Jaume Claret fabula con el misterio de la adolescencia en 'Estrany riu'
La película 'Road movie' sobre el misterio de la adolescencia y las relaciones familiares, la película, una delicada fábula con ambiciones artísticas, ha competido en el Festival de Venecia, en la sección Orizzonti, y en Zabaltegi en San Sebastián.

Madrid--Actualizado a
El fluir de las aguas del Danubio marca el ritmo y la realidad emocional de los personajes de Estrany riu, una ópera prima delicada, con ambición artística, que retrata el despertar sexual y el misterio de la adolescencia. Primer largo de Jaume Claret, con el que ha competido nada menos que en el Festival de Venecia, en la sección Orizzonti, y en Zabaltegi en San Sebastián, la película es, en palabras de su creador, "una historia sobre la educación sentimental" que está protagonizada por el debutante Jan Monter.
Una familia recorre en vacaciones la ribera del Danubio en bicicleta. La aparición de un joven provoca un despertar en Dídac, el hijo adolescente de 16 años, y cambia las relaciones entre los miembros de la familia. Estrany riu es una fábula que revela las inquietudes y los descubrimientos vitales del joven y una nueva manera de hablar de emociones y de atracción sexual entre padres e hijos. Nausicaa Bonín, Jordi Oriol, Roc Colell y Francesco Wenz completan el reparto.

Al ritmo del río
Inspirada en la memoria de juventud del cineasta, de viajes que hizo en bicicleta con sus padres visitando ríos europeos, la película, aunque no es autobiográfica, "parte mucho de esos viajes y de recopilar todos esos fragmentos. La primera versión del guion era una mezcla de todas esas memorias. A partir de ahí empiezo a darle sentido y a encontrar drama en ello. Entonces ahí empieza la ficción. Sí que hay cosas de mis padres. Mi padre es arquitecto, por ejemplo, con el de la película, y también hay muchas cosas mías, evidentemente. Por ejemplo, el piano, yo hice muchos años de piano".
De entonces es también el recuerdo del sonido del agua y de la naturaleza, presentes ahora en Estrany riu de una manera orgánica, fundidos en el relato. "Queríamos hacer una película que se moviera. La idea era hacer una película al ritmo del río, que la cámara se moviese todo el rato, pero también las emociones", explica el director que pone el acento en el despertar de la sexualidad del personaje de Dídac, pero también en el legado familiar. "Porque es una película sobre la educación sentimental. Esta es una familia que tiene una forma de educar muy sana, que es la que yo he recibido. Aquí aprenden los hijos de los padres y los padres de los hijos".
"Cuando el hijo le dice al padre que no le gustan los chicos, que le gusta Gerard, me parece que retrata una generación. Eso no está ni siquiera en mi generación, sino en la más joven. Por otro lado, la película también tiene algo atemporal, y creo que el río genera esa temporalidad", añade.
La adolescencia y el cine
Ese fluir del río envuelve el misterio de la adolescencia que tanto interesa a Jaume Claret, sobre todo por los que lo vincula con el cine. "Es un momento en que imaginas mucho y esa imaginación es muy real para ti. A todo el mundo le ha pasado, de repente te enamoras de un ideal o de alguien que no conoces o que ni siquiera existe. En ese momento es muy fuerte lo que sientes, tanto que es real. A la vez, creo que eso se encuentra con el cine, porque el cine crea fábulas que se convierten en verosímiles. Ello, aparte de que el cine es un arte joven que tiene muchas posibilidades aún para narrarse y explorarse. Y la adolescencia es lo mismo, estás al inicio de la vida donde de repente todo cambia, el mundo se transforma y aparecen nuevas oportunidades".
Estrany riu, con guion del director junto a Maritxell Colell, intenta mostrar el mundo tal y como lo percibe un adolescente, de ahí la atmósfera de fábula de la historia, un ambiente alterado respecto de la realidad que, en un momento, "se vuelve hacia un lugar más crepuscular, cuando el chico se da cuenta de qué es la vida. Se trataba de buscar la verdad en el estado emocional, ir a poder encontrar las emociones".
"Que las corrientes decidan por ti"
Una búsqueda que se construye aquí en buena medida con el trabajo de sonido que han hecho Oriol Campi (diseño sonoro) y Amanda Villavieja (sonido directo). "Me gusta cómo el sonido de repente te transforma esa atmósfera, potencia el calor o potencia el frío -explica el director-. Hay algunos gestos sonoros o cortes de montaje por sonido fuertes. Todo eso creo que ayuda a sentir lo que siente el personaje. Creo que al final es un cine muy sensorial".
Imágenes que se mueven con el fluir del Danubio y que acompañan el consejo que dan al joven de esta historia, "que las corrientes decidan por ti". Es, según dice el director, un aprendizaje para el hijo que le llega de su padre, "aunque, tal vez, yo debería aplicarme más eso de dejarme fluir por la vida. Tal vez nos lo deberíamos aplicar más todos".


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