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Así se convirtieron los Beatles en leyenda

Una obra retrata los instantes en que los de Liverpool forjaron su éxito profesional

JAVIER HERRERO (EFE)

Antes de las disensiones internas que llevaron a The Beatles a su disolución, hubo una lucha aún más célebre que solo se libró con almohadas. Eran los tiempos de natural desparpajo de los 'Fab Four' paralelos a la forja de su éxito mundial y sólo un fotógrafo estuvo ahí para contarlo (Consulta las fotos de Benson).

'Harry Benson. The Beatles. On the road 1964-1966' (Taschen) recoge más de 1.700 fotografías realizadas por aquel reportero al que le cambió la vida el día en que canceló su vuelo a África y decidió atender una oferta de The Daily Express para documentar la 'beatlemanía' en Francia.

Benson obtuvo pleno acceso al entorno privado de los Beatles y así registró momentos tan icónicos como el ya mencionado, en el que George Harrison, en bata y pijama, se escuda como un erizo de los ataques de Paul McCartney, John Lennon y Ringo Starr en la famosa batalla de almohadas que se produjo en su habitación parisina.

Fue también él quien les acompañó después en su primera visita a Estados Unidos y documentó su actuación en el programa de televisión de Ed Sullivan del 9 de febrero de 1964, que fue vista por más de 70 millones de espectadores, casi la mitad del país.

'I Want to Hold Your Hand' había despachado allí más de 2 millones de copias en la semanas previas a su aterrizaje en el aeropuerto internacional John F. Kennedy, donde les recibieron miles de seguidores con el mismo fervor con el que les habían despedido sus compatriotas, como atestiguan las imágenes de Benson.

Sumidos en un ritmo vertiginoso de conciertos y lanzamientos, por aquel entonces habían publicado 'Please Please Me' (1963), 'With the Beatles' (1964) y 'A Hard Day's Night' (1964), pero el nivel de sus composiciones propias, aparte de éxitos como 'Love me do' -el primero de todos- o el homónimo 'A Hard Day's Night', distaba de alcanzar aún el cénit del dúo Lennon-McCartney.

A pesar de ello, América se rindió a los pies y a la cabellera de los cuatro de Liverpool como previamente lo había hecho Europa, y eso que lo mejor aún estaba por llegar.

A su éxito fulgurante en EEUU siguió una gira mundial que dejó otras tantas instantáneas de histeria colectiva y el testimonio gráfico del efímero paso por la banda del batería Jimmie Nicol en sustitución de un convalenciente Starr. 'Debió de ser duro para él volver a hundirse luego en la oscuridad.

John opinaba que era un batería excelente. Aquel año trabajaron duro, grabaron sin cesar, realizaron giras y rodaron una película', comenta el fotógrafo en uno de los múltiples testimonios recogidos en esta obra, que se ha editado en formato de lujo.

En 1965, después de uno de sus trabajos más anodinos, 'Beatles for sale' (1964), el cuarteto -que ya eran miembros de la Orden del Imperio Británico- comenzó a encadenar éxitos fundamentales como 'Help!' o 'Yesteray'.

El objetivo de Benson retrató entonces importantes momentos íntimos, con las fugaces apariciones de Maureen Cox el día de su boda con Ringo Starr y de Pattie Boyd durante su luna de miel con George Harrison, ya en 1966.

Ese año, Benson volvió a convertirse en la sombra de los Beatles para ilustrar su nueva gira por EEUU, la tercera, en la que Lennon aseguró que se habían hecho más populares que Jesucristo.

Tras la reacción airada de grupos religiosos, el inglés pidió disculpas en un acto público celebrado en Chicago y el reportero escocés estaba también allí para retratarlo.

Benson, que fue nombrado Comandante del Imperio Británico, tuvo a raíz de este trascendente trabajo un acceso privilegiado a momentos de gran privacidad de otras personalidades como Michael Jackson o Elizabeth Taylor -que se fotografió antes y después de serle extirpado un tumor benigno en el cerebro-.

'Mis fotos son como un documento histórico de la época, de cómo eran los Beatles y de cómo pensaban que eran. (...) Mis fotos de 1964 retratan una época en la que los Beatles eran naturales y distintos', declara en la entrevista que sirve de prólogo.

En ella, reconoce que aún le queda la sensación de que podría haberlo hecho mejor, pero que fue 'el momento perfecto'. 'Y lo capté', sentencia.

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