la gente más joven, con una preferencia por contenido audiovisual "más crudo". "Se rechazan las cosas que parecen demasiado muy hechas, demasiado producidas". Además, esto también tiene cierto vínculo con su visionado, por ejemplo, en el móvil: "Si ves episodios de una serie en un móvil, la calidad justea, pero es igual".
"Es un consumo diferente, y además sumamos que vemos lo que nos dice el algoritmo en función de lo que ya hemos visto, por lo tanto, prácticamente ni decidimos qué vemos", añade Longhi. Para el profesor, la pérdida de afluencia a los cines solo se podría revertir, al menos parcialmente, con una "política de comunicación e información" para volver a las salas, que de momento, no se está produciendo.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.