'La bola negra', una mirada queer al pasado para entender el presente
Mejor dirección en Cannes y Premio del Público en Toronto, representa a España en los Oscar.

"Sí, hay que recordar hacia mañana", dice el Viejo al Joven en el primer acto de la obra de Lorca Así que pasen cinco años. Y justo eso, mirar hacia delante sin olvidarnos nunca del pasado, es lo que proponen Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) en La bola negra, una revisión del último siglo de España desde la que reivindican la identidad queer y con la que han triunfado a lo grande en Cannes, alzándose con el premio (ex aequo con Paweł Pawlikowski) a la mejor dirección. Además, esta mirada de y para una nueva generación sobre la Guerra Civil y sus traumas, es la película que representará a España en los Oscar y que acaba de conquistar el Premio del Público en el Festival de Toronto.
Inspirada en la obra teatral La piedra oscura, de Alberto Conejero, y en las cuatro páginas que existen de La bola negra, pieza inacabada de Lorca y única en la que el personaje principal es un homosexual declarado, la película transita entre tres tiempos diferentes -1932, 1937 y el presente-, permitiéndose algunas licencias históricas y recargando la narrativa visual con unos cuantos excesos. Por momentos, demasiado obvia, un poco cursi y pretenciosa, sin embargo, la película funciona como herramienta para la reflexión sobre el legado y la memoria, qué hacemos con ellos y qué no deberíamos olvidar.
Mirada queer
El músico Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González y Milo Quifes son los personajes principales de las tres historias, en las que los acompañan Penélope Cruz, Lola Dueñas y Glenn Close, como una experta lorquiana. Son los protagonistas de tres relatos interconectados, el de un soldado del bando sublevado cuya misión es custodiar a un prisionero, Rafael Rodríguez Rapún, que fue compañero de Lorca (1937); el de un joven al que no aceptan en el casino de Granada por ser homosexual (1932) y el de la actualidad, en el que otro joven recibe de su abuelo (el soldado de la primera historia) la revelación de un secreto que ha perseguido toda la historia familiar y un manuscrito incompleto de Lorca.
Son cuentos de la España convulsa, de un país en silencio, ahogado en el miedo y en los prejuicios que Los Javis moldean desde una mirada reivindicativa y decididamente queer. "Que una película así, una película queer con tres protagonistas gais, una historia de amor gay que llegue a tantísima gente, pues creo que es algo significativo, pero la película es mucho más que eso. Es una película sobre la humanidad, sobre la empatía, sobre el amor y sobre la herencia. Entonces, nuestras historias no son nicho, nuestras historias son mucho más grandes", dice Javi Ambrossi, en el Festival de San Sebastián.

"No soy consciente de cómo han vivido la vida los mayores de mi colectivo. Mis abuelos, yo no sabía su historia, me tuve que sentar con ellos a escucharla. Hay gente que ha muerto para que nosotros tengamos libertades y no las honramos. ¡Cuántas historias de amor se han quedado por el camino! ¡Cuántas historias de amor han quedado incompletas, como la obra de Lorca La bola negra", añade Javier Calvo.
"Lo real y lo auténtico"
Desde su estreno en el Festival de Cannes, posteriormente en Toronto, ahora en San Sebastián, el segundo largometraje de esta pareja de cineastas ha ido sumando seguidores incondicionales, muy especialmente entre el público más joven, lo que en el cine de hoy es una auténtica felicísima excepción. "La gente joven quiere ver proyectos más arriesgados. Están todo el día en redes, en TikTok, saben perfectamente cuándo se ha rodado en un croma, saben cuándo algo es mentira, cuándo está doblado, cuándo está hecho con IA y saben perfectamente identificar lo que es artesanía. Así que yo creo que lo mejor que le podemos regalar a la gente joven es una peli artesana que es un esfuerzo colectivo gigante. La gente joven ama lo que es real, ama lo auténtico".
"Esta es una película que habla sobre muchas cosas, habla de Lorca, habla de la guerra, habla de la memoria histórica de nuestro país", apunta Penélope Cruz, que, aunque con un solo momento para ella en la película, se ha convertido en la madrina del proyecto, acompañando muy de cerca a los autores.
"Yo creo que la clave de La bola negra es que consiguen transmitir un mensaje que no está basado en opiniones, sino en hechos sobre qué es estar en el lado correcto de las cosas. En lo que conlleve un respeto hacia el otro… y que hay frases aquí como la frase final de: 'Cuidado que aún nos acechan', que a mí me remueven muchísimo. Es bastante impresionante y escalofriante no darte cuenta de que en el 2026 siguen siendo frases de total actualidad por desgracia", dice la actriz, que concluye: "Una película así puede conseguir algo muy poderoso que es hacerte pensar, que seas tú quien saque tus propias conclusiones, y es porque en ningún momento tienen un tono de sermón y creo que eso ha sido muy valiente, arriesgado y que lo han conseguido y por eso emociona tanto".




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