'La chica zurda', la respuesta feminista al tradicionalismo chino
Shih-Ching Tsou cuenta lo que significa crecer como mujer en Taiwán en esta ópera prima, un proyecto coescrito con el cineasta Sean Baker. Película que compitió en Seminici y que ganó en el Festival de Roma.

Madrid--Actualizado a
"Tengo el recuerdo de la vergüenza". La cineasta Shih-Ching Tsou no olvida el día que su abuelo le dijo, siendo ella una niña, que no podía usar la mano izquierda, que era "la mano del diablo" y que los que la usan puede sufrir una maldición. "Me sentí como si hubiera hecho algo mal". Y de la memoria, de rememorar aquella sensación, surgió La chica zurda, una película que advierte de las consecuencias de conservar intactas algunas viejas tradiciones.
Dotada de la alegría de un cine libre, la película es una historia de secretos familiares cargada de rabia feminista y de asombro, el de su protagonista más joven, una niña muy pequeña que acaba de mudarse con su hermana, bastante mayor que ella, y su madre a Taipéi. Allí abren un humilde puesto de fideos en el mercado nocturno de la ciudad, con el que tendrán que sobrevivir, además de pagar las deudas que les ha dejado el padre.

Crecer como mujer en Taiwán
Es una película que ha estado esperando a la directora desde hace más de 20 años, cuando ella y su compañero, el cineasta Sean Baker, empezaron en la Universidad a pensar en el proyecto. En este tiempo y con una película conjunta, Take Out, Shih-Ching Tsou ha sido sobre todo productora de los trabajos de él, ganador el pasado año de cinco Óscar y la Palma de Oro en Cannes con Anora. Ahora por fin ha podido contar esta historia, con Baker como coguionista y montador.
"Recuerdo el principio, cuando le dije a Sean que quería contar la historia. Le dije que quería contar lo difícil que es crecer como mujer en Taiwán, con todas las limitaciones, con todas las expectativas que imponen a las mujeres", dice Shih-Ching Tsou, que insiste: "Es realmente difícil. Por ejemplo, a mí me criticaron sin parar porque tengo la piel más oscura, y hasta hoy la gente sigue preguntándome por qué soy de piel tan oscura. Las madres te dicen que tienes que llevar manga larga en verano... Esas pequeñas cosas realmente afectan a la gente".
Cannes, Seminci, Roma
Estrenada en la Semana de la Crítica en Cannes, presente en la Seminici de Valladolid y ganadora del premio a la mejor película en el Festival de Roma, esta es una historia que señala a algunas antiguas tradiciones como responsables de muchos miedos y prejuicios de hoy y que utiliza la historia de la mano izquierda que la marcó a ella en su infancia para explicar cómo la sociedad pretende moldear a las mujeres.
"Igual que no quieren que uses la mano izquierda… es como si no pudieras ser tú misma. Quieren que las mujeres sean de una manera, que encajen en un modelo de lo que para algunos es ser una buena hija, una buena mujer… Eso es muy malo. Quiero que la gente vea esta película y luego piense en su vida. ¡Hay tantas tradiciones que ya están desfasadas que no deberían seguirse ciegamente! Puedes reinventar tu propia tradición. Algo que sea justo para todos y que sea correcto para todos", afirma la cineasta.
Reunión familiar
La chica zurda presenta tres generaciones diferentes de mujeres, la madre y las dos hijas, y la forma en que reaccionan ante estas presiones de la sociedad patriarcal. La película propone un viaje con ellas que arranca a la altura de los ojos de la pequeña, con su mirada asombrada, "porque los niños pequeños ven cosas que nosotros ya no vemos, porque todo para ellos es nuevo y fresco, por eso quería mostrar su perspectiva".
"Cuando una niña pequeña escucha la conversación de un adulto, no la entiende, y yo quería llevar al público a tener la misma sensación. El público no entiende toda la historia, pero puede distinguir pequeños detalles del diálogo, de la conversación. Así que creo que es muy interesante mostrar la película desde el punto de vista de una niña pequeña", sentencia la cineasta, que apostó por cerrar el relato con una gran reunión familiar en la que salen a relucir todos los secretos y las vergüenzas de esa familia, y que significa por fin cierta liberación.
Tragedia y humor se encuentran en esa cena homenaje a la abuela del clan, en la que participaron la madre de la directora y todas las amigas de ésta. "Tardamos tres días en rodarla, porque era realmente compleja con peleas y con mucha gente en escena... Fue un rodaje muy difícil, pero lo que más recuerdo es cuando estaban peleando al final, que todos lloraban, incluidos todos los extras, porque la actuación era muy real. Todos lloraban en el escenario y luego era tan contagioso que lloraban todos en la mesa, todos los extras… Fue una locura cuando vi eso. Casi como un teatro experimental, porque nos afectaba a todos".
"Desgraciadamente, es como mi propia familia, siento que mi madre siempre está presumiendo de mi hermano y no de mí, aunque en lo más profundo de su corazón sabe que no está bien eso, pero lo hace porque es la tradición que mi abuela la transmitió. A veces simplemente sigues repitiendo el mismo error una y otra vez. Mi madre ha visto la película muchas, muchas veces, pero no dice nada, aunque creo que entiende lo que intento decir. Y mi hermano también la ha visto y no ha dicho nada. Se quedó callado después de verla".



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