‘Cruel Summer’ y el idilio roto de la adolescencia
Calificada en ocasiones como placer culpable, la serie de Prime Video tiene más miga de lo que parece en la superficie.

Zaragoza-
Adolescencia y verano caminan de la mano. Sobre todo, porque se trata de dos etapas que tienden a la idealización en el subconsciente colectivo. Tiene sentido, pues son momentos extraordinarios en los que la rutina se rompe y da pie a una serie de experiencias temporales. Por un lado, el paso de la niñez a la adultez es una época extraña y corta, sobre todo si se pone en perspectiva. Sin embargo, nos marca profundamente, pues es la etapa de las primeras veces. También es cuando la personalidad propia se comienza a forjar, todo ello en un cóctel hormonal por el que todo es mucho más intenso.
La percepción del verano también es extraña. Puede parecer eterno o durar un suspiro, según la etapa vital de cada persona. Pero, casi siempre, es un punto y aparte. Una época ligada a las vacaciones, que se multiplican exponencialmente durante la infancia y juventud. No todos los veranos son iguales, desde luego, aunque la sensación de extraordinariedad suele permanecer. El verano está romantizado en la cultura popular, como también lo está la adolescencia. Cruel Summer (2021-2023) no es muy diferente en su presentación del estío, la verdad, aunque le otorga un girito inquietante que no la convierte en una serie veraniega más.
¿Qué diantres está pasando aquí?
Si se observa su factura visual, Cruel Summer parece la típica fantasía adolescente estival. Una más de esas series que pueblan los catálogos de las plataformas repletas de caras bonitas y tramas formulaicas. De hecho, se trata de una estética buscada. No en vano, no solo está ambientada temporalmente en la década de los 90, sino que recoge el espíritu de la televisión que se hacía en aquella época. Más concretamente, bebe de los thrillers adolescentes repletos de giros de guion imprevisibles, algunos de ellos muy locos, que se hacían entonces.
El punto de partida es el siguiente. La primera temporada presenta a dos jóvenes, Kate (Olivia Holt) y Jeanette (Chiara Aurelia), situadas en lados opuestos del escalafón social. Sin embargo, algo sucede y la primera desaparece misteriosamente… mientras la segunda pasa a ocupar su lugar. Cruel Summer está ambientada en el mismo día (el 21 de junio) de 1993, 1994 y 1995. Así, la serie va dando saltos temporales que nos sirven para colocar a las protagonistas en un punto u otro, al mismo tiempo que se desenmaraña un misterio que llega al último capítulo sin resolverse.
'Cruel Summer' no es otra estúpida serie adolescente
No obstante, el valor de la serie, más allá de que es entretenida y logra mantener al espectador en vilo para saber qué está sucediendo realmente, es su capacidad para subvertir los tropos tradicionales de las series adolescentes estadounidenses. Sobre todo, el microcosmos del instituto, un entorno ajeno pero familiar gracias a la cultura popular y que aquí se presenta distorsionado. Ni las chicas malas son tan malas ni el grupo de los empollones son tan inocentes.
Además, Cruel Summer se diferencia de otros misterios teens contemporáneos como Riverdale (2017-2023) o Outer Banks (2020-2026), que a priori podría parecer que juegan en su liga, en la manera y tono con los que trata sus problemáticas más serias. Sobre todo, la serie gira en torno al grooming, un forma de abuso sexual que puede ser muy compleja de identificar, especialmente para las víctimas. Sobre todo cuando la relación se disfraza de romance.
En ese sentido, la comparación con Pequeñas mentirosas (2010-2017) es inevitable, y sirve para medir cuánto ha cambiado la representación en televisión. Si en la serie de ABC el adulto seductor podía leerse casi como una figura romántica con matices, el producto de Prime Video pone el foco está en la manipulación y la desigualdad de poder existentes. Así como sus consecuencias en las víctimas.
¿Qué hay de la segunda temporada de 'Cruel Summer'?
Cruel Summer fue un pequeño éxito tanto de público como de crítica, lo que propició que Prime Video la renovase para una segunda temporada. Con la historia de Kate y Jeanette agotada, se optó por reconvertirla en una serie antológica. Así, en su segunda entrega se centra en las vidas de Megan (Sadie Stanley), una alumna ambiciosa que ansía escapar de su pueblo, e Isabella (Lexi Underwood), quien acaba de llegar a la localidad. La trama, que da saltos temporales entre 1999 y el año 2000, orbita en torno a la relación de amistad que se forja entre ambas, la cual se ve interrumpida por la muerte de Luke (Griffin Gluck).
Sin embargo, no consiguió replicar la alquimia que sí tuvo la primera entrega y los diez episodios que dura se hacen excesivos. En consecuencia, la serie fue cancelada. Sin embargo, el experimento de Cruel Summer permanece interesante precisamente por su primera historia: una temporada que condensa en tres veranos cómo se puede fracturar el relato idealizado del verano adolescente.



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