'La trama fenicia', un cuento de capitalismo, espiritualidad y redención
La nueva película de Wes Anderson, estrenada en el Festival de Cannes, es la historia de un magnate despiadado en su camino de salvación. Protagonizada por Benicio del Toro, el cineasta repite las mismas fórmulas de otras de sus películas.

Madrid--Actualizado a
"Quiero ser optimista y creer que hay una semilla de bondad en todo el mundo". El optimismo de Wes Anderson es, desde luego, desbordante, sobre todo porque con esta afirmación se refiere al personaje de su nueva película, La trama fenicia, historia de redención de un desalmado y violento magnate. Estrenada en Cannes y protagonizada por Benicio del Toro, la película es una reiteración de los elementos que han configurado el sello del cineasta que, por reincidente, ha perdido la capacidad de sorprender.
Un rico, muy rico, el más rico de Europa, un ultracapitalista despiadado que no duda en utilizar la violencia contra sus rivales, contra gobiernos de todo el mundo, contra activistas o contra cualquiera que se interponga en su camino, sobrevive a un nuevo, el enésimo, intento de asesinato y, decidido a poner en marcha su proyecto más ambicioso, decide que es el momento de designar sucesor y, de entre sus diez descendientes, nueve hombres y una mujer, la elige a ella, Liesl, una joven de veinte años que es monja.

Magnates de los 50
Capitalismo, espiritualidad y redención serían los tres asuntos sobre los que se sostiene esta película, una historia ambientada en 1950, inspirada en los magnates europeos de esa década, como Onassis, Niarchos, Árpád Plesch, Calouste Gulbenkian o Gianni Agnelli –nombres que menciona Anderson–, y dedicada a su suegro, el potentado libanés Fouad Malouf, fallecido hace unos años.
Mia Threapleton, hija de Kate Winslet, y Michael Cera acompañan a Del Toro en el reparto, en el que vuelven a aparecer otros intérpretes presentes en películas anteriores de Wes Anderson.
Al final, el reparto artístico está plagado de estrellas, con Tom Hanks, Scarlett Johansson, Jeffrey Wright, Riz Ahmed, Bryan Cranston, Mathieu Amalric, Richard Ayoade, Benedict Cumberbatch, Rupert Friend y Hope Davis.
Obsesivamente pulcra, rigurosamente estructurada y milimétricamente encuadrada, La trama fenicia, la nueva fantasía del cineasta texano, es una comedia que no hace mucha gracia. Wes Anderson ha hecho su nueva película sobre la plantilla de las películas de Wes Anderson. A veces las repeticiones se convierten en mantras que te ayudan a conectar espiritualmente, a relajarte o concentrarte. En el caso de este filme, la reiteración de formas, colores y tono, también de intérpretes, no sirve para nada de eso, de hecho, empuja al aburrimiento y a la falta de sorpresa.
"Siempre hay esperanza"
A medida que avanza la historia, el protagonista, Zsa-zsa Korda, tiene visiones en las que es juzgado por figuras celestiales. Poco a poco, el vínculo con su hija, a la que envió al convento con cinco años, se va estrechando y sus esfuerzos por poner en marcha el Plan Fenicio de Infraestructura Terrestre y Marítima Korda se confunden con los de descubrir al hombre que asesinó a la madre de la joven Liesl. Es un camino hacia la humildad y la espiritualidad que le redimirá.
"Es cierto que hay gente sin un ápice de bondad, eso ocurre. Pero, para la mayoría de la gente, creo que hay esperanza, por tarde que pueda vislumbrarse. Da igual la edad que tengas. Siempre hay esperanza para enmendar las cosas. A lo mejor no va a acabar todo como te gustaría, pero lo acabas entendiendo", ha escrito el director en las notas de producción de la película.
De Brian de Palma a Buñuel
Rodada completamente en Studio Babelsberg, en Potsdam, Alemania, el estudio cinematográfico a gran escala más antiguo del mundo, la película es un cuento escrito para Benicio del Toro. "Si Benicio no hubiese querido hacerlo, no tengo ni idea de quién podría haber sido una opción viable. Habría que remontarse a otra época de la historia del cine para buscarlo. Es la clase de personaje que podría haber interpretado Anthony Quinn, o tal vez Lino Ventura o Jean Gabin".
Y hablando de referentes cinematográficos, Wes Anderson no se queda nada corto mencionando a los que dice que le han iluminado a él para hacer esta película. Desde Brian de Palma, pasando por Jean-Pierre Melville y Jacques Becker, hasta el mismísimo Buñuel, a quien señala como la gran fuente de la que han bebido los elementos religiosos y surrealistas de su película. "El catolicismo forma parte del ADN de cada una de las películas de Buñuel; de algún modo, es uno de los hilos del tapiz y, en ocasiones, gran parte del hilado".


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