'Jugar con fuego', una exploración desde el cine del auge de la extrema derecha
Las hermanas Delphine y Muriel Coulin reúnen lo íntimo con lo político en 'Jugar con fuego', una exploración del auge de la extrema derecha entre los jóvenes que le valió la Copa Volpi a Vincent Lindon en Venecia. La película se proyectó después en el BCN Film Festival.

Madrid--Actualizado a
Hace solo unos días, un joven francés de 14 años acuchilló en el rostro a su profesora de Música. El chico se apuñaló posteriormente en el cuello varias veces y murió. El centro lo había sancionado con una exclusión temporal por "su fascinación hacia Hitler y hacia las armas", según declaró la ministra de Eduación, Élisabeth Borne. El pasado mes de abril, otro joven de un instituto privado de secundaria en Nantes atacó a otros estudiantes, hubo un muerto y varios heridos. Sus compañeros dijeron que el chico era un depresivo que adoraba a Hitler.
Otros sucesos anteriores similares alertaron a las cineastas Delphine y Muriel Coulin que, ante el aumento de los movimientos de extrema derecha en todo el mundo decidieron investigar este fenómeno que, muy poco después, se había convertido ya en una amenaza sombría y muy concreta. El resultado es Jugar con fuego, una película que le valió la Copa Volpi al mejor actor en Venecia a Vincent Lindon y que explora la peligrosa tendencia a la radicalización de miles de jóvenes en el mundo.

Una reconciliación posible
Adaptación al cine de la novela Lo que falta de noche (Random House), con la que Laurent Petitmangin conquistó los premios Stanislas al mejor debut del año, el Fémina de los Estudiantes y el Premio Georges Brassens, la película es una obra en la que se encuentran lo íntimo y lo político, y en la que las autoras apuestan por el perdón y la reconciliación.
Es la historia de Pierre, un ferroviario, antiguo sindicalista, viudo, que vive con sus dos hijos. El menor, Louis, se esmera en sus estudios, mientras que el mayor, Fus, se deja seducir por grupos de extrema derecha, atraído por la violencia y las relaciones de poder. El padre intenta comprender esa deriva de su primogénito. "No lo entiendo, no lo entiendo", repite una y otra vez este hombre, un trabajador comprometido con el movimiento obrero que estaba convencido de haber conseguido una vida mejor para sus hijos y de haberlos educado en la tolerancia y la convivencia.
"Queríamos hablar sobre el fenómeno de la extrema derecha que ya había empezado a aumentar desde hacía más de tres años. Lo que no sabíamos es que en los siguientes tres años se convertiría en algo tan crucial", dicen las cineastas, que apuntan que, sin embargo, esta es también "una película sobre el perdón y la reconciliación posible entre las personas, porque, al igual que en esta familia, la reconciliación creemos que es posible. Quizás somos optimistas, pero también pensamos que en Francia es posible hablar y avanzar por otros medios que no sea la extrema derecha".
"Una gangrena que se extiende"
Estrenada en su país con gran éxito de público y mucho apoyo de la prensa -"aunque no hemos tenido el apoyo de los políticos"- Jugar con fuego retrata una realidad universal que las hermanas Coulin han podido constatar en las presentaciones del filme en distintos países del mundo. "En Europa, cada vez que presentamos la película en un festival, cada vez que se proyecta por primera vez, tenemos la misma reacción. Da igual si hablamos con periodistas portugueses, españoles, alemanes o de donde sean, todos nos dicen que la situación en su país es parecida. Es una gangrena que se va extendiendo, que se extiende por el mundo entero".
Una epidemia de extremismo ultraderechista que no responde a una sola explicación. En la película se apuntan algunos motivos, como la desilusión, la desesperación, la ignorancia o los modelos de izquierda que no son inútiles ya, pero las cineastas, después de un largo trabajo de investigación, aseguran que "pueden ser mil motivos y la mezcla de todos ellos. Es cierto que la izquierda está perdiendo contacto con las bases y después de la Covid es realmente preocupante como mínimo que los ricos sean cada vez más ricos mientras los pobres son cada vez más pobres. En Francia, desde luego, la población se siente abandonada, pero cada persona es un individuo y algunas viran hacia la extrema derecha".
La educación
En su trabajo de documentación, Delphine y Muriel Coulin hablaron con investigadores de ciencias sociales y políticas, leyeron sobre los jóvenes y su tendencia al fanatismo político y religioso, y contactaron con grupos de extrema derecha –"entornos muy masculinos"-, y ahora concluyen que hay tres fenómenos que se producen muy a menudo en estos casos: "Un clima familiar, un ambiente familiar en el que se ha producido un drama o hay un malentendido o hay una mala relación entre los miembros de la familia; una humillación que siente el joven, ya sea profesional, escolar… y unas malas amistades, malos encuentros. Y a menudo se reúnen estos tres factores".
"Pero en este tema hay que ser responsable y consecuente", dicen las directoras, que añaden que esta es también una película "que habla sobre educación, porque estamos todos conectados los unos con los otros, y la manera en la que educamos y transmitimos nuestros valores tiene un impacto en toda la sociedad y en todo el mundo. Que un joven vote mal en Arizona tiene un impacto donde vivimos".



Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.