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Cy Twombly da sentido al Museo Guggenheim

Inaugura la exposición del artista que "mejor simboliza el diálogo trasatlántico"

GUILLERMO MALAINA

El Museo Guggenheim de Bilbao es feliz. Más aún, se siente totalmente realizado. A partir de este martes, y hasta el 15 de febrero de 2009, acogerá la exposición monográfica más importante dedicada en España, al menos en los últimos 20 años, a Cy Twombly (Lexington, Virginia, 1928).

La satisfacción de la pinacoteca no deviene sólo de la inmensidad de la muestra –una selección de casi 100 obras entre pinturas, esculturas y dibujos del último medio siglo–. Su entusiasmo tiene una motivación mucho más idealista y filosófica. Lo explicó este lunes su director, Juan Ignacio Vidarte. Una razón de ser del Guggenheim de Bilbao, desde su nacimiento, hace ya once años, ha sido generar un diálogo entre el arte norteamericano y el europeo: “Y Twombly es el artista americano más europeo, además de simbolizar como nadie ese diálogo trasatlántico”.

Así pues, la pinacoteca de titanio se siente más realizada que nunca. La muestra es un fiel reflejo de la trayectoria de Twombly, desde los tiempos en que sus trabajos barrocos suscitaron en los años sesenta una cascada de reproches entre la crítica neoyorquina (pegada al pop y al minimal), hasta sus últimas creaciones, alabadas por su gran vitalidad.

En la exposición, organizada en colaboración con la Tate Gallery de Londres, podrán además contemplarse, por primera vez en décadas, obras como Sunset (1957) y Venus Anadiómena (1962), procedentes de colecciones privadas europeas y americanas. El Guggenheim también expondrá la pintura que adquirió, el año pasado, para su propia colección impulsado por esa atracción que siente hacia Twombly: Nueve discursos sobre Cómodo, un conjunto de nueve lienzos que deben presentarse unitariamente y que, por primera vez, se verán junto a la segunda versión de Escuela de Atenas y Catulo (1962).

A sus 80 años, Twombly es poco amigo de cámaras, entrevistas y comparecencias públicas, de ahí que ni apareciera ayer por la presentación. Su amiga y comisaria, Carmen Giménez, reveló que el incombustible artista había ido el sábado al Guggenheim para supervisar la disposición de sus obras: “Estaba feliz y adoró las esculturas de su amigo Richard Serra”. Con él compartirá también sala.

La exposición reserva, además, un espacio a la obra escultórica de Twombly, que interrumpió entre 1957 y 1976. “Él no sabe qué le pasó. Él se siente pintor y escultor”, apuntó Carmen Giménez.

Nicholas Serota, director de la Tate Gallery de Londres, dijo la última palabra. Y lo hizo para aclarar que la muestra no es un homenaje al artista por sus 80 años, sino a su infinita “vitalidad” para seguir creando. Antes hizo otra reflexión propia de un devoto de su arte. “La obra de Twombly adquirida por el Guggenheim es una razón para la peregrinación a Bilbao”.