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"La cultura española está llena de lameculos"

Un cantante y un actor con lápiz afilado. César Strawberry y Javi J. Palo han formado parte de la antología de cuentos 13 para el 21, de Ediciones Irreverentes. En ella, sus relatos diseccionan a la sociedad con bisturí y no de

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¿De dónde procede la faceta literaria en dos artistas fogueados en el escenario?

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César:  Para mí, se trata de contar historias de otra manera a como las cuento en mis canciones. En ellas, no puedo escribir todo lo que quiero contar. Todos mis relatos o la novela que escribí  hace dos años han sido una especie de terapia.

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Javi: Para mí, es lo mismo. En el relato, puedes volcar lo que no haces en otros formatos. Puedes ser más tú.

Vuestros relatos son puñetazos a la sociedad actual: Strawberry, desde la brutalidad y Javi J., desde el humor. ¿Por qué?

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Javi: El humor te sirve para contar cosas, para herir incluso. Por supuesto, también para hacer reír: parece que ahora el humor se utiliza  para todo menos para eso.

César: Busco aberrar al máximo. Lo mismo que pretendo con mis canciones. Intento contar cosas que me asusten todo lo que puedan.

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¿También asustar al lector?

César: No porque además creo que no me lee nadie.

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Pero, ¿por qué esa visión tan degradada de la sociedad?

César: Siempre he tenido la misma visión. Y además he podido vivir de ello. Lo único que he hecho es traspasar los límites de la convencionalidad.

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Javi: Intento mirar las cosas desde otros puntos de vista distintos a los que mira todo el mundo. Y lo hago porque me parece divertido.

¿Uno no puede criticar a la sociedad si no se sale del margen convencional?

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César: Es que si sigues por el margen convencional, al final vas a caer en la estupidez más absoluta, que es lo que hay en esos sitios.

¿Creéis en la literatura combativa?

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César: Yo no creo en lo combativo. Por ejemplo, en la música hay tipos como Manu Chao, que no es más que el Ricky Martin del buen rollito. Y el buen rollito no es más que una industria aberrante. El rock combativo, lo mismo. En cuanto a la literatura, con mis libros no busco el proselitismo.

Javi: No se puede cambiar el mundo. Cambiar de piso ya sería bastante. En el teatro, también hay muchos tipos que se creen que van a cambiar el  mundo desde un escenario. Yo les llamo teatreros.

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Sois ejemplo del narcisismo hedonista imperante.

Javi: No, no. Lo que pasa es que yo no voy al dar el 100% en ciertas cosas.

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César: El fin es vivir de esto y pasarlo bien con ello. Yo creo en la revolución individual. La revolución colectiva no me sirve porque si se trata del chavismo…

¿Qué pensáis de las subvenciones que otorga Cultura?

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Javi: Siempre está todo vendido.

César: Las subvenciones son buenas si te las dan a ti. Pero no sucede nunca. La cultura está llena de lameculos. Por ejemplo, Santiago Segura empezó así. Le conozco desde hace muchos años y siempre me decía: “Venga que hay que ir a tal fiesta, venga que nos tienen que conocer’. A mí eso nunca me interesó. A Santiago, sí y ahí está.

¿Por qué nunca te interesó?

César: Siempre me ha dado mucho miedo estar arriba del todo, creérmelo y después darme la hostia.

¿Próximos proyectos?

Javi: Ahora estoy con un guión que se llama Camping. Es una American Pie a la española.

César: En Def Con Dos tenemos la banda sonora de una peli que se llama No digas nada. También de teenagers.  

¿Cómo véis el panorama de salas para música o teatro?

César: En Madrid, el rock está fatal porque siguen pensando que somos todos drogadictos. No hay salas.

Javi: En Madrid, la Joy Eslava también da conciertos…

César: La Joy es rollo calcetín blanco y yo ahí no toco.

Javi: Sobre las salas de teatro, ahora hay muchas por el boom de los monólogos. Nosotros nos hemos aprovechado de ello, ya que nos ponen como monologuistas. Al menos, deberían llamarnos biólogos, puesto que  somos dos.

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